Por Gabriela Bravo desde San Sebastián
La directora sueca Amanda Kernell se presenta en la competencia oficial del Festival de San Sebastián con su película Brace Your Heart, que nos transporta hasta una comunidad sami, en Suecia, que se dedica a criar renos. En un mundo dominado por hombres, Ejva, una joven criadora que acaba de perder a su padre, tratará de ganar su lugar en la comunidad, incluso enfrentándose a la violencia, tanto del clima, como de los hombres de su comunidad. Un western de Laponia, donde los caballos se vuelven motos de nieve y el paisaje árido, da paso a un desierto de nieve y hielo.
Culturizarte pudo conversar con la directora Amanda Kernell
Este es un tema muy particular ¿Cuál es el origen de este proyecto? ¿Cómo nació?
Quería hacer una película sobre el perdón, qué debería perdonarse y qué ocurre cuando vives en un lugar tan pequeño que todo tiene que ser perdonado. Por parte de mi padre, mi familia se ha dedicado al pastoreo de renos durante generaciones. Mi padre y su hermano dejaron de hacerlo. Trabajaron con la cultura y la lengua sámi, así que crecí con ambas cosas, con todo eso, y muchos de mis primos todavía se dedican al pastoreo de renos. Como es una profesión muy peligrosa y mortal, después de los pilotos militares, muchos jóvenes tienen que asumir responsabilidades muy temprano porque los padres mueren. También tenemos muchos suicidios. Por eso quería hacer algo en lo que no hubiera un suicidio y que terminara con esperanza.
Quería hacer algo sobre sanar los traumas. ¿Cómo te recuperas de acontecimientos traumáticos? ¿Puede sanarte el amor? ¿O es a través del perdón, de la confrontación o quizá de la verdad? Algunos dicen que la verdad puede sanarte interiormente porque cambia el centro del cerebro donde se almacena la memoria, y así, al menos, puedes liberarte dentro de ti mismo. Sentí que tenía que explorar eso, porque me parecía urgente hacer una película sobre sanar. Creo que necesitamos eso.
¿Cómo crees que el público se pueda identificar con estos personajes que tienen una forma de vida tan particular y diferente a lo que nosotros conocemos?
Acabamos de estrenarla en Toronto y también había mucha gente del Ártico allí. Intenté hacer una película para todo el mundo. Creo que trata de algo muy primario: pertenecer a un grupo y qué estás dispuesto a hacer para formar parte de él. En el pastoreo de renos es una cuestión de vida o muerte, porque necesitas a un grupo para sobrevivir de una manera muy concreta. Pero creo que todos conocemos esa sensación: estamos dispuestos a hacer muchas cosas para pertenecer o ser aceptados. Nos da miedo no serlo, y esa puede ser una razón para no decir nada, para guardar silencio sobre distintas cosas. Algunas personas la ven como un western ártico, pero creo que quizá es más cálida que eso. Es una historia de amor. Por supuesto, tiene algunos elementos del western. Intenté hacer una película para todo el mundo, pero también para nosotros. Sé que el público sámi ve muchas más cosas en la película porque conoce todos esos detalles. Por supuesto, tengo curiosidad por eso.
Llevamos a Toronto a diez de nuestros actores, que en la vida real son pastores de renos. Viajaron acompañados por familiares y había más personas sámi allí. Por supuesto, ellos hablan de otras cosas. También perciben otra capa. Hay una dimensión espiritual relacionada con cómo sanas ciertas cosas, a quién le pides ayuda y qué pueden hacer esas personas. Ella acude a un hombre para pedirle ayuda. Es un guvllár. Tenemos personas que ayudan y que poseen conocimientos especiales.
