Entrevista al actor de “La Negociación”, Bill Skarsgard: “Nunca me he sentido atraído por lo normal”

Por Gabriela Bravo Chiappe 

El aclamado director estadounidense Gus van Sant vuelve a la pantalla grande tras siete años de silencio con La Negociación, película que narra la historia de Tony Kiritsis, un hombre agobiado por las deudas que decide tomar como rehén al hijo del dueño de la Meridian Mortage Company, una empresa que se dedica a dar préstamos a personas que han sido rechazadas por los bancos.

Basada en un hecho real que tuvo lugar el 8 de febrero de 1977 en Indianápolis, Estados Unidos, la historia de Tony mantuvo sin aliento a todo un país, ya que todo fue transmitido por la televisión. La imagen de Richard Hall, el rehén, siendo apuntado por una escopeta en la cabeza y con un alambre de metal alrededor del cuello, acompañado de cerca por Tony, dio la vuelta al mundo.

El actor sueco Bill Skarsgard es quien da vida a Tony, un hombre lleno de matices, que, en un gesto desesperado, decide tomar la justicia por sus propias manos, al sentirse víctima de un sistema de explotación económica que aplasta a los humildes y enriquece a los poderosos.

Skarsgard se dio a conocer al gran público sobre todo por sus papeles de monstruo en películas de terror como los remakes de It (Eso), El Cuervo y Nosferatu. También forma parte de la familia Skarsgard, encabezada por el padre Stellan y acompañado por sus hermanos Alexander, Gustaf y Valter, quienes han alcanzado una gran notoriedad tanto en el cine hollywoodense como europeo.

Culturizarte pudo conversar con Bill Skarsgard sobre su participación en la nueva película de Gus van Sant, La Negociación.

La Negociacion es una mezcla bastante eficaz entre el drama y la comedia, podríamos decir que es un “dramedia” ¿Qué opinas tú?

Creo que la película terminó siendo quizás más divertida de lo que esperábamos cuando la estábamos haciendo. Yo pensaba que había algo en Tony que me resultaba gracioso, y luego, cuando empezamos a rodar, creo que él se volvió cada vez más divertido. Incluso su rabia a veces resulta graciosa. Pero también es muy importante que se sienta real y con los pies en la tierra. Su rabia puede ser divertida, pero también puede ser letal y peligrosa y, en algunos momentos, trágica. Así que es un drama, es una comedia, también es un poco un thriller, un thriller de rehenes, pero, en última instancia, espero que esté anclada en algo que se sienta real. Pero sí, creo que él también es bastante divertido.

Bill, te has hecho muy conocido por interpretar grandes villanos ¿Cuál es exactamente la diferencia entre tus villanos anteriores y el villano en esta película?

En esta película no lo abordé como un personaje villanesco. Creo que él es, dependiendo de dónde te sitúes, un antihéroe o un villano. Pero hay ciertas películas en las que todo está muy definido: aquí está el mal y aquí está el bien. Esta película es mucho más matizada que eso. En última instancia, es un hombre muy desesperado, que está acorralado y muy enfadado, pero es un ser humano. Así que nunca pensé en él como un villano, aunque haga cosas terribles en la película.

En la cinta pasas una gran parte del tiempo con Richard Hall, el personaje que interpreta Dacre Montgomery y están prácticamente unidos durante toda la película. ¿Cómo trabajaste con él como compañero de escena?

Solo puedo decir cosas buenas sobre Dacre. Lo pasamos muy bien. Es un pensador y un actor muy obsesivo. Creo que yo también lo soy. Así que tenemos bastantes similitudes. Cuando lo conocí junto a Gus van Sant, Dacre y yo estuvimos en una habitación durante tres días repasando el guion, creo que ambos desarrollamos una confianza y respeto mutuo. Muchas veces los dos teníamos opiniones muy firmes, así que simplemente hacíamos este gesto con la mano como cuando alguien habla, y Gus – que era como una especie de figura paterna zen- simplemente nos observaba hasta que nos quedábamos sin energía y entonces nos dirigía suavemente hacia donde debíamos ir. Pero fue muy divertido. Creo que aportó muchísimo al personaje de Richard. Está increíble en la película y también nos dio muchísimo a nosotros. Nos alimentábamos mutuamente y fuimos desarrollando cariño el uno por el otro. Creo que, en la relación entre Richard y Tony, hay, de una manera extraña, algo que no diría que es amor, pero sí hay momentos en el guion en los que se encuentran y conectan de alguna manera. Y creo que nuestra relación fuera del rodaje también influyó en eso. Sí, nos divertimos muchísimo.

Los dos son víctimas de un cierto abuso.

Sí, creo que es así. Especialmente en la escena con el padre de Richard por teléfono, con Al Pacino. Pensamos mucho en eso. Es como si estos dos hijos distanciados estuvieran, de alguna manera, compitiendo por la atención y el amor de su padre.

¿Sabías algo sobre el caso real de Tony? ¿Cómo llegaste al guion?

Hay muchísimo material para leer sobre el caso real, desde diferentes perspectivas. También investigué bastante el caso. Al final, en cuanto a los detalles específicos, a lo que realmente ocurrió, él afirma que la compañía hipotecaria lo explotó deliberadamente con los intereses para poder quedarse con ese terreno en el que había trabajado y por el que había pedido un préstamo, con el objetivo de obtener beneficios. Pero, en concreto, es un caso de “él dice esto, él dice aquello”, hay acusaciones cruzadas y señalamientos. Y, obviamente, la empresa de intermediación hipotecaria dijo que no había hecho nada malo en este caso y que él estaba delirando.

