Por Galia Bogolasky
No Te Olvidaré, adaptación de la novela homónima de Colleen Hoover (Romper el círculo), se adentra en el terreno del drama romántico con una historia que combina culpa, redención y segundas oportunidades. Ambientada en el paisaje frío y emocionalmente áspero de Wyoming, la película propone un relato íntimo sobre una mujer que intenta reconstruir su vida después de cometer un error irreversible.
La trama sigue a Kenna, interpretada por Maika Monroe, quien tras cumplir siete años en prisión regresa a su ciudad natal con un objetivo claro: conocer a Diem, la hija que nunca pudo ver crecer. Sin embargo, el rechazo de los abuelos de la niña; Grace (Lauren Graham ) y Patrick (Bradley Whitford), que ahora tienen su custodia, convierte su búsqueda de redención en un camino lleno de obstáculos emocionales. En medio de esa tensión aparece Ledger, personaje encarnado por Tyriq Withers, un exjugador de la NFL, mejor amigo del padre de la niña, que tiene un bar local y que, poco a poco, se convierte en el único vínculo humano dispuesto a escuchar la historia de Kenna, sin prejuicios.
La cinta es narrada desde que Kenna sale de la cárcel, y vuelve a recuperar a su hija, y de a poco van apareciendo los flashbacks para entender el origen de la historia. Lo primero que vemos es a Kenna extirpando una cruz enterrada en la carretera, lo que representa un memorial de un fallecido en ese lugar. Luego la vemos volver a este pueblo llamado Paradise, que tal como ella explica, no tiene nada de paradisíaco, busca un lugar donde vivir y trata de encontrar trabajo sin éxito, debido a sus antecedentes penales.
Finalmente logra encontrar trabajo en un supermercado y luego vemos un flashback de cómo Kenna conoció a Scotty, cuando ella trabajaba en un almacén. De ahí la cinta sigue cambiando del presente al pasado para relatar esta historia de amor que termina en tragedia. La historia del cómo ocurrió el accidente que la lleva a la cárcel y a perder a su hija, se demora mucho en llegar, lo que se siente como un eterno vacío narrativo, y cuando finalmente se recurre a ese flashback, no logramos comprender del todo cómo es posible que los hechos se hayan desencadenado de esa manera. No se sostiene y el guion se ve fuertemente debilitado. Lo que podría haber sido el punto de quiebre, donde nos enteramos de una verdad que haga que todo cambie, resulta un episodio poco coherente y muy poco convincente, lo que afecta la narrativa del largometraje y perjudicando la credibilidad del relato.
Monroe es una actriz que se luce en cámara, sin embargo, carece de potencia en su interpretación. No resulta del todo convincente. La actriz construye un personaje frágil pero obstinado, marcado por la culpa y el deseo de reparar el daño causado. Su actuación suele caer en el melodrama excesivo y los momentos de seducción no calzan con el resto del relato. Withers, por su parte, aporta una presencia potente en pantalla, debido a su atractivo físico y la ternura de su personaje, al representar a un padre postizo con una niña adorable, lo que pueden ser las escenas mejor logradas de la cinta. La relación entre Ledger y Kenna termina siendo predecible, y poco creíble.
Narrativamente, la película sigue las convenciones del romance contemporáneo inspirado en las novelas de Hoover: emociones intensas, conflictos morales y personajes que cargan con heridas profundas. La cinta cuenta con muchos momentos previsibles, y el guion demuestra problemas constantemente. Durante todo el transcurso del relato sabemos exactamente qué va a pasar, menos en el esperado momento del accidente, que esperábamos más y no se logra sostener.
La dirección, a cargo de Vanessa Caswill, apuesta por una estética sobria y cercana, utilizando espacios cotidianos —el bar, las calles del pequeño pueblo, los encuentros furtivos— para reforzar el tono introspectivo del relato. Este enfoque visual contribuye a que la historia se sienta más humana que espectacular, priorizando los sentimientos de los personajes sobre los grandes momentos dramáticos.
La película presenta varias debilidades. En algunos tramos la historia no tiene consistencia y ciertas situaciones parecen diseñadas más para provocar lágrimas que para desarrollar la narrativa de manera orgánica. Además, el conflicto central, aunque poderoso, se resuelve de forma algo convencional.
Uno de los mayores logros de la cinta son los personajes secundarios, los que generan más risa y ternura en la audiencia. Una mujer con síndrome de down es la que nos saca carcajadas y logra las escenas más realistas de la cinta. Al igual que la pequeña Diem, de una ternura y naturalidad adorable.
No Te Olvidaré funciona como un drama romántico emotivo que explora la complejidad del perdón y las consecuencias del pasado. Sin reinventar el género, la película ofrece una reflexión sincera sobre la maternidad, la culpa y la esperanza de que incluso después de situaciones desafortunadas, aún sea posible comenzar de nuevo.
Ficha técnica
Título original: Reminders of Him
Año: 2026
Duración: 114 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Vanessa Caswill
Guion: Colleen Hoover, Lauren Levine. Novela: Colleen Hoover
Elenco: Maika Monroe, Tyriq Withers, Lauren Graham, Bradley Whitford, Rudy Pankow, Lainey Wilson
Distribución: Andes Films
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