Por Gabriela Bravo Chiappe desde Cannes
Pareciera que una cierta tradición se estuviera instalando en el Festival de Cannes, ya que nuevamente una película francesa es la encargada de abrir las puertas del Palacio del Festival para acoger durante dos semanas las 22 cintas que componen la competencia oficial en busca de la Palma de Oro.
Desde 2021 todas las películas de inauguración del festival han sido del país anfitrión, pasando por dramas históricos, remakes, musicales y comedias absurdas. En esta ocasión la cinta de apertura es La Vénus Electrique, una comedia del director francés Pierre Salvadori, quien posee un amplio repertorio en este género, con obras como: Usted primero (2003), Un engaño de lujo (2006) y Finalmente libres (2018), entre otras.
Ambientada en un París de finales de los años 1920, La Vénus Electrique, nos trae la historia de Suzanne, una chica que gana su vida dando besos eléctricos por unos cuantos centavos en un circo itinerante, encarnando el papel de la “Venus Electrificata”, una suerte de mujer dotada de un poder en sus labios que hará sentir la potencia del amor a los hombres. El show le permite ganar muy poco dinero, ya que la gran parte se la lleva el dueño del circo, con quien tiene una enorme deuda que le impide abandonarlo.
Un día, mientras Suzanne husmea en la caravana de la clarividente Claudia, un cliente completamente borracho llamado Antoine le pide que se comunique con su difunta esposa, Irene. Reticente en un principio, Suzanne cede a la petición de Antoine ya que este le ofrece más dinero que todo lo que había ganado en el día. Desesperado y carcomido por la culpa, Antoine le pide continuar con las sesiones de espiritismo a lo que Suzanne accede siempre y cuando estas se hagan en la casa de él.
Si bien Suzanne no tiene ningún don de médium, la vulnerabilidad en la que se encuentra Antoine hace que éste le crea y que, de cierta manera, encuentre un poco de consuelo, lo que le permite retomar su vida profesional de pintor. Al ver esto el agente de Antoine -Armand- decide ponerse de acuerdo con Suzanne para que siga “contactándose” con Irene para persuadir a Antoine de que continue con la pintura, entregándole información personal de la pareja, para que Antoine crea realmente en Suzanne.
Lo primero que salta a la vista en La Vénus Electrique es el contraste flagrante entre el diseño estético de la película, llena de colores vivos, artificios dignos del mundo del circo y espectacularidad, con lo sombrío de los temas que aborda: el duelo, la depresión, los remordimientos, la vulnerabilidad. Este ambiente que oscila entre el realismo y el burlesque, nos entrega los primeros indicios sobre la dirección que va a tomar esta comedia.
Mientras más nobles y solemnes son los sentimientos que expresan los protagonistas, más ridículas y absurdas son las situaciones a las que se verán enfrentados. Este equilibrio se logra gracias a las impecables interpretaciones de sus actores principales Pio Marmaï y Anaïs Demoustier quienes tienen la habilidad de delinear de manera gruesa los rasgos de sus personajes para que entren en el cuadro de la comedia, sin exagerar en el trazo para que no se transformen en una caricatura.
Si en un principio pensamos que La Vénus Electrique nos va a mostrar una representación plana de los arquetipos del artista maldito, la vidente estafadora, el empresario inescrupuloso y la esposa perfecta, el director francés se encarga de someter a sus personajes al ejercicio de la vida, es decir, permite que sean atravesados por las contradicciones, los afectos y las dudas, lo que les entrega un verdadero relieve que le permite al público identificarse con ellos.
Un dato curioso es que Pierre Salvadori había interpretado en 2016 al personaje de Jean Servier en la película Planetarium de la directora Rebecca Zlotowski. El papel era el de un cineasta que, a finales de los años 30, se propone rodar un drama romántico con tintes ocultistas. Zlotowski le resumió a Salvadori la película que Servier supuestamente estaba haciendo dentro de la suya: “Una falsa médium convence a un joven pintor de que puede ponerlo en contacto con su difunta esposa. Al hacerlo, se enamora de él y se convierte en la portavoz de su propia rival”. Diez años más tarde La Vénus Electrique vería la luz.
Este año el Festival de Cannes apostó por una película de apertura que va a agradarle al gran público, una comedia divertida, bien dirigida y bien actuada. Y aunque la película no presenta ningún riesgo de generar controversia, es el gesto del Festival de Cannes de darle un lugar preponderante a una comedia lo que implica una cierta osadía, ya que, si bien este género es uno de los reyes de la taquilla, en los festivales siempre son las cintas menospreciadas y vistas con desdén, una suerte de pariente pobre del séptimo arte. Este es precisamente el corazón del Festival de Cannes, venir a sacudir los preconceptos que tenemos y dar cabida a todos los tipos de cines que los seres humanos sean capaces de crear.
Ficha técnica
Título: La Vénus électrique/ The Electric Kiss
Género: Comedia
País: Francia
Año: 2026
Duración: 122 minutos
Director: Pierre Salvadori
Elenco: Pio Marmaï, Anaïs Demoustier, Gilles Lellouche, Vimala Pons
Festival de Cannes / Película de apertura
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