Por Victoria Bustos Arancibia
Dea Kulumbegashvili es una cineasta georgiana que ha emergido como una de las voces más singulares y audaces de los circuitos del cine europeo independiente de ahora. De origen oseta y criada en Lagodekhi, un pequeño pueblo al pie del Cáucaso, su obra está profundamente marcada por las tensiones culturales y las complejidades identitarias de su entorno natal. Tras formarse en Nueva York, primero en The New School y luego en la Universidad de Columbia, Kulumbegashvili captó la atención de la crítica con sus primeros cortometrajes, Invisible Spaces y Lethe, ambos seleccionados en el Festival de Cannes. En 2020, su ópera prima Beginning se alzó con múltiples premios internacionales, consolidando su lugar en el panorama del cine de autor.
Su cine, hasta ahora introspectivo y preciso, indaga en los márgenes de lo social, lo espiritual y lo político, con una mirada lúcida y sin concesiones. Su segundo largometraje, April, tuvo su estreno en el 81º Festival Internacional de Cine de Venecia, donde fue galardonado con el Premio Especial del Jurado. Ambientada en la Georgia rural, la película sigue a Nina, una obstetra enfrentada a dilemas éticos, legales y personales en un contexto donde el aborto está prohibido.
En esta entrevista, conversamos con Dea Kulumbegashvili y esto fue lo que nos contó.
¿Qué inspiró que tomarás el tema del aborto para hacer una película?
Primero que todo, es un real problema aquí. Cuando yo estaba haciendo mi primer largometraje que se llama Beginning, yo estaba en este lugar que es el área más hacia el Oriente que se podría en Georgia, ahí es donde crecí, es de donde vengo. Entonces estaba trabajando con niños alrededor, que venían a las filmaciones cada día junto a sus madres, y fue realmente fascinante conocer a estas mujeres, quienes tenían mi edad pero ya tenían como ocho hijos y no tenían la opción de escoger sobre sus derechos reproductivos, no tienen voto en el asunto. Yo hablaba con estas mujeres que llevaban vidas muy difíciles porque viven en pobreza y también en una sociedad muy religiosa, donde a nadie le importa su opinión, y ellas podían ver el sufrimiento de sus niños por ello, y además no hay un sistema que vele por ellas, que las provea o se preocupe de los niños. Por ejemplo, yo recuerdo, y esto es muy trágico, que algunos de ellos alcanzaron a celebrar sus cumpleaños en el set de grabación, y esa sería la primera vez que probaban la limonada, entre otras cosas básicas que niños de todo el mundo tienen y estos pequeños no. Y cuando hablaba con estas mujeres, ellas me contaban lo preocupadas que estaban de sus hijas… porque básicamente las niñas se casan a los 15 años e inmediatamente empiezan a tener hijos, así que a todas esas mujeres les preocupaba que sus hijas fueran a repetir el mismo patrón de no tener ninguna agencia en la vida, y debido a eso comenzaron a contarme de sus métodos para intentar no tener hijos. Probablemente suena horrible cuando se dice así, pero es difícil observarlas, y saber que algunas de ellas ni siquiera saben leer o escribir, es muy difícil la vida en las aldeas aquí afuera.
Hay muchos factores involucrados, justamente como mencionas, es la religión, hay un contexto legal y uno ético, ¿Cuál fue el primer aspecto que apareció cuando estabas escribiendo el guion?
La primera cosa, que fue la también la más importante, es que fui con mi actriz principal a ver una doctora que es muy conocida, una obstetra muy famosa, es como una de las mejores del país, y estaba hablando con ella y ella insistía que jamás había hecho un aborto pero yo sabía que eso simplemente no era cierto, porque ella tiene 60 y tantos y vivió a través de tiempos, como los noventas por ejemplo, que en Georgia, así era cómo las obstetras ganaban dinero porque claro todavía no se registraban oficialmente abortos, pero así era como todos ellos sobrevivieron a la guerra civil y el colapso económico. Entonces yo estaba como “por favor, deberías decirme”, y después cuando me dijo que era obsceno… sucede que básicamente la reputación del doctor aquí está en juego, así que entre mejor un doctor se considera menor la posibilidad de que accesa a un aborto, porque así arruinarían su reputación, les arruina su buen nombre. Y comencé a notar el estigma asociado desde el campo médico, desde los doctores, y por eso es que desde un principio dije “quiero hacer una película sobre un doctor y no sobre los pacientes”, porque quería hacer una película sobre una persona que toma una decisión consciente de ser moralmente incorrecta a los ojos de los valores determinados, y que sea una persona incorrecta pero que haga lo que es necesario y lo que creo que es bueno para alguien, para alguna mujer.
Pareciera que es todo desde la perspectiva de Nina, pero algunas veces podemos verla a ella, otras somos ella, incluso escuchamos su respiración como si fuera nuestra y vemos lo que ella ve, pero ¿Por qué a veces podemos verla, es decir, quiénes son los espectadores que podemos acercarnos tanto a su rostro y su cuerpo? ¿Somos testigos o hay momentos que somos ella desde alguna experiencia fuera de su cuerpo?
