Por Marisol Aguila Bettancourt
Elegida como la representante chilena a los premios Goya, precedida de un intenso recorrido festivalero internacional que comenzó en la Berlinale y con múltiples premios bajo el brazo (cinco en el Festival de Cine de Málaga, cuatro en el Festival de Lima y la misma cantidad en Guadalajara), está próxima a aterrizar en Chile (estreno 1° de octubre) la ficción basada en hechos reales Hangar rojo, dirigida por Juan Pablo Sallato; con la premiada interpretación de Nicolás Zárate; la reconocida fotografía de Diego Pequeño; y el conmovedor guion de Luis Emilio Guzmán.
Basada en la novela autobiográfica del periodista Fernando Villagrán Disparen a la bandada, Hangar Rojo está filmada en un riguroso blanco y negro, con intensos claroscuros en clave expresionista y dramáticos primeros planos del rostro del capitán Jorge Silva (interpretado magistralmente por Zárate, que le ha valido cuatro premios internacionales). En él se refleja el radical cambio de expresión del mejor paracaidista de su generación y encargado de logística de la Escuela de Especialidades de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), cuando este recinto de capacitación se convierte en un centro de detención y tortura el 11 de septiembre de 1973.
El rostro del capitán Silva se ve marcado por un rictus de angustia, miedo y desesperación contenida cuando un subalterno le indica que «empezó el Golpe, mi capitán». El blanco y negro que captura su expresión refuerza lo devastador del quiebre democrático a medida que pasan las horas. Una movediza cámara al hombro sigue a Silva de espaldas con la emblemática cordillera de Los Andes de fondo como expresión de la identidad chilena, mientras escuchamos su respiración agitada en momentos decisivos para el régimen democrático del país y su propia vida.
Con gran responsabilidad por el cargo en el que le tocaba servir a la institución que amaba, Silva formaba a los cadetes, que tenían pocos minutos para hacer su cama, tomaban desayuno a las 6:30 y no podían perder su gorra, como parte de la disciplina militar. Con el Golpe de la Junta (de la que formaba parte el general de la FACH, Gustavo Leigh), la Escuela de Especialidades comenzaba a poblarse de funcionarios de la Academia de Guerra que se apropiaron de los hangares donde se guardaban y mantenían los aviones, para llevar ilegalmente a personas detenidas, interrogarlas y torturarlas.
Extremadamente disciplinado, correcto, con profundo apego a las leyes y con convicción constitucionalista, en su calidad de agente de inteligencia Silva ya había frustrado un atentado previo al Presidente democráticamente elegido, Allende. Producto de ello, había denunciado el intento de magnicidio del coronel Jahn, que luego fue destinado a la Escuela de las Américas en Estados Unidos (institución de entrenamiento militar para represión política y tortura en Latinoamérica).
Sometido ahora a las órdenes del mismo coronel Jahn que intervino la Escuela (la actuación de Marcial Tagle logra transmitir su aura aterradora y sin escrúpulos), en un primer momento el capitán Silva se ve obligado a respetar la rigurosa jerarquía militar, quedando a cargo del rebautizado Hangar rojo y de interrogar a dos jóvenes del Mapu obrero de La Legua.
En la novela autobiográfica Disparen a la bandada en que se basa la película, el periodista Fernando Villagrán relata cómo el capitán Silva lo salvó de la muerte a él y al sociólogo Felipe Agüero (hermano del cineasta Ignacio Agüero). Villagrán investigó en su libro qué pasó con los uniformados que se negaron a apoyar la dictadura. En el caso de Silva, estuvo cuatro años preso acusado de traición; compartió celda con el padre de la ex Presidenta Bachelet, Alberto Bachelet (que murió en la cárcel); se fue al exilio a Londres con su mujer, que era historiadora, académica de la Universidad Técnica del Estado y tenía conciencia social. Silva decidió nunca más volver a Chile y murió en 2024, un par de meses antes de que comenzara el rodaje de la película.
Por otra parte, un personaje secundario interesante de Hangar rojo es el cabo Hernández (Aron Hernández), que viene de regiones (donde le hicieron una despedida al irse a Santiago), admira a Silva y lo acompaña como chofer de un vehículo institucional en el que el capitán tomará una difícil decisión. Representa los “ojos vírgenes” de jóvenes suboficiales orgullosos de pertenecer a la Fuerza Aérea de Chile. Desde su genuino interés y curiosidad, Hernández le pregunta al capitán Silva qué se siente saltar de un paracaídas, a lo que el oficial le responde que se experimenta la sensación de ser dueño de su propia vida y la libertad (la misma que terminará perdiendo por hacer lo correcto).
La dirección de Juan Pablo Sallato opta por no estetizar la violencia ni exhibir la tortura, sino concentrarse en el fuera de campo de la grave crisis política que vivió el país, en que el espectador completa la obra desde su perspectiva y el conocimiento sobre procesos históricos que siguen marcando a generaciones.
Asimismo, el diseño sonoro juega un papel importante en la conformación de una atmósfera agobiante y de terror en Hangar rojo, en que escuchamos gritos e imaginamos el dolor de las víctimas, en centros de tortura como el propio hangar y el Estadio Nacional.
Hangar rojo aborda el dilema moral que enfrenta el oficial: obedecer las órdenes de sus superiores jerárquicos o enfrentar el horror y la barbarie ubicándose en el lado correcto de la historia, incluso exponiéndose a la prisión y la tortura de sus propios compañeros de armas. El capitán Silva fue víctima de las circunstancias históricas que quebraron a Chile cuando se produjo el golpe de Estado de 1973; de defensor de la institucionalidad, se volvió víctima de quienes la quebraron.
En su estreno en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) en abril pasado, el director Juan Pablo Sallato señaló que esperaba que Hangar rojo tirara un cable que permita traspasar un pensamiento similar y que la película la vean personas de distinto signo político, incluso los propios militares, para que logre sensibilizarlos.
Por otra parte, en un conversatorio en el marco del reciente Festival Internacional de Cine de Lima, Sallato agregó que Hangar rojo lleva al espectador la pregunta sobre el dilema de Silva de si seguir la cadena de mando y convertirse en un criminal o seguir su conciencia, con las consecuencias que ello conlleva.
Hangar rojo llega a Chile el 1° de octubre tras un largo recorrido internacional, como una de las películas más rigurosas, profundas y artísticas -probablemente influida por el origen de Sallato como artista visual- del cine chileno reciente, ubicándose muy a contracorriente de retóricas peligrosamente restauradoras y revanchistas de la época. Sin duda, será una gran representante de Chile a los Goya, precedida de importantes reconocimientos internacionales a su excelente factura y conmovedora historia de principios y convicciones democráticas.
Ficha técnica:
Título: «Hangar rojo»
Dirección: Juan Pablo Sallato
Guion: Luis Emilio Guzmán
Dirección de fotografía: Diego Pequeño
Protagonista: Nicolás Zárate
Reparto: Boris Quercia, Marcial Tagle, Camila Stuardo, Aarón Hernández, Juan Cano.
Basada en el libro: «Disparen a la bandada», Fernando Villagrán.
Productora: Villano.
Montaje: Sebastián Brahm y Valeria Hernández
Dirección de arte: Nicolás Grum
Música: Alberto Michelli y Matteo Marrella.
Países: Chile, Argentina e Italia.
Distribución: Storyboard Media
Fecha de estreno: 1 de octubre
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