Entrevista a autora de “Seis litros promedio” Mirella Granucci: “Ocupé la fantasía para hablar de los vínculos humanos”

Por Galia Bogolasky

Entrevistamos a la autora de Seis litros promedio, una novela que narra la historia de una joven que despierta sin recuerdos y con el cuerpo alterado: no duerme, no envejece y un hambre feroz la consume. Cuando descubre que no tiene hambre, sino sed de sangre, huye sin mirar atrás. Cincuenta años después, Ali dirige un restaurante de carretera. A puertas cerradas, cocina con sangre de hombres abusivos. Pero todo cambia cuando un enigmático crítico gastronómico pone en riesgo su secreto.

Mirella Granucci es columnista, guionista, actriz y modelo brasilera. Ha escrito las novelas 12: Un Año para Entender el Amor, donde realiza el experimento de conocer y salir con doce hombres distintos a lo largo de un año, y Casi 30. Seis litros promedio es su tercera novela.

Esto fue lo que nos contó sobre este interesante thriller. 

¿Cuéntame cómo surgió esta historia? ¿Cómo se te ocurrió?

Es muy curioso porque de hecho tú estás involucrada en eso ¿No te acuerdas? En el taller de (Rafael) Gumucio que tomamos juntas, yo tenía el pie forzado de escribir cosas de fantasía y terror, para un libro que yo quería escribir de cuentos con Víctor Castillo. Tú fuiste en primera mano la persona que escuchó el inicio de este libro, que es el cuento que escribí en la clase de Gumucio y así partió, después vino la idea que era chef y todo. Pero ahí nació.

¿Qué te dijo Gumucio? ¿Le encantó el primer cuento que escribiste, el pie forzado?

A Gumucio le encantó, leyó el libro, dijo que se rio mucho y me parecía tan chistoso que dije: “La gente no se ríe mucho con ese libro” y me dijo: “Porque te conozco”. Entonces fue muy divertido porque el primer taller que tomé con Gumucio me dijo: “No, tú tienes que ser Clarice Lispector, esa es tu línea, sal de esas cosas que escribes, tienes que ir para ese lugar”. Entonces, empecé a escribir los cuentos de terror por ese proyecto que al final nunca resultó y después Gumucio decía: “Ese es tu género, y me encantó”. Descubrí algo muy potente, como transformar el tema, ocupar la fantasía para hablar de los vínculos humanos. Básicamente creo que es eso.

Si uno le saca ese aspecto del tema de los vampiros, es una historia muy romántica ¿Cómo desarrollaste el personaje de Alí? ¿Tienes algunas referencias? ¿Pensaste en alguien?  

Pensé en mí, Ali tiene mucho de mí. Es muy interesante porque a veces el pie forzado parte de uno y va para otro lugar, se convierte en otro personaje. A veces quieres ver otra cosa que no tiene nada que ver contigo y ese personaje se va acercando a la biografía de uno. Creo que ella fue una mezcla, tenía mucho de mí, pero en varios momentos decía: “Acá está hablando sola, acá no soy yo”. Uno se encariña, es muy loco porque uno empieza a conocerla en otro aspecto que no está en la novela, pero es como que se siente, cuando el alma entra al personaje y uno dice: “Ah, es un ser completo, ahora lo conozco entero”. Es bonito.

Es súper interesante que en la novela todo pasa en 1974 y después el personaje es eterno, ella no envejece y queda igual, uno va por distintas épocas. ¿Cómo fue para ti construir el tema de estos cambios de los tiempos, de la historia, todo lo que pasa en la ambientación de las distintas épocas que se narra?

Creo que en 1974 por la lucha de Muhammad Alí con George Foreman, elegí 50 años más de 2024. No quiero adelantarme a los tiempos y escribir después de la inteligencia artificial, no quería entrar ahí, no quería ser adivina de lo que va a pasar porque no tengo idea de lo que va a pasar. Creo que el hecho de imaginar la casa de ella traía a la escritura la dimensión de esa época; la manera que hablaban en los restaurantes. Obviamente volví a ver la lucha de Alí y sacar cosas de ahí, pero siento que soy muy de imagen para escribir, imaginar esa casa antigua, sé cómo es la casa de Alí, sé cómo es la entrada de la casa, dónde están las piezas y todo. Es muy loco porque uno no tiene conciencia de eso hasta que piensa sobre eso y dice: “Wow, yo sí sabía exactamente cómo saltaba, cómo entró por la ventana”, todo. Siento que era un lugar más de intuición, no es que haya visto cosas de la época, vi la lucha y todo, pero era un lugar de imaginar ese ambiente y ahí ver cómo era la ropa, cómo se movían, la manera que hablaban, los prejuicios de una época. Creo que eso era la belleza, como de traducir la imagen que uno ve.

