Por Victoria Bustos Arancibia
La tercera entrega de Bradley Cooper como director marca un punto de inflexión curioso en este camino de su carrera cinematográfica. Tras el aura solemne y calculadamente prestigiosa de Maestro (2023), y el melodrama potente del musical de A star is born (2018), Cooper sorprende con una comedia de “rematrimonio” modesta, íntima y, sobre todo, humana.
Protagonizada por Will Arnett y Laura Dern, la historia sigue a Alex y Tess Novak, una pareja que decide separarse en términos cordiales mientras intentan mantener cierta estabilidad para sus hijos, y a la vez, averiguar cómo se ven sus vidas ante este nuevo episodio personal. Lo que podría haber sido otro drama acomodado de personas privilegiadas pero miserables, se convierte, inesperadamente, en un estudio sensible sobre el crecimiento emocional en la mediana edad, al menos de este dúo.
Lo interesante es que el conjunto de situaciones que transcurren son tan específicas como también ampliamente identificables para la audiencia: el reparto de personajes vive cómodamente, y prueban hobbies o nuevas carreras en rubros demandantes física o emocionalmente donde casualmente encuentran ciertos grados de éxito poco realista, todo aquello entrelazado de sutiles gestos y conversaciones llenas de vida cotidiana, dudas existenciales, de vocación, sobre las relaciones amorosas y más, en una especie de “dramedia” coming of age pero en la adultez.
El filme inicia sin presura, conteniendo en su totalidad pocas rutinas y chistes efectivos para un relato sobre alguien que pareciera estarse planteando ser “standupero” de verdad. Sin embargo, aquella primera escena, en la que Alex, incapaz de pagar en efectivo la entrada al bar, termina apuntándose con unos minutos de micrófono abierto en el mítico Comedy Cellar, es donde la premisa y tesis de la cinta se ve justificada. Entre silencios eternos, chistes obvios sobre el divorcio, señales de intoxicación por marihuana, incomodidad palpable y risas sinceras, su torpeza demuestra algo auténtico que atrapa al espectador hasta el final del largometraje.
El hallazgo más estimulante del guion, aunque en algunos momentos no se utilice con la profundidad necesaria, es el de convertir a los escenarios de clubes de comedia en terapia emocional, de la misma manera que tantos personajes ficticios y reales han encontrado en el sarcasmo, la ironía y el humor autocrítico una forma de desahogo psicológico. Alex es validado en su nuevo pasatiempo porque sacar risas inevitablemente sube el ego y el ánimo del emisor, y también porque así logra por fin sentirse entendido y acompañado en su pesar.
La película nunca responde del todo si Alex es realmente gracioso o simplemente causa gracia su honestidad, y puede ser que ante la duda la audiencia pierda momentáneamente la credulidad, pero en su defecto Arnett construye un personaje melancólico y reactivo, un hombre que empieza derrotado y desconectado de la vida, pero además humilde y encantador a su manera. Por su parte, Dern en un papel menos protagónico, le da el perfecto soporte, brillando como su rival, compañera, amante, musa y ocasional antagonista. Tess tiene exactamente el tiempo en pantalla que se requiere para conocer sus anhelos y decepciones, su importancia en la historia, y sorprende al refrescar el subgénero de cine de divorcios y separaciones con un carácter que no es condenatorio ni adulatorio de su posición en la relación.
Otra curiosidad recae en la existencia de Balls, quien pareciera ser el amigo más cercano de Alex, perfectamente interpretado por un Bradley Cooper relajado y seguro como el alivio cómico. Hay más personajes secundarios pero ninguno destaca tanto como el bufón inocente al que se relega Cooper. Así, el artista logra increíblemente balancear su dirección multifacética con el rol que lo llevó al estrellato: el de talento actoral segundón.
Cooper finalmente ofrece con esta obra su apuesta más sorprendente, viniendo de él. ¿Está funcionando esto? desaprovecha a un par de actores, es un tanto irregular, no innova en ninguna temática o género de la historia del cine, hay un tratamiento algo superficial de los hijos de la pareja, algunos resultados son previsibles y, no obstante, la película conserva un pulso emocional genuino. Gracias a que no pretende ser perfecta, sus faltas pueden ser más digeribles y aceptables. Es un producto pequeño en escala y actitud, pero grande de corazón.
Esta no es la obra maestra que quizá Bradley Cooper parece empeñado en fabricar, pero sí es su película más viva, más intuitiva, más autoral. Emotiva sin manipulación excesiva y divertida sin exageración. Pareciera que lo que necesitaba era olvidarse del pesado desfile de proezas cinemáticas con las que en el pasado exigía atención, y en cambio, le hacía falta dejarse llevar por su propia visión capaz. Ahora queda afinar detalles.
Ficha técnica
Título original: “Is this thing on?”
Dirección: Bradley Cooper
Guion: Bradley Cooper, Will Arnett, Mark Chappell
Fotografía: Matthew Libatique
Montaje: Charlie Greene
Música: James Newberry
Producción: Lea Pictures, Searchlight Pictures, Electric Avenue.
Reparto: Will Arnett, Laura Dern, Andra Day, Bradley Cooper,
País: Estados Unidos
Año: 2025
Duración: 124 minutos
Género: Drama; Comedia romántica; Crisis de mediana edad
Distribuidora: Cinecolor Chile
Estreno en salas de cine: 19 de febrero de 2026
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