Por Benjamín Estolaza
Desde Spider-Man: No Way Home, la gran pregunta era si Marvel sería capaz de devolver a Peter Parker a una escala más íntima sin que eso se sintiera como un retroceso. Spider-Man: Brand New Day toma esa decisión con convicción: reduce el ruido del multiverso, vuelve a las calles y construye una película que, sin renunciar al espectáculo, se preocupa más por sus personajes que por sus fuegos artificiales.
Han pasado cuatro años desde que el mundo olvidó que Peter Parker es Spider-Man. Sin amigos que recuerden su identidad y sin el respaldo que tuvo en el pasado, Peter se dedica en cuerpo y alma a proteger Nueva York, mientras enfrenta una nueva amenaza que pone a prueba tanto sus poderes como los límites que está dispuesto a cruzar para hacer justicia. En el camino se cruza con Frank Castle, el Punisher, cuya manera de entender la justicia lo obliga a cuestionar la suya.
Cuando terminaron los créditos, el niño que tuve como compañero de butaca se giró hacia su padre y le dijo: «Es la mejor película que he visto». La frase puede sonar hiperbólica, como suelen sonar las frases después de una buena película de superhéroes, pero eso me hizo notar algo más interesante: los niños y niñas de hoy tienen un buen Peter Parker. Del mismo modo que quienes llegaron con sus disfraces a la función crecieron con el Spider-Man de Tobey Maguire o Andrew Garfield, esta generación está construyendo su propio vínculo con el personaje a través de Tom Holland. Y Brand New Day le entrega un héroe a la altura de ese legado.
Lo más llamativo es que la película se siente más madura que sus predecesoras, aunque mantiene intacta la esencia de Spider-Man. Ese tiempo se nota, ya no queda la ligereza de las primeras entregas, sino el cansancio de quien lleva demasiado tiempo cargando solo con la responsabilidad de cuidar una ciudad entera, sin red de apoyo cerca. Sigue siendo ese héroe que improvisa, duda y se equivoca, pero ahora carga con un peso emocional que no necesita ser explicado a cada rato. Tom Holland probablemente entrega una de sus interpretaciones más equilibradas como el personaje: menos adolescente, más contenido, y justamente por eso más cercano.
Quien termina robándose buena parte de la película es Frank Castle, el Punisher. Su química con Peter funciona de manera extraordinaria. Los diálogos entre ambos tienen la tensión y el humor que uno espera de los cómics, pero también una diferencia de fondo: sus motivaciones chocan constantemente. Esa fricción convierte a ambos en un dúo memorable. A diferencia de otras apariciones recientes del personaje, aquí no se siente como un reciclaje de la dinámica que tuvo con Daredevil; la relación encuentra un tono propio.
Uno de los mayores aciertos del guion es la construcción de sus personajes. Incluso cuando algunos tienen poco tiempo en pantalla, sus decisiones parecen responder a una lógica clara. Eso le da densidad a una historia que podría haberse conformado con encadenar escenas de acción. También resulta interesante el tratamiento del antagonismo. Por primera vez en esta saga no existe un villano completamente definido desde el inicio. La película juega con la incertidumbre y evita revelar de inmediato quién ocupa realmente ese lugar. Es una decisión arriesgada, especialmente para una franquicia donde los cómics suelen dejar bastante claro quién es el enemigo principal. Sin embargo, lejos de convertirse en un problema, esa ambigüedad aumenta la intriga y mantiene la tensión durante gran parte del relato
En lo visual, Brand New Day encuentra una personalidad propia. La cámara acompaña el movimiento de Spider-Man con una fluidez que, por momentos, hace que el espectador sienta que está viendo la ciudad desde su perspectiva. Algunas secuencias adoptan un punto de vista que transmite la velocidad, la altura y el vértigo del personaje, mientras que otras remiten directamente a la experiencia de los videojuegos del héroe, especialmente en la forma en que sigue de cerca sus balanceos entre edificios. Esa sensación de desplazamiento está muy bien conseguida y convierte a Nueva York en un espacio vivo, más que en un simple fondo.
A eso se suma un trabajo de color particularmente sólido. La cinta abandona parte de la paleta grisácea que ha caracterizado a varias producciones recientes del MCU y apuesta por colores más definidos y contrastados. Los rojos y azules del traje destacan sin verse artificiales, las escenas nocturnas conservan profundidad y las secuencias de acción tienen una identidad visual clara. Se ve bien, y eso, en un universo donde muchas veces la imagen termina homogeneizada por los efectos digitales, no es un mérito menor.
No todo funciona con la misma precisión. La campaña promocional comete un error que Marvel repite con frecuencia: mostrar demasiado. La aparición de Hulk ocupa un espacio desproporcionado en los tráilers, lo que puede generar expectativas equivocadas. Su participación es bastante menor de lo que la publicidad sugiere, y algo similar ocurre con Scorpion. Es una lástima, porque el tratamiento que recibe Hulk es el correcto: salvaje, impredecible y brutal. Uno puede quedarse con ganas de verlo más, pero nunca con la sensación de que el personaje fue desperdiciado.
La película encuentra además un buen equilibrio entre acción y respiración, algo destacable considerando sus 2 horas y 25 minutos de duración. Las secuencias de combate están bien coreografiadas, pero no saturan el metraje. Hay espacio para conversaciones, para silencios y para que los personajes procesen las consecuencias de lo que ocurre. En tiempos donde muchas películas de superhéroes parecen temerle a cualquier pausa, esa decisión se agradece.
Bajo la dirección de Destin Daniel Cretton, Spider-Man: Brand New Day logra algo que parecía cada vez más difícil dentro del MCU: sentirse como una película con identidad propia. Tiene humor, tiene espectáculo y tiene fan service, pero ninguno de esos elementos domina completamente el conjunto. La historia nunca pierde de vista que el centro sigue siendo Peter Parker.
Quizá no sea una revolución dentro del cine de superhéroes, pero sí representa una evolución significativa para este Spider-Man. Madura, se arriesga y confía en sus personajes. Y cuando una película logra que un niño salga convencido de haber visto la mejor película de su vida, mientras los adultos disfrazados que crecieron con otras versiones del personaje abandonan la sala con la misma sonrisa, probablemente hizo varias cosas bien.
Ficha técnica
Título: Spider-Man: Un nuevo día
Título original: Spider-Man: Brand New Day
Director: Destin Daniel Cretton
Fotografía: Brett Pawlak
Guion: Erik Sommers y Chris McKenna
Montaje: Nat Sanders
Música: Michael Giacchino
Género: Acción
País: Estados Unidos
Año: 2026
Duración: 2 horas y 25 minutos (145 minutos)
Distribución: Andes Films Chile
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