Supongo que esas cosas quizá sean más universales de lo que pienso. Pero fue interesante venir aquí, al País Vasco. Ayer, después del estreno, hablé con mucha gente. Un hombre se acercó y me dijo: “Creo que esta es realmente nuestra historia”. Aquí tienen muchos conflictos relacionados con el perdón. Puedes vivir en la misma cuadra que alguien que mató a tu padre. Y tienes que seguir adelante. ¿Qué haces ahora? Hay personas que están saliendo de prisión después de 30 años. ¿Cómo nos relacionamos entre nosotros? ¿Debemos confrontarnos? ¿Debemos guardar silencio? ¿Quizá es más importante seguir adelante e intentarlo? Porque tenemos que convivir. Y, por supuesto, aquí en el País Vasco, como en muchas otras partes del mundo, si perteneces a una lengua minoritaria, a una sociedad pequeña, también puedes sentirte como Ejva: tienes una responsabilidad que va más allá de ti misma. No se trata solamente de ti. Entonces tienes que endurecer el corazón y sobrevivir. Y quizá no hablar, porque hacerlo puede convertirse en un problema para tu comunidad. Eso lo conocen aquí y creo que también en muchos otros lugares.
Pertenezco a una familia de mujeres muy fuertes que han tenido que arreglárselas solas con el pastoreo de renos. Mi abuela, su madre… porque los hombres han muerto. Siempre me han impresionado mucho, porque parece que pueden sobrevivir a cualquier cosa. Pero también han tenido que hacerlo. Y eso no es solamente algo bueno. Para mí tiene dos caras. Hablé con la hermana de mi abuela, que también es muy fuerte y todavía es pastora de renos. Ahora, por supuesto, pasa más tiempo en casa, pero durante gran parte del año vive en las montañas, sin carreteras. Ella dice: “Siempre hemos sobrevivido, Amanda, porque somos como el abedul de montaña”. Crece casi arrastrándose por las montañas. Ella dice: “Nos doblamos. Somos flexibles. Nos inclinamos con el viento y nunca podrán quebrarnos. Sobrevivimos a cualquier cosa”. Pero también pienso: sí, quizá a veces nos doblamos demasiado.
Considerando la decisión final de la protagonista de contarle a la comunidad lo que le ocurrió, aunque no haya un castigo para la persona responsable, al menos ella habla de ello con su comunidad. ¿Crees que la comunidad sámi está cambiando en ese sentido? ¿Cuál es el futuro de las mujeres en estas comunidades?
Durante muchos años hice entrevistas, por supuesto con mis primos, pero también con muchas otras personas, porque la película es una declaración de amor a quienes se dedican al pastoreo de renos y perdieron a sus padres cuando eran jóvenes; a quienes atravesaron tormentas muy difíciles en sus vidas y encontraron una salida al otro lado; y a quienes se enfrentan a esta difícil elección entre el perdón y la confrontación. Está basada en los recuerdos de personas. Todo el elenco lo sabe y también conocieron a algunas de las personas reales. Por supuesto, la historia también está cerca de sus propias vidas. En la película ocurren cosas peligrosas, pero al elenco le ocurrieron cosas más peligrosas durante el rodaje, cuando estaban pastoreando los renos. Uno de los actores principales se fracturó la espalda y el pecho en una moto de nieve. Aun así, siguió filmando con nosotros. A otro de ellos las astas de un reno le atravesaron el ojo y llegaron hasta el cerebro. La película sigue siendo menos peligrosa. Además, ellos saben que están llevando consigo las historias de otras personas. Creo que eso se puede sentir. Es muy real y se lo toman muy en serio. También conocieron a algunas de estas chicas que perdieron a sus padres y a algunas que han sufrido agresiones sexuales en estas pequeñas comunidades. El discurso que ella da al final fue escrito por una chica que nunca ha podido pronunciarlo. Había planeado hacerlo en la reunión anual de su propio distrito, pero nunca lo hizo porque no se atreve. Entonces me dijo: “Puedes usarlo si quieres”. Lo escribí. Lo tomé prestado para la película porque en la ficción podemos escribir nuestro propio final. Por supuesto, hay personas que en la vida real no hablan porque pueden perderlo todo. Ella quiere trabajar con renos.
