Por Victoria Bustos Arancibia
Tras una primera etapa de su carrera en el cine dedicada al cortometraje —con títulos como Calma y Agreeable Damage—, el debut de Nicolás Postiglione en el largometraje con Inmersión (2021) lo posicionó rápidamente como una voz emergente del cine latinoamericano de suspenso dramático. La película, estrenada internacionalmente y premiada en festivales internacionales, reveló una mirada autoral interesada en los dilemas éticos, los conflictos íntimos y la construcción de atmósferas inquietantes.
Con su nueva cinta, Todos los males, Postiglione vuelve a explorar temáticas similares en un contexto histórico más desafiante esta vez. Ambientada en el sur de Chile a fines de la década de 1950, la película sigue a Daniel, un niño de trece años que, tras la muerte de su madre, es enviado a vivir con sus parientes alemanes en una aislada comunidad. Allí, en medio de estrictas tradiciones familiares, el protagonista comenzará a descubrir secretos inquietantes ligados al pasado de su madre y a su propia identidad.
Conversamos con Nicolás Postiglione. Esto fue lo que nos contó.
¿Cómo llegaste a esta historia?
La película partió como una adaptación de una novela de Alejandro Sieveking, pero fue mutando tanto durante el transcurso de los años y del financiamiento que, finalmente, tuvimos que llamarla “basada en una idea original”, porque la adaptación como tal se fue transformando de manera tan excesiva que sólo podíamos reconocer la idea original, tanto por respeto a él como del proceso que hubo, donde ya se distancia tanto que lo único que se mantenía era la idea de este niño que entraba a la comunidad, a esta familia y en el resto de las cosas nos dimos tanta libertad que se fue para otro lado. Ese es un poco el backstory de cómo apareció la historia. La novela, Bella cosa mortal (2008), que es una novela buenísima, muy entretenida, abordaba diferentes edades del personaje, lo agarraba después de adulto, y quisimos solamente concentrarnos en la época de su niñez y de cómo él estaba ahí en su especie de “pérdida de inocencia».
En la declaración que acompaña la película, tú hablas de un grupo de gente que se presenta como un microcosmos. ¿Tenías alguna cercanía con este tipo de comunidades? ¿Sabías algo de la historia de estos migrantes alemanes antes de pensar en la película?
Yo vivo en el sur y mi esposa es de Osorno, donde la comunidad chilena-alemana es bien fuerte, bien numerosa, también pasa en otros lugares como Valdivia, Puerto Varas. Entonces he tenido los últimos años alguna cercanía con ciertos miembros de esa comunidad aparte de, obviamente, ver a menudo los paisajes y las casas que son una marca arquitectónica de esta comunidad. Los tenía siempre más o menos cerca, y me inspiró en muchos momentos a querer explorarla cinematográficamente, habiéndola visto, conocido gente. Hay que subrayar que la gente que está en la película, los personajes y la familia que son parte de esa comunidad, no tienen nada que ver con la realidad, la gente en realidad es super amorosa, super cálida y muy humana. Todas las experiencias que he tenido con esa comunidad han sido super buenas. Es solamente que nos robamos un poco el contexto y nos robamos ciertos aspectos para pensar y darle un aspecto thriller a la historia, pero la verdad es que la gente de la comunidad es super amorosa, no puedo decir nada malo de ellos, no quisiera. Pero la película explora tópicos como la migración y de cómo están estos contextos culturales chocan un poco, entre las familias alemanas y la gente local chilena, y cómo en ese proceso se genera hasta fricción, y usamos ese fenómeno para buscar tensión y drama en la película.
Supe que cuando estabas presentando Inmersión, y ya estabas preparando esta película, dijiste que podría estar basada en hechos reales, ¿te referías a esto que me cuentas del contexto?
No está basada en hechos reales, es una anécdota completamente inventada, una ficción que no tiene sustento real. Sí, el contexto es real y probablemente ciertos aspectos de la historia pueden ser muy realistas y coherentes con el pasado que existió. Pero no recuerdo absolutamente ningún aspecto de la trama final que haya sido basado en hechos reales, más que nada inspiración en ese contexto real.
La película transcurre al final de los años 50. ¿Cómo fue integrar cosas como autos antiguos y otros detalles a la ambientación?
