Por Juan Marín
Tras seis años de ausencia, luego de la fallida incursión en la comedia zombi The Dead Don’t Die, el maestro del cine independiente Jim Jarmusch regresa con una obra de tono austero y cadencia reflexiva. Se trata de una película construida sobre la arquitectura del diálogo y el peso del silencio, más cercana al lirismo cotidiano de Paterson, con la que comparte, además, la presencia de Adam Driver, que a sus comedias existenciales, como Dead Man o Down by Law.
La película se articula en tres actos que orbitan en torno a un mismo acontecimiento: el reencuentro familiar. Cada segmento se sitúa en un país distinto. En Father, ambientado en Estados Unidos, los hermanos Jeff y Emily viajan a una cabaña aislada en el noreste del país para visitar a su padre ermitaño. En Mother, situada en Dublín, dos hermanas de temperamentos opuestos, la estricta Timothea y la extravagante Lilith toman el té con su madre, una novelista célebre y emocionalmente distante. Finalmente, Sister Brother, ambientada en París, sigue a los mellizos Skye y Billy, quienes regresan al departamento vacío de su infancia tras la muerte de sus padres para recoger los pocos objetos que quedan antes de que el lugar sea embargado. Este dispositivo episódico remite a experimentos previos del director como Mystery Train, Coffee and Cigarettes o Night on earth, aunque aquí la estructura se orienta hacia una exploración más íntima y melancólica de los vínculos familiares.
Nos encontramos ante un tríptico observacional que funciona como un estudio de personajes en estado de quietud, un relato donde el silencio adquiere estatuto de lenguaje. Es un cine que se posiciona deliberadamente en contra de la hiperestimulación contemporánea: invita al espectador a habitar el espacio junto a los personajes, a prestar atención a lo aparentemente insignificante. Cada gesto, cada pausa, cada objeto cobra relevancia. La cámara no juzga ni subraya; se limita a observar, como un testigo invisible de momentos privados y cotidianos que rara vez tienen lugar en el cine comercial, saturado de artificios e inverosimilitudes.
Como suele ocurrir en este tipo de propuestas corales, una de las historias se impone sobre las demás. En este caso, Father destaca con claridad, además de ser la más ligera y cómica de las tres. Mother adopta un tono más tenso, atravesado por la competencia intelectual y la represión emocional, mientras que Sister Brother se inclina hacia una dimensión más poética y casi mística, dominada por el duelo. Cada episodio aborda un conflicto emocional distinto, la lástima, la rivalidad, la pérdida y todos comparten la presencia de un secreto familiar. Asimismo, en los tres relatos aparece el uso de relojes Rolex, que funcionan como un motivo simbólico recurrente, aunque con variaciones en su significado y dinámica. En conjunto, las historias alcanzan momentos de auténtica epifanía emocional sobre la distancia, el dolor compartido y la fragilidad de los lazos afectivos.
Las sólidas interpretaciones de un elenco notable: Adam Driver, Cate Blanchett, Charlotte Rampling, Vicky Krieps, Tom Waits, entre otros, sostienen el delicado equilibrio del filme. Jarmusch vuelve a colaborar con Waits, uno de los actores emblemáticos de su filmografía, presente en obras como Down by Law y Mystery Train, así como con Driver, con quien ya había trabajado en The Dead Don’t Die y, por cierto, en Paterson. El reparto encarna con precisión un universo poético y cotidiano que aborda, con contención y sensibilidad, las tensiones y heridas del núcleo familiar. Cada actor aporta matices, ironía, rigidez, vulnerabilidad que fortalecen el guion y dotan de densidad a cada escena y a cada gesto mínimo.
No se trata de un drama sobresaliente en la filmografía del director, ni mucho menos de una de las mejores películas del año. Sin embargo, Jarmusch continúa siendo un creador excepcional. La película, dirigida con corazón, sutileza y una sofisticación serena, posee un valor innegable dentro de su trayectoria.
Estamos, sin duda, ante un Jarmusch maduro, aunque distante de sus obras más memorables. La obtención del León de Oro en Venecia resulta, en este sentido, discutible: hubo al menos cinco títulos en competencia que parecían superarla con claridad. No obstante, es difícil no interpretar el premio como un gesto simbólico, un reconocimiento a una carrera autoral cuya mirada ha dejado una huella singular e indeleble en el cine independiente contemporáneo.
Ficha técnica
Título original: Father mother sister brother
Dirección: Jim Jarmusch
Guion: Jim Jarmusch
Reparto: Tom Waits, Adam Driver, Charlotte Rampling, Cate Blanchett, Vicky Kriep
Fotografía: Yorick Le saux, Frederick Elmes
Música: Jim Jarmusch
Duración: 110 min
País: Estados Unidos
Año: 2025
FESTIVAL CINE LAS CONDES
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