Crítica de cine “Atrapado robando”: Un Aronofsky distinto

Por Juan Marín

La nueva película del aclamado cineasta neoyorquino Darren Aronofsky marca un cambio radical respecto a su filmografía habitual. En esta ocasión, el director se aleja por completo de los tonos turbios, crudos, surrealistas y oscuros que definieron obras como Pi: fe en el caos, Réquiem por un sueño, El cisne negro o ¡Madre!. Tampoco se acerca al drama intimista de The Wrestler o La ballena, su filme anterior, ni a la exploración espiritual de títulos como La fuente de la vida o Noé.

Su nueva apuesta, Atrapado robando, se desmarca de todo lo anterior: es una comedia de crimen con un enfoque mucho más comercial. En este proyecto, Aronofsky sale de su zona de confort y lo hace con éxito, demostrando que es un cineasta versátil, capaz de reinventarse sin perder calidad.

La historia sigue a Hank Thompson (Austin Butler), una antigua promesa del béisbol cuya carrera quedó atrás. Ahora vive en Nueva York, trabaja como mesero y comparte su vida con su encantadora pareja (Zoë Kravitz), mientras su equipo de la vida está cerca de ganar el campeonato. Su existencia da un vuelco cuando Russ (Matt Smith), su excéntrico vecino punk, le pide que cuide a su gato por unos días. A partir de ahí, Hank se ve arrastrado al oscuro y caótico mundo de una banda criminal. Todos parecen querer algo de él, aunque ni siquiera él entiende qué. Para sobrevivir, deberá recurrir a su ingenio y desenvolverse en el submundo neoyorquino.

Ambientada en el Nueva York de los años 90 (la época en la que Aronofsky vivió su juventud), la película es un divertimento puro. No hay grandes pretensiones artísticas, filosóficas o psicológicas como en otros de sus trabajos; aquí todo está orientado a ofrecer una experiencia entretenida, dinámica y bien construida.

Atrapado robando destaca por su ingenio, su humor negro, un guion ágil, personajes bien delineados y situaciones impredecibles que incluyen muertes sorpresivas. No es una obra perfecta, pero cumple con creces su objetivo: hacer que el espectador pase un muy buen rato en el cine.

La película recuerda al cine británico de la era “Cool Britannia”, con un estilo similar a los primeros trabajos de Guy Ritchie, como Snatch o Lock, Stock and Two Smoking Barrels, así como a la ópera prima de Danny Boyle, Shallow Grave. Comparte elementos como una edición frenética, diálogos ingeniosos, violencia estilizada y personajes excéntricos.

Los personajes, muy distintos entre sí, resultan geniales y bien integrados en la trama: un dúo de judíos ortodoxos, mafiosos ucranianos, un gánster puertorriqueño, una jefa de policía, Matt Smith interpretando a un vecino punk británico, Austin Butler como el protagonista atormentado que se ve envuelto en el conflicto, y Zoë Kravitz como su novia enfermera. Pero quien realmente se roba el corazón del público es el gato del vecino punk, que con su encanto logra seducir a la audiencia. Todos los personajes están bien desarrollados, aunque el de Bad Bunny resulta fallido, ya sea por una actuación poco convincente o por un guion en el que se siente forzado.

La banda sonora complementa perfectamente el estilo punk del filme, con una fuerte influencia del post-punk, destacando la presencia de la banda Idles como pieza central del soundtrack. La música no solo acompaña, sino que potencia el espíritu de la película, cargada de rabia, energía, distorsión y melodías directas que conectan con el ritmo agitado de la historia.

Darren Aronofsky se ha destacado en su cine por emplear un montaje ágil y acelerado que genera una sensación de agobio y claustrofobia, algo evidente desde sus primeras películas como Requiem for a Dream y Pi: Fe en el caos. El diseño sonoro en su filmografía cumple un rol narrativo en sí mismo: acompaña al personaje en su obsesión y funciona como un «leitmotiv», con sonidos abstractos que reflejan la experiencia interna de los protagonistas.

En Atrapado Robando, como en el resto de su obra, el uso del montaje y el diseño sonoro es excelente, aunque en esta ocasión se presenta de forma más sutil. Los cortes de edición están cuidadosamente pensados, y los efectos sonoros (como los choques o los disparos) se integran a la perfección con las imágenes. Si bien pueden pasar desapercibidos a primera vista, al prestar atención se aprecia su complejidad.

Se trata de un Aronofsky más liviano, pero también más divertido. La película es imperfecta, sí, pero plenamente disfrutable. Me sorprendió que no se presentara en ningún festival, a diferencia de La Ballena, su último filme, que se estrenó en Venecia. En síntesis, Atrapado Robando es una comedia moderna, dinámica y definitivamente vale la pena vivirla en la sala de cine.

Ficha técnica

Título original: Caught stealing

Dirección: Darren Aronofsky

Guion: Charlie Huston

Reparto: Austin Butler, Zoe Kravitz, Matt Smith, Regina King, Bad Bunny 

País: Estados Unidos

Año: 2025 

Duración: 109 min

Distribuye: Andes Films

 

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