¿Cómo fue desarrollar los otros personajes secundarios? Rabi es notable, es un gran personaje y Doria, que funcionan muy bien y están muy bien desarrollados, sobre todo Doria como el partner de Alí, es muy importante, pero también como alguien que ve las cosas de otra manera, entiende el contexto. Rabi, que pasa del amor al odio, del odio al amor. ¿Cómo fuiste también pensando esas capas de los personajes secundarios?

Como todos parten de un pie forzado, de una idea que quiero trabajar, es medio loco decirlo, pero los voy escuchando y voy viendo por dónde me llevan. Tengo un amigo en Sao Paulo que es crítico gastronómico que se llama Carlos Doria. Era un homenaje a él, poner ese personaje con su nombre, con sus rasgos físicos. Entonces, voy a los clubes de lectura y la gente me habla, nos encanta Doria, y yo digo: “¿Quieres ver una foto de Doria como en la vida real?” y miran y dicen: “Es exactamente como la imaginaba”. Rabi claramente está inspirado en una pareja que tuve, hay mucha ficción, pero siento que la esencia parte de un lugar muy humano. Quería para ella un amigo, que fuese no el típico amigo que tiene que proteger a una mujer porque ella no necesita ese tipo de protección, pero un amigo que la acompañara, que también hiciera ese lugar que hay hombres buenos, porque si no entrábamos en un lugar de géneros, de hombres malos, mujeres buenas, que no era para nada lo que yo quería, es traer esa complejidad, que uno termina queriendo a este amigo que hizo mucho daño a mucha gente. Creo que eso es la vida; querer poner personajes como tan redondos desde el bueno, ha hecho todo bien, eso no genera identificación. Creo que al final el amor que uno siente por un personaje es el amor que puede atravesar las grietas que tiene ese personaje. Creo que la gente quiere mucho a Doria porque tiene muchas grietas, viene muy dolido de la vida, ha hecho daño, lo sabe.

Rabi era muy interesante porque es una idealización absoluta de cómo yo veía a mi pareja en aquel momento, no ahora. Me parece una manera de congelar el tiempo. En un momento yo le decía a mi hermana, que es mi primera lectora: “Un hombre así de perfecto no necesita a nadie, es una persona que tiene todo tan solucionado, ¿Por qué se quiere emparejar? ¿Por qué se enamora?” Hay una psicóloga que dice: “Gente equilibrada y sana no se enamora”, yo digo: “Wow, estoy muy desequilibrada entonces”.

Fue maravilloso porque mi sobrina, de nueve años me dice: “El necesita una falta” yo le dije: “¿Qué?”, yo escuchándola por teléfono se acerca y dice: “Necesita que le falte algo para que ella pueda completar”. Entonces dice: “Que tenga asma y ella lo ayuda”. Una niña pensando en un personaje con asma, me pareció fantástico, después era como le falta una pierna, o una mano, o un diente y mi hermana dice: “No, un diente no porque es horrible un hombre sin diente”, y ella que estaba sin un diente dice súper triste: “¡Mamá!”, y mi hermana dice: “No, Oli, en una niña como tú es lindo, pero en un hombre adulto no es muy interesante”. Entonces como que dormí feliz y fue muy aceptado el consejo de mi sobrina. Entonces le corté la mano a Rabí, ahí apareció otro lugar que siento era muy hermoso, ver ese lugar que el hombre no está físicamente perfecto y emocionalmente muy bien trabajado y ella es perfecta, joven, pero poco trabajada emocionalmente, muy rota aún, es muy nuevo para ella. Aunque hayan pasado 50 años en ese lugar, aún hay muchas cosas que descubrir y entender. Entró en un proceso de seguir una vida y pensar que esa era su vida para siempre.

Creo que la belleza de crear a estos personajes pensando en la finitud o no finitud de sus vidas. Cuando uno crea personajes que son humanos, como en mis otras novelas, no planteé el lugar de la eternidad, acá sí tenía que hacerlo, entonces era también un desafío imaginar qué es ser eterna, qué es no envejecer, qué es no dormir, y hablar del tiempo. Creo que al final era eso, volví a lo que quería hablar, sobre el tiempo, sobre la memoria, sobre las historias que uno se cuenta.

Sobre la memoria, los grandes temas que atraviesa la novela, es súper impresionante manejar esa sensación de que Alí es una vampira que está consciente de sus necesidades, de su hambre, que no se va a morir, que va a vivir eternamente. Además, le gusta cocinar, tiene gustos, tiene cosas muy humanas, pero tiene que lidiar con trascender. Cuéntame sobre esas temáticas que abordas, el tema del tiempo, la memoria y la eternidad. ¿Cómo fuiste pensando esos temas y por qué se te ocurrió plantearlos de esta manera?

