Por Victoria Bustos Arancibia
Como película de clausura de SANFIC 21, Miss Carbón llega envuelta en expectativa y potencia simbólica. La directora Agustina Macri, junto con las guionistas Erika Halvorsen y Mara Pescio, se sumerge en una historia real que no sólo desafía una superstición arcaica, sino que revela la discriminación estructural que enfrentan distintos grupos sociales ante el régimen machista que reina en contextos laborales diversos. Inspirado en la vida de Carla Rodríguez, la primera mujer trans legal minera en Río Turbio, Patagonia argentina, este biopic dramático pero tierno, intenta encender una llama de visibilidad en uno de los entornos más masculinizados y duros que existen.
Lux Pascal, en su primer rol protagónico cinematográfico, ofrece una interpretación sensible y luminosa, capaz de sostener incluso los momentos en los que el guion pierde fuerza narrativa. Su Carlita no es una figura heroíca típica de cine, no es particularmente revolucionaria más allá de una existencia que ya batalla con el status quo, más bien es una presencia persistente y calmada que avanza con determinación sin ser un mártir. Pascal encarna así a Carla Bárbara Rodríguez desde sus inicios como Carlos, hasta la reafirmación de su posición como Carlita, una mecánica de la mina de carbón.
Desde sus primeros minutos, apuestan por una fotografía cuidada, dirigida por Luciano Badaracco, quien saca partido a los paisajes patagónicos con planos amplios y atmosféricos que contrastan con la oscuridad opresiva del mundo subterráneo. Sin embargo, esta apuesta visual no siempre va acompañada de una estructura narrativa sólida. El guion, aunque inspirado en una historia poderosa, se dispersa en episodios aislados, o líneas temáticas que divergen del mensaje central, y que finalmente no siempre encuentran cohesión dramática entre sí. La película también enuncia múltiples capas de discriminación y obstáculos a los que se debe haber enfrentado Carlita, como: la exclusión institucional en el trabajo por su nueva expresión de género, el rechazo familiar, las diferencias de opinión dentro de su comunidad LGBTIQA+ y la tensión con las mujeres cisgénero que ven su presencia como una intrusión. Pero estos conflictos sólo se plantean y rara vez se desarrollan con la profundidad que merecen.
El montaje salta con brusquedad entre etapas de su vida, y varios arcos dramáticos parecen abandonados o resueltos con apuro, como si muchas decisiones se hubieran tomado en la sala de edición más que en el guion.
Pese a estas debilidades, Miss Carbón tiene momentos de genuina emoción. La secuencia en que Carlita es apoyada por sus colegas para volver a trabajar al interior de la mina, algunos pasajes del romance que mantiene con otro minero, el descubrimiento de su nueva corporalidad, cuando es aceptada entre las trans y travestis del pueblo, son todos minutos valiosos que transmiten un nivel de esperanza poco común en películas con protagonistas queer, están teñidos además de una saturación visual hermosa que refleja un mundo “color de rosa” en que uno espera vivir, siendo un espacio de calidez emocional y contención que cualquier miembro de la audiencia podría querer abrazar.
Como biopic, el largometraje se construye con un evidente afán reivindicativo, pero no siempre logra convertir ese compromiso en cine poderoso. Falta conflicto real, tensión sostenida y un desarrollo emocional más profundo. Lo que sí abunda es la voluntad de representar, de visibilizar, de conmover y, en cierta medida, lo logra. El filme resulta un producto dulce que ingerir entre tanta amargura, especialmente gracias a Pascal, quien actúa con un carácter que rebosa de ternura y fe, ésta es la historia de Carlita, y Miss Carbón es más eficaz cuando no se distrae de eso.
Ficha técnica
Título original: “Miss Carbón”
Dirección: Agustina Macri
Guion: Erika Halvorsen, Mara Pescio
Fotografía: Luciano Badaracco
Montaje: Carla de Beauvoir
Música: Maite Arroitajauregi
Reparto: Lux Pascal, Laura Grandinetti, Romina Escobar, Paco León
Producción: Morena Films, Pensa&Rocca Cine, Warning of Rivard
País: España (Coproducción con Argentina)
Año: 2025
Duración: 93 minutos.
Género: Drama
Película de clausura de SANFIC 21, de 2025.