En mi opinión, siempre he estado preocupada de eso, con la cuestión de quién está mirando, cuál es la realidad, y qué tan vulnerable es una persona cuando está siendo observada, porque alguien que no grita, pero que tiene el poder de acercarnos a su experiencia a través de sus ojos… y además está el momento en que la miramos y se vuelve alguien tan frágil, se vuelve vulnerable, y si no asientas esa perspectiva en alguien concreto puede empezar a volverse algo surreal, algo más grande que nosotros incluso, y tal vez como espectadores nos inquieta, y quizás nos transmite esa vulnerabilidad, y puede ser que así nos permitimos hacernos algunas preguntas sobre nuestra propia existencia.
También se nos presenta esa perspectiva con un encuadre casi cuadrado, ¿Eso es parte de esa visión?
Puede ser, no lo sé, porque a veces restringir a una perspectiva, especialmente cuando estás mirando a una belleza tan grande, mirar los rostros, los cuerpos, y en algún sentido creo que esa era mi inspiración: una experiencia muy tangible, muy táctil, pero algunas veces es importante restringir el punto de vista y crear un espacio exterior para el espectador porque aquello que está fuera del encuadre somos nosotros, así que es importante para mí dejar ese espacio para nosotros cuando estamos observando.
Hay algo con el tiempo, sé que visitaste hospitales y estuviste presente durante los nacimientos. ¿El manejo del tiempo en el filme viene de tu experiencia observando estos partos o más desde tus conversaciones con doctores y otros profesionales involucrados?
El parto que vemos es real, así que supongo que ahí no puedes cambiar nada, es lo que es, y lo mismo con la cesárea, pero cuando se trata de la escena del aborto, eso es el tiempo real, de hecho así tal cual lo escribí en el guion, siempre dije que sería el tiempo real y los productores tenían muchas preguntas, me dijeron que si acaso estaba loca y les decía que no, porque pienso que mucho de esta película es sobre lo que no queremos ver y lo que no queremos hablar. En la sociedad georgiana es imposible encontrar a una mujer que directamente te diga que tuvo un aborto y que eso está bien. Hay mucho estigma, una culpa asociada, como si fuéramos culpables, y para mí mirar hacia otro lado y esconderlo no esta bien, pero es muy incómodo, entonces tampoco quiero poner a nadie en esa posición, no aspiro a eso, quizás a lo que sí aspiro es a acotar para dar una mirada más delimitada a su cuerpo, y así dejarnos a todos ese punto de vista para entender de qué se trata esa experiencia, y si alguien se cansa yo les preguntaría, yo cuestionaría más a esa gente.
Fui sorprendida por la criatura que vemos en algunos momentos, y en otras entrevistas dijiste que tuviste conversaciones con los productores sobre la criatura porque nadie estaba de acuerdo sobre qué significa, así que tuviste que cambiar la visión varias veces, ¿Qué fue lo que te hizo llegar a un punto definitivo al respecto?
Sí, lo tuve que cambiar varias veces porque nunca me dieron la oportunidad de tener un proceso, o de hacer lo que quería hacer, hasta que llegó oportunidad y de pronto no era posible porque todo lo que nos daban simplemente no pertenecía en la película. No era posible hacer una película con esa criatura, y nos presentaban algo distinto de lo que imaginé. También creo que en términos prácticos de ahorrar dinero en este tipo de cosas, no es algo que haga mucho sentido porque terminas haciéndolo dos veces, y es esencialmente lo que nos pasó, porque hicimos la criatura dos veces, hasta que creamos la criatura que necesitábamos en el filme. También hubo muchas preguntas sobre qué simbolizaba, o por qué no vemos a Nina transformándose, pero yo no quiero que todas las preguntas en mis películas sean respondidas porque no creo que el cine sea un mensajero, no directamente, que no diga “esto es bueno” o “esto es malo”, “esto es lo que ocurre”, pero quizás sí nos da respuestas que ya tenemos, pero son nuestras respuestas. No hay una respuesta general para todos, no hay solo una, pero espero que ayude a hablar de cada uno.
Ficha técnica
Título original: “April”
Dirección: Dea Kulumbegashvili
Guion: Dea Kulumbegashvili
Fotografía: Arseni Khachaturan
Música: Mathew Herbert
Edición: Jacopo Ramella Pajrin
Producción: First Picture, Frenesy Film Company, Independent Film Project, MeMo Films, Tenderstories, 3 Marys Entertainment, Adler Entertainment, arte France Cinéma, Golda Darty P4, Sarke Studio
Reparto: Ia Sukhitashvili, Kakha Kintsurashvili, Merab Ninidze, Ana Nikolava
Duración: 134 min.
Año: 2024
Género: Drama
País de Origen: Georgia
Estreno en la plataforma de MUBI Latinoamérica el 1 de agosto de 2025