Estaba muy angustiada de tener que pensar sobre la eternidad y cómo trabajarla. La sensación de eternidad es muy parecida al otro extremo de esa sensación, que es saber que uno tiene muy poco tiempo de vida, como que el doctor te diga que tienes tres meses y eso es. Creo que uno va a empezar a ser mucho más selectivo, va a empezar a decir la verdad sin importar nada, va a hacer lo que quiere porque tiene poco tiempo y ella va a hacer lo que quiere porque tiene demasiado tiempo. Va a decirle a la gente que la ama, cuando al inicio es muy dura, es muy directa y honesta con sus compañeros de trabajo. Parece grosera porque siempre es la que es callada y todo, entonces empieza ya más ruda y todos se sorprenden con eso. Pero al mismo tiempo con su hermano, que es con quien tuvo esa dificultad de joven. Pasa con las familias, estas cosas que uno deja pasar y no se conversan, ahí se quedan distancias gigantes que después es muy complejo retomar. Entonces ella va y abraza a su hermano y dice: “Eso es importante, lo otro no, caer bien a la gente de mi trabajo no es importante. es importante abrazar a mi hermano y decir que lo quiero y que quiero retomar nuestra relación”. Aunque ella al final no lo va a poder hacer. De alguna manera tal vez. Yo quería trabajar mucho la memoria y pensé que era mi lugar de crueldad con el lector, que era decir que la memoria no acompaña a la eternidad. Te juro que me partió el corazón también cuando lo escribí. Pero sentía que la memoria tal vez sea algo de la humanidad que quedó en ella, que es frágil, que es ficción también. Cuando uno se acuerda distinto de las cosas y eso hace que nuestra relación con la vida cambie. Entonces yo no quería que ella tuviera este tipo de un superpoder, de me acuerdo de todo y me acuerdo perfecto. No quería que volara, no quería que fuera fantástico, quería que fuese una mujer que pudiera caminar sola en la noche y sentirse segura, porque sabe el mal más peligroso de ahí, porque espero que en un momento de la vida podamos vivir eso, poder caminar sola en la noche, que no pasara nada y estar tranquilas, parece radical. Es muy loco, parece muy fantasía ese lugar, pero podríamos vivir eso, si el mundo fuese un poquito distinto de lo que es. Creo que es eso, es la memoria, es el tiempo y también es un tema del miedo al vínculo. Es una mujer que no teme a nada, pero sí, cuando aparece alguien que la saca de su lugar, su zona de confort, de no involucrarse, que es un poco lo que se resiste con Doria, con su amistad: “No quiero ser tan cercana a él porque lo voy a extrañar” y va a pasar igual. El miedo al vínculo, es como no tengo miedo a nada, a nadie, pero sí me da mucho miedo sentirme completamente vulnerable, expuesta, indefensa. Después de tantos años se siente de nuevo abrumada con el no sé qué hacer con lo que siento, que tiene mucho que ver conmigo también.

¿Cómo ves tu desarrollo como escritora después de tu novela anterior? Que también aborda el tema del amor. Abordas el tema del amor y las citas, todo este mundo. También encontré fascinante el mundo de Ali, que no tiene ninguna presión por estar en pareja. Absolutamente hermoso. ¿Cómo fue para ti pasar de esa temática, que abordas el tema de las citas y las parejas, a esta novela que es desprenderse, que el amor llega totalmente sin planificarlo?

Fui a una librería y la persona me preguntó: “¿Es una historia de amor?”  Le digo: “Tiene una historia de amor, pero no creo que sea el centro de la historia”. Porque ese amor va a pasar mucho más tarde, es importante y es lindo, pero es una historia de esa mujer, en ese arco.

Creo que tenía muchas ganas de escribir algo distinto, pero igual, al mismo tiempo mucho miedo por ya estar marcada dentro de esa idea de que yo escribía estas novelas, de mucha historia de citas y amor. Escribí 12: Un año para entender el amor, después escribí Casi 30, que también es una historia muy fuerte de amor. Los libros acompañan la vida y la vida acompaña los libros. Creo que también cuando me relajé desde ese lugar de las citas y que esa fuese la temática de mi vida, apareció otro lugar, que me interesa mucho. Siento que las mujeres más y más se interesan por ese lugar de “no necesito”. El hombre no necesita entrar a la historia para que se ponga interesante. Hay algo más ahí. Creo que fuimos muy doctrinadas a pensar, porque la historia antes era cómo la mujer entra para hacer par con alguien en las historias, en general escritas por los hombres, o son mujeres de la vida. Es como que es difícil una mujer en una novela antigua que no tenga un vínculo o no vínculo, o la solterona. Como que siempre el tema de con quién se vincula o no se vincula en los personajes femeninos es muy fuerte. Acá siento que podía pasar la novela y podía conocer otro tipo de personas que la sacaran de su lugar y la novela también funcionaría. Aunque soy una enamorada del amor y me gusta hablar de eso, sigo trabajando con eso. La gente dice: “Ya y ahora tú vas a ese género”. No, puedo ir también y me encanta, pero no me voy a limitar a imaginar que nunca más voy a escribir una historia de amor.