Fue súper desafiante, por suerte tuvimos la participación de nuestra directora de arte o diseñadora de producción, Amparo Baeza, que es seca. Su imaginario es con las cosas que le gustan, que nace un poquito del pasado. Ella revive cosas fotográficas de la antigüedad, y colecciona muchas cositas y elementos muy particulares del pasado, como vestuarios. Entonces integrarla fue una excelente idea, porque ella ya tenía un apego por todos los elementos físicos que aparecen en la película. Ella fue la que le dio el sustento de ambientación al asunto, la arquitectura la elegimos entre todos, pero ella fue armando las diferentes piezas y el living, y nos dio a nosotros las herramientas para que el background estuviera bien ejecutado. Obviamente los autos y otras cosas son más un tema de la producción y fueron efectivamente difíciles de conseguir en el sur de Chile, pero tuvimos un par de golpes de suerte con eso y pillamos un par de autos que justo funcionaban, que fueran más o menos de la época y que fuera creíble que la familia fuera dueños de ellos.
Justamente por la ambientación, o por la fotografía, es bien distinto de tus trabajos anteriores. ¿Cómo crees que dialoga esta película con tu trabajo en el mundo de la publicidad?
La publicidad en general no te permite buscar estos niveles de oscuridad y contrastes. Las marcas quieren imágenes más luminosas, pero en ciertos casos, en ciertos comerciales, he podido desarrollar ideas más cinematográficas, más propias del mundo de las películas, así que he tenido suerte en algunas ocasiones, pero el apego por esa imagen o ese look que tiene esta película es desde siempre para mí. Justamente viene de un ánimo medio vengativo hacia la publicidad, de querer llevarlo lejos y jugar con contrastes fuertes, con películas muy apagadas, muy oscuras, y porque también el género lo demanda, si tú quieres pensar una situación, no puede estar todo a la vista, no conviven ciertas herramientas, o no convive la ejecución de esas ideas si no tienes un poquito de cosas ocultas, creo que si el espectador tiene toda la información, eso apaga su sensación de estar en suspenso y de necesitar descubrir más. Así que por ahí va esa búsqueda desde lo visual.
¿Tienes algún referente cinematográfico chileno o internacional?
¿Chilenos? No sé si los uso como referentes, a mis colegas los admiro mucho, encuentro que hay mucho gallo seco, haciendo cine y sacando proyectos buenísimos, y sí, quizás uno los mira, si bien no son mi fuente de inspiración, admiro mucho las películas de Pablo Larraín. Alejandro Fernández tiene un par de proyectos buenísimos, que me encantan; podría mencionar a varios. Pero de cine internacional, creo que (David) Fincher es uno de mis favoritos, de los que más me inspiran; (Stanley) Kubrick. La lista es tan larga que es como que te diga mi canción favorita, es muy difícil, pero en general me entusiasma harto el trabajo de A24 y yo creo que muchos de mi generación están como “wow”, porque están como que reinventando un poco el género del terror y llevándolo a un mundo más propio del drama, pero integrando los elementos del terror, hay algo bien inspirador en eso, y creo que esta película lo incluye en la medida que se pudo, quizás en un proyecto futuro quiero ir aún más lejos con eso y traer más elementos del terror, desarrollar aún más lo tétrico, lo grotesco, pero dramatizarlo al mismo tiempo y hacerlo refinado desde lo artístico. Entonces ahí estoy buscando. Sé que en el cine chileno han habido algunos casos, y los admiro mucho, están super bien ejecutados y bien logrados, y en el cine internacional está lleno, y ahí es de donde realmente saco mi inspiración.
En esta película trabajaste con actores que están hablando en distintos idiomas, ¿Sabes algo de alemán?
No sé, no sé ninguna palabra. Confieso no saber nada. Sí, tuve que estudiar mucho de la forma, las tradiciones, el pasado de estas familias inmigrantes, cómo se adaptaron al contexto y cuáles eran sus desafíos y sus objetivos. En términos de idioma no sé nada, pero tuvimos la participación de diferentes personas, como Miriam Faivovich, que es actriz, que no tuvo un rol en la película como actriz muy fuerte pero sí estuvo con nosotros detrás de cámaras, ayudando a interpretar las escenas, ayudando a que los actores que estuvieron saltando entre idiomas lo hicieran de la forma correcta. Básicamente estaba al lado mio dirigiendo la película con subtítulos, y yo tratando de leer lo que decían, porque no entendía lo que salía de sus bocas, pero sí estaba todo escrito y traducido en el guion, entonces ibas leyendo en dos idiomas paralelos. Fue desafiante por decir poco, pero gracias a la ayuda de ella como coach lingüístico se pudo al final lograr, pero no fue fácil. Se eligieron actores que supieran los dos idiomas, que es algo super peculiar, que tuvieran aptitudes actorales y que además justo pudieran hablar estos dos idiomas. Fue algo bien difícil de conseguir y generó hartos atrasos en la producción, para llegar a tener los ideales, pero finalmente creo que salimos con vida de ese problema.
Tú naciste en Estados Unidos y nombraste varios referentes de ese cine. ¿Te gustaría en el futuro dirigir una película en inglés o que combine español con inglés?