Por otro lado, tengo mucha esperanza porque hay muchísimas personas involucradas en la realización de esta película. También tenemos muchos pastores de renos en el equipo, porque hay muchos que además son periodistas o trabajan en el cine. Combinan ambas cosas. Especialmente las mujeres hacen las dos, porque alguien tiene que aportar dinero a la familia y no solamente carne. Reuní a todo el elenco. Hay 18 papeles importantes, en su mayoría hombres. La mayoría conocía parte de la historia, pero no todos conocían la historia completa de la película. Nadie había leído el guion, excepto una persona. Están demasiado ocupados con los renos. Y allí no hay conexión telefónica, así que no reciben mis correos electrónicos. Entonces pensé: está bien, les contaré toda la historia oralmente. Y les dije que, si sentían que no podían hacerlo, estaba bien si no querían participar en la película. Podía entender que tuvieran miedo. Pero todos fueron muy solidarios. Tuvimos cientos de extras en la película y todos ellos también son pastores de renos. Saben de qué trata la historia y saben de qué trata la reunión. Su postura fue: “Mientras nadie se suicide en esta película, sigue siendo mejor que nuestra realidad. Mientras les demos esperanza a los jóvenes, deberíamos hacerla”. Así que nos apoyaron muchísimo. Muchos de ellos son o han sido responsables de trabajo en distintos distritos de pastoreo de renos. También son muy buenos referentes.
Por eso tengo mucha esperanza respecto de lo que pueden hacer el arte y el cine. El simple hecho de que podamos hacer esto juntos, incluso si algunas personas quizá no sean amigas en la vida real o tengan conflictos entre ellas, es posible porque se trata de ficción. Y eso significa que podemos tener muchas conversaciones importantes. Creo que es una buena señal.
¿Cómo equilibras tu mirada sobre esta comunidad Sami sin convertirla en una mirada antropológica o volviéndola exótica?
Creo que también viene de tener una mirada desde dentro. Esto no es exótico para mí. No conocía a estos actores específicos, pero se parecen mucho a personas de mi familia y han llevado una vida similar. El problema es que, aunque yo no tenga esa mirada, el público igualmente podría adoptar una mirada antropológica. Trabajamos mucho con eso durante el montaje. Si empezamos a explicar las cosas, la gente siente que la están educando y también puede sentirse incómoda si no entiende todo, como si fuera ignorante, y a nadie le gusta sentirse así. Así que terminamos eliminando casi toda la información explicativa.
Ahora realmente no sabes qué están haciendo con los renos. Los llevan hacia un lugar, hacen ciertas cosas… Solo sabes que ellos saben lo que están haciendo. Creo que se puede ver que están completamente involucrados en ello. Aprendes muchas cosas. Es como si estuvieras allí, pero intenté que fuera realmente así: estás allí, eres ella. Como público, se supone que debes ser ella. No te explicamos las cosas. Estar allí es un privilegio para el espectador y los personajes no te deben nada. No le deben al público una explicación de sus vidas. Simplemente están viviendo. Creo que es una buena manera de hacer este tipo de películas y de llevarlas a algo muy primario, ir directamente al núcleo.
Por supuesto, hablan de renos todo el tiempo. En la vida real es prácticamente lo único de lo que hablamos cuando voy a ver a mis abuelos o a mis primos. Incluso después de tener sexo es renos, renos, renos, como se ve en la película. Pero aun así tuvimos que eliminar algunas conversaciones sobre renos. La pregunta era: ¿realmente necesito saber esto? Así fue como lo hicimos.
¿Cómo fue el proceso del casting?
El casting duró tres años. Sabía que tenía que empezar temprano porque hablo sámi meridional. Es una lengua muy pequeña, con apenas 500 hablantes. Hay algunos actores realmente buenos, pero aun así es un grupo bastante reducido, y para esta película necesitaba muchísimos papeles. Entonces pensé: busquemos en todas las lenguas y veamos qué encontramos. Cuando conocí a Elli Sara, que interpreta a Ejva, la protagonista, inmediatamente pensé: es ella. Es muy buena. Tiene mucha fuerza, pero también mucha vulnerabilidad, que intenta ocultar desesperadamente. Es muy resiliente, pero tiene una lucha dentro de sí misma que puedes seguir. Y puede transmitirla también en circunstancias ficticias.