Pero para mí, cuando estábamos rodando, tenía que ser real. Para mí, interpretando a Tony, él tenía que tener razón. Tenía que estar en lo correcto porque él creía que tenía razón. Así que, cuando lo estábamos haciendo, era como: esta es su verdad. Yo me comprometí con esa causa porque esa era su verdad. En cuanto a la verdad objetiva del caso, creo que es mucho más discutible. Además, al principio ni siquiera sabía qué era un intermediario hipotecario. En Suecia no tenemos eso. Así que fue como: “Ah, existen estas compañías de intermediación hipotecaria que no son bancos y que pueden conceder préstamos a personas que no pueden conseguir un préstamo tradicional de una institución más grande. Puedes acudir a estos intermediarios hipotecarios locales”. Y para mí, como sueco, eso me pareció, de alguna manera, algo de naturaleza bastante corrupta.

Tony siente que durante toda su vida siempre se ha comportado como un buen ciudadano. Sin embargo, la sociedad —en este caso, la compañía hipotecaria— no lo respeta ni muestra compasión por él. ¿Crees que, en ciertos casos, la injusticia puede justificar que las personas débiles utilicen la violencia contra los poderosos?

Quiero tener cuidado al decir esto, porque de ninguna manera estoy justificando lo que Tony hace. Creo que casi siempre la violencia no es la respuesta. Hay un camino mejor que tomar. Pero eso no significa que no sea comprensible. Creo que hay muchas cosas en Tony que me resultaban comprensibles: un hombre desesperado cuya vida entera ha sido como una olla a presión y, cuando esa olla explota, estas personas pueden volverse increíblemente peligrosas. Y él es alguien acorralado, alguien que siente que ha trabajado toda su vida por un sueño, por un sueño que le han vendido como el sueño americano. Es como: si simplemente trabajas, trabajas y trabajas, eventualmente lo conseguirás. Pero esa es una promesa falsa. No es real. No necesariamente es real, especialmente cuando existe un sistema que está diseñado en tu contra y te impide alcanzarlo. Es comprensible, pero diría que nunca está justificado. Nunca. Pero sí es comprensible.

Al ver La Negociación, uno piensa inevitablemente en Tarde de Perros, una de las grandes películas del subgénero de los secuestros con rehenes. ¿Fue útil contar con el protagonista de Tarde de Perros en el proyecto? ¿Te generó algún tipo de presión o le pediste algún consejo a Al Pacino?

Solo me reuní con Al Pacino una vez y fue en un restaurante en Los Ángeles. Sam Pressman, el productor de la película, estaba allí. Simplemente se acercó a mí y me dijo: “¿Quieres conocer a Al?”. Y yo le dije: “¿Estás bromeando?”. Él estaba saliendo del restaurante, así que fue algo como: “Hola”. Sam dijo: “Te presento a Bill. Él interpreta a Tony en la película”. Y Al Pacino dijo: “Ah, entonces tú eres mi hijo”. Y yo: “No, yo soy el otro”. “¿El otro? Ah, voy a atraparte”. Y dijo: “Voy a llevar esto muy lejos”. Esa pequeña interacción significó muchísimo para mí.

Después, el día que rodamos la escena, la ensayamos. Al no estaba allí, pero tuvimos una sesión de un par de horas en la que —no estábamos rodando, sino simplemente ensayando— estuvimos Dacre y yo, y Al estaba conectado por Zoom. Simplemente leíamos la escena. Fue una de esas cosas en las que él estuvo metido en el personaje todo el tiempo. Empezamos leyendo la escena de una manera un poco incómoda y luego fuimos entrando cada vez más en ella. Creo que en un momento dado estábamos interpretando la escena completamente juntos. Entonces hacíamos una pausa, nos mirábamos y pensábamos: “Estoy haciendo una escena con Al Pacino”. Fue increíble. Y lo que realmente me llamó la atención fue que ha tenido una carrera tan extraordinaria. Tarde de Perros, por supuesto, es una especie de pieza espiritual de referencia para esta película. Pero él sigue siendo muy juguetón y le encanta actuar. Realmente disfruta interpretar. Eso me pareció inspirador. Espero poder conservar la alegría de actuar durante tanto tiempo como él.

¿Cómo fue tu trabajo con el director Gus Van Sant?

Cuando trabajas con un director, eso constituye una parte enorme de lo que hacemos. Cuando hablas con un director y sientes que te inspira o que puedes aprender algo de él, ese es sin duda el caso de Gus van Sant, tiendes a crecer como artista trabajando con personas así. Con suerte, haces algo increíble con él y, con aun más suerte, al final también terminan cayéndose bien. Ese es definitivamente el caso aquí. Me encanta su manera de trabajar y me encantaría volver a trabajar con él.

¿Te gustaría interpretar, en algún momento, simplemente a un tipo normal? ¿Te gustaría hacer una comedia romántica o algo así?

Lo normal me parece muy aburrido. Pero a veces, si haces un personaje como Tony, quizás quieres hacer algo un poco más sutil, más tranquilo. Así puedes seguir haciendo cosas diferentes. Pero creo que, por alguna razón, nunca me he sentido atraído por lo normal. No creo que yo sea muy normal y quizá tampoco me llevo muy bien con la gente normal. Así que sí, quién sabe. Quizás algún día me vean en una comedia romántica normal. (se ríe)

Ficha técnica

Título: Dead Man’s Wire/ La Negociación

Género: Drama

País: Estados Unidos

Año: 2025

Duración: 104 minutos

Director: Gus van Sant

Elenco: Bill Skarsgard, Dacre Montgomery, Al Pacino, Myha’la, Colman Domingo

Distribuidora: Diamond Films Chile

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