Crítica de cine “Sung Song Blue”: La resiliencia del entertainer

Por Florencia Ponce Allende

Sung song blue es la nueva película musical qué llega a cartelera en nuestro país, con una propuesta basada en hechos reales qué promete retratar una historia de amor y mucha música.

El largometraje centra su relato en la historia real de Mike y Claire Sardina, una pareja de imitadores de grandes artistas, que, a partir de su vínculo amoroso y musical, unen fuerzas y sueños para crear una banda tributo a Neil Diamond, bautizada Lighting and Thunder. Todo con la esperanza de poder cumplir sus metas y ambiciones artísticas que siempre han tenido y poder lograr vivir de la música, su gran pasión. Sin embargo, este camino se encuentra colmado de obstáculos que ponen a prueba su resiliencia y su amor mutuo.

Desde el primer minuto del largometraje se nos pone en contexto, con una escena en la cual Mike Sardina, interpretado por Hugh Jackman, parece hablarnos directamente a los espectadores, contándonos su carrera artística y presentándonos a su alter ego artístico Lighting, quien es él mismo, sin imitar a nadie más, y quien el define como un entertainer. Sin embargo, rápidamente la magia del entusiasmo que nos comparte Lighting con todo su fervor, se ve eclipsada cuando el plano crece y se nos deja ver la realidad de la escena. Sardina en una reunión de alcohólicos anónimos, celebrando su cumpleaños de sobriedad número 20. Regalando a sus compañeros una canción de Neil Diamond muy especial para él: Sung Song Blue.

Es así que comenzamos el camino de la película, que nos lleva por el tras bambalinas de aquellos músicos y cantantes, que, apasionados por la música y el show bussiness, deciden dedicar su vida a la interpretación de otro ente musical. Con la esperanza de que en algún momento puedan brillar por la luz propia de su ser artista. De esta forma se nos presentan personajes profundamente obsesionados y poseídos por sus personajes a imitar, pero también a otros cansados de vivir bajo el nombre de otro, como Lighting, que en escena se cuestiona y reclama: “Por qué debo ser alguien más, yo debería ser suficiente”. Lo cual llena la trama de profunda tristeza y frustración, ya que observamos a este personaje que asumimos, por años ha intentado crear su propia carrera musical, con una ferviente pasión por el espectáculo y con un gran talento, pero que simplemente los años han pasado por él, sin darle ninguna oportunidad.

Es en esta búsqueda es cuando Mike Sardina se encuentra con Claire, interpretada por una Kate Hudson, que deja atrás los papeles de mujeres más “sofisticadas”, por decirlo de alguna forma, para convertirse en una mujer que lucha por sus sueños y por su familia, a pesar de tener todo en su contra. Juntos crean esta banda tributo, para darse la posibilidad de tener un espectáculo que les permita deslumbrar a partir de sus propios atributos artísticos, con la temática de Neil Diamond que resulta ser uno de los artistas favoritos de Mike. Creando la posibilidad para que sus otros compañeros imitadores, puedan lograr lo mismo al ser parte de su proyecto.

Sin embargo, más allá de las vicisitudes del mundo artístico, subterráneamente, entre esta pareja se empieza a crear una subtrama que compone la creación de una familia compartida. Lo que genera mucho más interés y contiene mucha más carga dramática. Donde los hijos de cada uno, son gestores de los momentos más dramáticos del film, que resultan mucho más sobrecogedores que incluso la relación romántica de los protagonistas. Esto, ya que la forma en la que podemos observar como Rachel (Ella Anderson) y Angie (King Princess), ambas hijas mayores de Claire y Mike respectivamente, construyen un ambiente de hogar y familia, en medio del torbellino artístico que gestan sus padres. Sobretodo Rachel, quien con una destacada interpretación de Ella Anderson, se construye como una contenedora familiar, que, a pesar de su corta edad, muchas veces resulta ser la voz de la razón en la familia, haciendo el llamado a los padres a actuar y sobreponerse a los dramas que los acaecen.

Siguiendo esa línea, llama la atención que el drama narrativo no viene directamente de los diálogos o de una profundidad en la personalidad y rasgos de los personajes, sino de los acontecimientos. Estos resultan ser tremendamente impactantes, tanto que, si no supiéramos que son hechos de la vida real, parecerían incluso forzados y exagerados. Por esta razón, como espectador, uno queda con un sabor extraño, ya que, a pesar de los recursos estilísticos, como el primerísimo primer plano que busca esa cercanía en la psiquis e intimidad de los personajes, uno sigue sintiendo una relación superficial con ellos. Se extraña la profundidad por ejemplo en el vínculo y la relación de amor entre los protagonistas, ya que, a pesar de ver una lucha conjunta, nunca vemos gestos que expliciten esto. Solo hacia el final podemos ver una declaración de amor de Mike a Claire, justo en sus últimas horas de vida, lo que hace sentir la relación un poco fría y forzada de alguna forma.

Tal como sucede, en la escena final, donde podemos ver una clara intención de replicar el sentimiento sobrecogedor que nos dejaron películas de amores trágicos y musicales, como la última versión de Nace una estrella (2018), sin embargo, por el relato que vimos durante todos los minutos previos, no logra la misma emoción. No logra ese dolor de corazón, a pesar de la bella interpretación y voz de Kate Hudson, que despliega muy bien su talento artístico, independiente de la poca dimensión de su personaje. El cual, a pesar de un gran potencial, no llega a su máximo. Lo mismo sucede con Hugh Jackman, un reconocido showman que ha destacado en papeles similares y en musicales teatrales, pero que esta vez no logra llegar a deslumbrar, probablemente por la misma razón.

Más allá de todo, hay un mensaje que la película si deja en claro, a pesar de lo excesivo a ratos y la falta de profundidad, y es la forma en la que retrata la resiliencia, una esperanza que se ve constantemente en el film. Una esperanza que a pesar de ser denigrada por hechos de la vida que parecen ser una mala broma en algunos momentos, nuestros personajes, y sus alter egos de la vida real, se sobrepusieron y lucharon hasta el final, independientemente de los resultados. Al menos estuvieron lo suficientemente cerca, como dice Claire Sardina en una de las escenas más tristes de la película. De todas formas, es una película entretenida de ver, sobre todo para aquellos nostálgicos fans de Neil Diamond y su discografía. 

Ficha técnica

Título original: Sung Song Blue

Dirección: Craig Brewer

Guion: Craig Brewer

Música: Scott Bomar

Elenco: Hugh Jackmann, Kate Hudson, Ella Anderson, King Princess

Año: 2025

Distribuidora: Andes Films

Estreno en cines: 22 de enero, 2026

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