Incluso, 100% en inglés. Yo lo hablo nativo, no se cual es mi primer idioma, porque primero hable inglés en mi vida y después hablé en español cuando me mudaron a Chile con el resto de mi familia, pero sin duda una de las grandes ambiciones de mi vida como cineasta es llegar al cine internacional a través de un proyecto de habla inglesa, una película gringa derechamente, también porque creo que se te abre un mercado mucho más grande para la distribución de la película, tener un proyecto que pueda meterse en los cines norteamericanos te abre posibilidades en lo comercial, y si bien no es absolutamente comercial mi propósito como cineasta, es algo que ayuda a que éstas películas tengan vida y tengan una especie de expansión internacional. No es fácil con una película chilena, mitad en alemán, que la aprecien en todos lados. Hay proyectos que les fue bacán afuera como cine chileno y latinoamericano, y eso es algo que es muy posible, pero no es fácil. Creo que satisface diferentes ambiciones tanto comerciales como de mi propia identidad al hacer una película de habla inglesa, y estoy pensando seriamente que mi próximo proyecto vaya hacia allá. De hecho, la recepción de Todos los males en el mercado europeo y gringo ha sido la mejor, la gente que la ve, la gente de Estados Unidos que la han visto, muchos me han comentado lo felices y satisfechos que están con la película entonces creo que a lo mejor mi sensibilidad de cineasta podría darse bien a esa industria, y quizás tiene buena recepción un proyecto a futuro ahí, así que voy a empujar eso a ver que tal le va.
Sí, justamente Todos los males, e Inmersión, tuvieron muy buen paso por festivales de cine fuera de Chile, ¿Crees que tu trabajo tiene una sensibilidad internacional y no tanto local?
Yo creo que es algo que se va plasmando en el cine que hago porque, aunque lo quiera o no, el cine que consumo en general es más norteamericano, entonces obvio si estas consumiendo eso y te toca agarrar la cámara y ubicarla para narrar una escena, creo que inevitablemente eso se va transmitiendo, y quizás mi forma de construir las escenas o de usar la cámara o de musicalizarlas tiene mucha influencia de ese cine. Creo que de todas maneras mi sensibilidad va por ahí, y por ende, si pienso en un proyecto a futuro creo que podría adaptarse bien a eso, a lo que podría demandar esa industria.
Pasó, por ejemplo, por un festival de cine fantástico, ¿Crees que la historia tiene algo de fantasía o magia que no sea tan evidente en la premisa?
Esta película tiene un ejercicio de géneros medio raro, es una especie de híbrido, podría ser thriller su género madre, pero tiene elementos de terror y elementos de drama, entonces como que transita entre diferentes zonas. Yo creo que es una condición que le hace bien a la película y por otro lado, le genera más fuerza de roce para avanzar porque, por ejemplo, en los festivales que fuimos, Festival de Cine de Sitges y Fantastic Fest, que son festivales importantes de cine de género, no necesariamente fantástico, pero sí de terror y horror, ahí la gente iba al cine esperando un terror y esa promesa quizás no se cumplía siempre, porque no es una película que tiene elementos fantásticos o de terror, tiene unas escenas bien crudas sí, pero son realistas y son propias de un drama o de un thriller, entonces hay una lucha. La película está como luchando por encontrar su identidad, y quizás a la larga sea algo bueno para la película, pero en este momento y en esos festivales estaba ahí tratando de ubicarse y estaba siendo exhibida al lado de peliculas 100% de terror u horror, entonces como que tenía que disfrazarse un poco de terror. Ahí hay una lucha interna que se está resolviendo y el tiempo dirá si salimos con vida.
Esa lucha de géneros ¿venía desde el guion o aparece en la sala de edición?
Yo creo que fue apareciendo mas en la edición, la inquietud existía desde el guion pero llegaba hasta thriller, y hay escenas que son perfectamente terrorizables. Por la inclusión de la música, o por ciertos tonos de color, o la suspensión de ciertas imágenes, en la edición podías conseguir sensaciones de terror y eso es algo que fue apareciendo y lo fuimos incluyendo sin mucho asco, y se quedó finalmente en la película. Todo fue un proceso mecánico, es como una planta que va creciendo en diferentes fases, desde la escritura, del rodaje, aparecen ciertas cosas que vas incluyendo en la edición, y después en la musicalización. Son diferentes fases que te permiten un trabajo orgánico y cambiante, esa es la artesanía: descubrirla sobre la marcha, y eso es lo entretenido.
Cuando hablaste de escenas de terror, escenas bien fuertes, realistas pero fuertes, que involucran un reparto joven importante, de cuatro actores, ¿Cómo se dio trabajar con estos niños y adolescentes en esas líneas narrativas?
