Crítica de cine “Después de la niebla”: La mirada incompleta

Por Victoria Bustos Arancibia

Después de la niebla, una adaptación libre de la novela homónima de María Edwards, sitúa su relato en el sur de Chile de 1988. Lejos de construir una película sobre el plebiscito o los grandes acontecimientos históricos de la época, Miriam Heard, su realizadora, opta por un entorno mucho más íntimo desde el cual se permite observar el derrumbe silencioso de un grupo familiar.

La película sigue a María, una niña de ocho años que vive entre una casa aislada junto a un lago y un pequeño internado en Osorno. Mientras sus padres enfrentan problemas económicos, frustraciones personales y una convivencia cada vez más convulsionada, ella intenta existir frente a este mundo adulto que constantemente la excluye. Durante los fines de semana regresa a casa, donde su soledad diaria se acentúa ante la visita de más adultos hostiles. Entre paseos por la naturaleza, juegos improvisados y conversaciones escuchadas a escondidas, María va construyendo la imagen fragmentada que logra captar de la realidad.

La construcción de María como personaje pareciera ser un muy buen trabajo de improvisaciones y direcciones bien intencionadas hacia una autenticidad difícil de lograr en la ficción, siendo la mayor fortaleza de la cinta el punto de vista de la pequeña protagonista. La narración desde la experiencia infantil sin traducirla para el espectador adulto es un riesgo que afecta al ritmo, el mensaje y la estructura, y que como tal está al borde de ser incomprendido por cierta parte de la audiencia. Además, Heard evita las explicaciones evidentes y confía en los silencios que se quedan a medio camino de crecer y alejarnos de una visión de mundo más pueril.

La película comprende que los niños rara vez tienen acceso a toda la información, pero eso no quita que busquen descubrir y entender lo que les rodea. Sucede que María no entiende completamente las razones detrás de las discusiones, las carencias o la tristeza de su madre, y aún así se ve afectada por el peso emocional de las situaciones. A través de esta lógica, la cámara se propone captar detalles que podrían ser insignificantes, y pequeños momentos anecdóticos que parecen servir más a la narrativa de la niña que de un todo.

La niebla es figurativa, lo que se nos presenta en su totalidad, más que a un evento o historia, se puede asimilar como un recuerdo difuso, en este caso, de aquel último período de María viviendo bajo esas condiciones. Y a pesar de que la obra es sensible y exquisitamente contemplativa, la falta de un gran relato con clímax, altos y bajos, y recursos argumentales más efectistas, es a la vez una rareza bienvenida pero de igual forma alienante e incómoda. Se privilegia el estado emocional por sobre la progresión dramática, con mínimos cambios en el desarrollo de personajes, lo que provoca cierta sensación de ir a la deriva.

Aún así, detrás de su tensión silenciosa y sostenida se puede dilucidar una crítica particularmente incisiva al adultocentrismo, que aunque transcurre en los años 80s, se plantea como un problema potencialmente transgeneracional: adultos que están tan absorbidos por sus propios problemas que apenas logran reconocer las necesidades afectivas de la protagonista, a quien constantemente la quieren descartar como una presencia secundaria en sus vidas. Después de la niebla sí ofrece algunas salidas del círculo vicioso, de mano de la compañera de internado de María y su profesora, pero cada fin de semana se vuelve a insistir en el juicio, en la fuerza de los conflictos sin resolver cómo principal motivante para continuar atentos a la película.

Miriam Heard evita las conclusiones consoladoras, y prefiere permanecer en ese territorio ambiguo donde los niños deben aprender a convivir con problemas que no disciernen del todo. Sin grandes estallidos ni discursos explícitos, el largometraje propone una cápsula del tiempo sobre el abandono emocional y la desesperanza. Apostando, finalmente, por ganarse la paciencia del espectador y su comprensión donde no la hay, la empatía en personajes que casi no la tienen, es demandante pero valiente.

Ficha técnica

Título original: “Después de la niebla”

Dirección: Miriam Heard

Guion: Miriam Heard. Basado en: “Después de la Niebla», de María Edwards Urrejola.

Fotografía: David Bravo Nuñez

Montaje: Luca Alverdi

Sonido: Soledad Andrade

Producción: Echo Art Films, -1Cine, Sencito films

Reparto: Ema Godoy, Inés Martín Bernaldo de Quirós, Mario Horton, Valentina Murh

País: Chile (coproducción con Reino Unido y Francia)

Año: 2024

Duración: 101 minutos

Género: Drama

Distribuidora: Market Chile

Estreno en salas de cine: 21 de mayo de 2026

 

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