Tu eres brasilera. ¿Cuánto tiempo llevas en Chile?

Viví un año en 2010, después volví en 2014 y me quedé hasta la mitad de 2020, en pandemia. Ahí fue como que me quedé largo. En pandemia, tomo el taller con Rafael Gumucio y ahí te conozco. Después de pandemia voy y vuelvo a Chile, intermitente. Y en 2025, el año pasado, diciendo que nunca más iba a volver a vivir a Chile oficial, me enamoro de un chileno, vuelvo a vivir en Chile, el año pasado completo, volví, y ahí la relación nos resultó. Entonces dije: “Tengo que irme por un rato”. Creo que en total unos ocho años.

Hablas muy bien castellano y escribes en un idioma que no es tu primer idioma ¿Cómo es para ti ese proceso? ¿Necesitas apoyo en edición? Porque uno podría decir que es difícil no escribir en tu primer idioma, a pesar de que hablas perfecto.

Es muy loco porque hay cosas muy buenas de no escribir en mi primer idioma y hay cosas que son súper delicadas que a veces un niño de ocho años sabe reglas gramaticales que no sé. Antes me sentía muy mal y me angustiaba muchísimo, me avergonzaba mucho equivocarme, de hecho, aparece a veces stories en mi Instagram de textos antiguos, digo: “Mira, escribí mal acá”. Ya me acostumbré. Tengo editores y tengo gente que a veces me pregunta, no entiendo esa palabra, es en portugués. Hay algo muy positivo en no escribir en mi primer idioma. Por lo menos fue lo que sentí cuando partí y ahora ni lo pienso. Creo que se convierte en algo como mi estilo, de que soy muy preocupada y atenta de que la gente me pueda comprender, entonces mis frases son corta. No me demoro porque inconscientemente digo: “No me puedo dar el lujo de demorarme porque a lo mejor estoy diciendo cosas que no son”. Es casi como una ansiedad de querer que me comprendas, porque no estoy segura del todo de cómo lo estoy diciendo y si estás comprendiendo. Entonces tengo frases cortas, uso pocos adverbios, adjetivos, voy muy al grano y soy muy de imagen. También existe un lugar de no tener filtro. En general, uno aprende su idioma a través de sus padres, de su madre en general. En el colegio aprendes de un lugar que las palabras ya se asocian a ciertas conductas y a ciertas situaciones, eso es bueno, eso es malo, así se habla. Aprendí español, imagina 2010, hace 16 años tenía 20, 21, aprendí grande, aprendí sin pudor, aprendí adulta. Es como si yo tuviera que traducir mi libro al portugués, tal vez me daría pudor y diría: “No, ¿por qué voy a decir eso? Ay, qué feo”. No hablo garabatos en portugués, pero sí hablo muchos garabatos, no hablé ninguno creo hasta ahora, en español. Aprendí de adulta, aprendí mucho con parejas que tuve, hombres. Entonces aprendía desde ese lugar. Creo que eso hace que utilice el idioma como instrumento, no de un lugar emocional, busco la palabra que sea, da lo mismo si me expone o no desde un lugar emocional, porque lo aprendí grande. Para mí el idioma es herramienta, entonces cuantas más posibilidades tengo, más herramientas tengo y las voy a armar de la mejor manera que considere que se ve el cuadro. Es un lugar que no es emocional, como infantil, es un emocional adulto.

Has incursionado mucho en el audiovisual. Has escrito guiones de cine, de comedias ¿Has pensado en adaptar esta novela cinematográficamente?

Estamos en eso, no puedo dar detalles. Escribí una escena del libro, una parte, después me dieron ganas de verla en el cine, me dio emoción imaginarlo. Ese rol de escritora guionista, uno ve imagen y construye desde ese lugar.

Invita a la gente a leer tu novela Seis litros promedio por favor

La historia es sobre una vampira diferente y los invito a leerla. Está en todas las librerías de Chile y en Buscalibre.

Ficha técnica

Título: Seis litros promedio

Autora: Mirella Granucci

Editorial: Zigzag

Año: 2024

Idioma: Español

Páginas: 184

Tipo de tapa: Blanda

ISBN: 9789561238169

 

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