Por Benjamín Estolaza
La Gran Vía, zarzuela compuesta por Chueca y Valverde en 1886, es una sátira musical en un acto que celebra —con humor y crítica social— la construcción de la moderna avenida madrileña. A través de la personificación de calles y plazas, la obra comenta la política y la vida cotidiana de su tiempo mediante números emblemáticos como el Tango de la Menegilda o el Chotis del Eliseo. Fue un éxito rotundo en su estreno, y luego la pieza se consolidó como uno de los hitos del llamado género chico costumbrista.
Esta versión se presenta como un único estreno, lo que añade una capa de riesgo y exigencia al montaje. Con ese peso de historia y éxito a cuestas, uno entra a la sala con la expectativa alta. Por eso, cuando me senté en la fila 12 —o la M— con la disposición de dejarme llevar por la experiencia, algo falló desde el comienzo: el sonido.
No sé si atribuirlo a mi sordera en aumento o a un problema técnico más amplio, pero no logré comprender con claridad lo que decían las canciones. Pensando que el problema podía ser exclusivamente mío, más adelante me cambié de ubicación; sin embargo, incluso desde una fila más cercana, la inteligibilidad seguía siendo deficiente. Al finalizar la obra, le pregunté a mi compañera de butaca, Jimena Vergara, de 63 años, residente de la comuna de Renca, quien tampoco logró entender los cánticos; ambos sentimos alivio al saber que todavía no necesitábamos aparatos auditivos.
Y es una lástima, porque La Gran Vía apuesta justamente por una comedia social que dialoga con problemáticas del Chile actual, tratadas desde el otro lado del charco. La adaptación dramatúrgica, a cargo de Eliana Hernández, consigue traer lo criollo y adaptar el texto al español chileno con soltura. El humor busca elementos pop chilenos, pues oscila entre referentes reconocibles como Álvaro Salas, Paty Cofré y Kike Morandé, riéndose de la sintomatología del país en torno a la desigualdad, delincuencia e inseguridad. Los chistes transitan por comparaciones del tipo “más peligroso que calefón en el baño” o “más ordinario que axila con caspa”, recursos efectivos para un público amplio.
La audiencia, compuesta mayoritariamente por adultos mayores y familias, respondió con entusiasmo. Las risas fueron constantes, lo que confirma que la propuesta conecta. La crítica social logra actualizar la obra, pero recurre a estereotipos reconocibles: no es necesariamente algo malo, pero sí una elección segura. El resultado es una sátira que agrada.
Donde la obra brilla con fuerza es en su energía colectiva. Vale la pena verla, sin duda, por la potencia escénica que generan 60 personas sobre el escenario. Cantantes solistas, actores, bailaores, instrumentistas y coro construyen una experiencia festiva, vibrante e hilarante.
La escenografía, como en la mayoría de sus reversiones, es austera, pues son los ropajes del elenco los que se llevan la atención. La diversidad de texturas, colores y movimientos hace que no se necesite más: el escenario se llena solo con los cuerpos y sus trajes.
Bajo la dirección de Felipe Molina, esta renovada versión busca —y en gran medida consigue— otorgarle la grandiosidad que merece esta pieza clásica. No obstante, el problema del sonido impide disfrutarla al cien por ciento. Y cuando se trata de una obra musical, no es un detalle menor: un clásico mal ecualizado pierde parte esencial de su encanto. Dicho esto, también es necesario considerar que se trata de un único estreno, con todo lo que implica articular técnica y artísticamente a más de 60 intérpretes sobre el escenario. Un desafío mayúsculo que, aunque no exime las falencias, sí permite comprender la complejidad del montaje.
Ficha técnica:
Título: La Gran Vía
Duración: 60 minutos
Dirección: Felipe Molina
Dramaturgia: Eliana Hernández
Dirección Musical: Verónica Torres
Dirección Coreográfica: Verónica Gallego
Elenco: Nicolás Fontecilla, Francisca Muñoz, Cecilia Barrientos, Arturo Jiménez, Madelene Vásquez, Rony Ancavil, Ingrid Leyton, Germán Pinilla, Enoe Carolina Coulon, Nelson Muñoz, María Fernanda García, Paola Peñailillo, Marco Antonio Guerrero, Víctor Escobar, Álvaro Carreño, Francisca Reyes, Diego Vieytes, José Vinot y Coro Sinfónico O’Higgins
País: Chile
Coordenadas:
Teatro Nescafé de las Artes
Zarzuela “La gran vía”
Fecha: domingo 11 de enero
Horario: 19.00 horas
*Valores: 25.000 a 45.000 pesos (20% de descuento para socios Comunidad de las Artes)
*Venta: boletería teatro y a través del sistema Ticketmaster
Consultas: por escrito al whatsapp +56 9 3387 2403 (lunes a viernes de 11:00 a 19:00 horas)
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