Los niños resultaron ser secos, nos metimos sin saber mucho cómo iba a terminar. En realidad, hay dos niños, porque las dos mujeres jóvenes son mayores de edad, son actrices profesionales pero tienen piel de niña entonces parecen más chicas de lo que son, los que eran menores de edad realmente son los dos hombres y no tenían experiencia actoral. Hicieron todas las escenas y efectivamente salieron bastante buenos, pero en muchos casos hubo que casi engañarlos un poco porque, por ejemplo, hay escenas muy crudas de violencia que al ser con un niño tienes que ser muy cuidadoso de no incluirlo, aunque sea una actuación, en cosas que puedan afectarlo. Tienes que cuidarlo como actor y como persona, entonces hacíamos juegos para que actúen como si estuvieran en un juego y no en la escena cruda que estaban viviendo, había gritos y, sin spoilear, pero hay escenas más sexualmente tensas, tienes que actuarlas o crearlas como poniendo en la cabeza del niño otra cosa pero que en imágenes, en la cámara, se sintiera como algo real, y hubo que ir sobre la marcha buscando formas de hacerlo y muchas veces, había zonas peligrosas pero siempre hubo mucho profesionalismo y los niños estaban hiper comprometidos con la película, y se la jugaron a concho, y salimos con vida de eso pero no fue fácil, sobre todo con los niños.
¿Cómo llegaron a esos ejercicios? ¿Se asesoran con alguien experto en la materia o tú tenías experiencia trabajando con niños antes?
Es pura intuición de cómo hacerlo, hay un equipo de gente haciendo la película y entre todos chuteamos ideas pero, en general, no hay un manual de cómo hacer una escena violenta con un niño, yo siento que no engañandolos, pero disfrazando la escena de otra cosa podías conseguir las imágenes. Por ejemplo, hay una en que al niño le están agarrando la cabeza con la mano contra el suelo, atrapado, pero en realidad le están haciendo cosquillas, que en las cosquillas se puede hacer una cara muy similar a una cara de dolor. Básicamente, ese tipo de trucos te permiten en la cámara conseguir lo que se necesita, y después lo musicalizas y le pones algo muy tenso. La escena se construye con diferentes imágenes y se logra esa tensión, pero en el momento en que el niño tiene la cabeza atrapada contra el suelo estás jugando con él, y él lo siente como un juego y esa era la lógica, era pura intuición, viendo plano por plano o toda cosa que fuera difícil de conseguir, por ejemplo, hay una parte en que un niño acuchilla a una oveja, una cosa super dificil de hacer, y era básicamente una de estas pieles de oveja rellena con un bulto o saco de arena, o algo así, y nosotros moviéndola para dar vida a la cosa y el niño con un cuchillo que no tenía filo jugando a acuchillarla, y se consigue en imagen lo que necesitas, pero el niño nunca está expuesto a nada que lo traume o que le deje un mal recuerdo de la filmación.
¿Tú crees que la película lleve un mensaje sobre los tiempos de ahora o de alguna situación país? ¿O no te interesa hacer una película con mensajes?
En esta película sobretodo, y también creo que es una condición que solo el tiempo dirá, si es que es buena condición o una mala condición, pero la película explora temas, genera ciertas reflexiones pero no viene a predicar nada realmente y menos a nivel de país. No tiene temas recurrentes o actuales que estén en la contingencia o que le sirvan al país. En ese sentido es más una obra artística que según cada espectador puede tener diferentes niveles de importancia, pero no pretende solucionar ni mensajear nada. Es una experiencia audiovisual. La gente que consume thrillers y películas de terror la puede apreciar por su tono, por sus imágenes, por ciertas escenas que tiene, pero en términos de mensaje, yo, en lo personal, no siento que venga a aportar nada. Pero está bien, porque no siempre el cine necesita hacerlo, hay películas que sí lo hacen y está perfecto que existan, y cumplen esa misión y se proponen esa misión, pero esta película no se lo propone tanto. Es una experiencia de ficción que te hace sentir diferentes cosas que te van a transmitir ciertas ideas, y tú vas poder reflexionar sobre ellas, pero no pretende setear corrientes de ideas tan elaboradas, no se propone, y así mismo, no lo hace.
Ficha técnica
Título original: “Todos los males”
Dirección y guion: Nico Postiglione
Fotografía: Benjamín Echazarreta
Música: Guille Gatti
Edición: Guille Gatti
Producción: Oro Films, Whisky Content, Frame, Yagán Films
Reparto: Catrin Striebeck, Tilo Werner, Teodoro Bustos, Fernanda Finsterbusch
Duración: 97 min.
Año: 2025
Género: Suspenso; de época
País de Origen: Chile (México, Argentina)
Distribuye: Storyboard Media
Estreno en salas de cine: 19 de marzo de 2026
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