Crítica de cine “Matapanki”: Caos con intención

Por Victoria Bustos Arancibia

En un panorama donde el cine chileno suele inclinarse por el realismo sobrio o el drama intimista, la ópera prima como autor de Diego “Mapache” Fuentes, irrumpe como un gesto de rebeldía técnica y narrativa. Nos encontramos frente a un artefacto que no quiere pedir permiso, que busca su exceso y que convierte sus limitaciones en identidad.

La historia sigue a Ricardo, un joven punk de Quilicura cuya vida transcurre entre sus amigos, las tocatas y el cuidado de su abuela enferma. Todo cambia cuando consume un misterioso brebaje llamado “Matapanki”, que le otorga superpoderes cada vez que consume la particular combinación de alcohol. Lo que comienza como una ventaja anecdótica e involuntaria, pronto avanza hacia una espiral caótica y surrealista cuando Ricardo decide exigir mejores condiciones sociales que lo llevan a un error violento, para terminar en un conflicto de alcance internacional, dónde se juega lo íntimo, lo político y lo absurdo.

De forma natural, la premisa se convierte en relato con una lógica propia que mezcla cine de superhéroes sesentero, kaiju eiga, comedia negra y crítica social, todo ello filtrado por una sensibilidad profundamente local. Aquellas referencias e ideas personales se empaquetan en una capa estética granulada, un blanco y negro digno de una fotocopia, pero intervenida con destellos de color que reiteran en el sentido más inocente y pueril del origen mismo de esta narrativa: Matapanki se inspira gracias a un buen conocimiento del cine y sus capacidades, pero no deja de lado una motivación adolescente por crear cine. Este es el tipo de película que se hace cuando crees que todo es posible, la que se produce y se muestra entre amigos, con la fuerza de una poción mágica artesanal y que al igual que su héroe, ha terminado batallando las potencias internacionales con su triunfo en el circuito de festivales.

Cada elemento en la cinta se condice coherentemente entre sí, a pesar de que en el análisis individual se absorban como una acumulación de recursos narrativos que encuentra más significado en el impacto que en la precisión. Entre el formato 4:3, la cámara en mano, las maquetas y la rotoscopía, se evidencia un espíritu artesanal desbordado en el que se permite una creatividad sin filtros. Sin embargo, esa misma libertad es también una debilidad. El guion, en su afán de escalar y girar sin mucho orden o control, pierde a ratos la cohesión y profundidad. La crítica política, aunque está presente y es pertinente, se diluye entre situaciones ridículas, y el arco del protagonista queda subordinado al vértigo de la propuesta.

Aún así, sería injusto medir a Matapanki con los parámetros tradicionales, siendo que alcanzar estándares de perfección técnica no es su objetivo. Su verdadero valor radica en su energía, en su convicción y en su capacidad de construir una experiencia distinta. De principio a fin se mantiene fiel a una intuición emocional clara. En última instancia, es un largometraje que puede atraer opiniones divididas, pero jamás indiferentes, aunque el mismo debate que genere podría ser su mejor combustible para quedarse en el imaginario de su público por mucho tiempo más. Más que una película excelente, se trata de una cinta que existe con vida propia, y en ese sentido, ya ha obtenido la victoria en su existir, proyectar, visionar.

Ficha técnica

Título original: Matapanki

Dirección: Diego “Mapache” Fuentes

Guion: Diego “Mapache” Fuentes

Fotografía: Vicente Correa

Montaje: Lleyton Monteverde

Música: Ian Strika, Cristian Freund, Gianlucca Aste

Producción: Cine UDD

Reparto: Ramón Gálvez, Diego Bravo, Antonia McCarthy, Rosa Peñaloza, Rodrigo Lisboa

País: Chile

Año: 2025

Duración: 71 minutos

Género: Fantasía; Acción cómica

Distribuidora: Cine UDD

Estreno en salas de cine: 26 de marzo de 2026

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