También estaba, por supuesto, la historia de amor. Necesitaba encontrar a alguien con quien existiera química, una química real, con esa calidez que creo que tienen Ejva y Nejla. Ella hablaba sámi septentrional. Entonces pensé: está bien, tendremos que trasladar la historia allí y cambiar de región, porque allí las cosas son diferentes. Pero fue bueno para la película porque allí están las minas y los trenes. Creo que funciona muy bien porque están sometidos a mucha presión. Tienen muy poca tierra. Y todos tienen que ir a trabajar a las minas. Es el único lugar donde puedes ganar suficiente dinero para mantener tus renos si no te está yendo realmente bien con el pastoreo, si no tienes un rebaño grande. Es como entrar en un inframundo que está sacando literalmente el suelo bajo tus pies. Por eso ahora están trasladando las ciudades, porque las ciudades se están hundiendo. Es como alimentarte de la misma mano que te está estrangulando. Y no hay salida.
Después empecé a buscar a los demás. Hacer casting en este mundo es muy diferente. Nadie acudiría a una convocatoria abierta porque quieren cuidar a sus renos. Muchos eran muy reacios a participar en la película. Así que llamábamos a las personas que creíamos que podían funcionar. Era algo como: “Hola, escuché que eres muy bueno para las películas”. Después yo tenía que viajar y visitar a la gente en sus casas. El abuelo que aparece en la película, Arild Skaltje, me encanta. Me dijo: “Sí, puedes venir a verme. Ve hacia el oeste, hasta donde termina la última carretera. Después ya no hay más camino”. Me fue a buscar en un vehículo todoterreno. Desde la carretera son unos diez kilómetros montaña arriba. Estuve allí durante dos días. Era como: “Cuéntame sobre la película. ¿Qué piensas?”. Ni siquiera llegué a filmarlo. Después llegó el momento de recoger bayas. Era temporada de moras de los pantanos. Es extraordinariamente bueno recogiéndolas. Ha sido pastor de renos toda su vida y ha recogido muchísimas bayas, porque tienes que saber hacer de todo para sobrevivir y tener algo que comer. Hay tan pocas bayas que tienes que arrastrarte por el suelo para recogerlas. Él era muchísimo más rápido que yo. Pensé: me está poniendo a prueba. Por supuesto, yo ya había recogido moras de los pantanos antes, pero él es un profesional. Entonces me dijo: “Mis hermanas no se atreven a venir aquí porque hay muchos osos”. Yo pensé: está bien, estoy tranquila. Recogimos bayas durante horas y, aunque me esforcé mucho, él recogió muchas más que yo. Después de varias horas me miró y me preguntó: “¿Eres tan perseverante haciendo películas como recogiendo bayas?”. Le dije que sí. Entonces respondió: “Está bien. Confío en ti. Puedo estar en tu película”. Así que fue muy poco convencional. No fue un casting típico. Él me dijo: “Si puedo ayudarte, sé mucho sobre renos. Puedo hablar de eso. No soy actor, pero puedo hablar de los renos”. Y pensé: está bien, eso es bueno. Eso es lo que necesito.
¿Podrías hablar un poco sobre las imágenes, especialmente sobre el contraste entre el paisaje y las minas?
La directora de fotografía es realmente buena. He hecho mis tres largometrajes con ella. También estuvo nominada a un Emmy por The Crown. Hace muchas películas islandesas con Rúnar Rúnarsson. También vivió en Islandia. Acaba de regresar, pero vivió allí durante algunos años. Hay muchos paisajes, pero realmente intentamos evitar hacer postales. No queríamos simplemente mostrar una montaña.
Estábamos en todos estos entornos increíbles, pero la mayor parte del tiempo no los filmábamos. Era como: vamos a filmarte a ti y esta pared, aunque detrás haya montañas. Porque el personaje no está interesado en eso. Solo debemos seguirla. Esa también es una manera de no hacer un estudio antropológico. Estamos filmando cómo se siente, no el paisaje. Si filmábamos paisajes, era únicamente porque tenían que relacionarse con cómo se siente ella por dentro. Por ejemplo, el valle de la soledad, cuando no le responden. Buscamos durante mucho tiempo ese valle porque necesitábamos uno que se sintiera realmente solitario. También necesitábamos esas montañas de su hogar que se sintieran violentas. La mayoría son muy bonitas, como postales, pero estas parecen abalanzarse sobre ti. Esa montaña tiene algo muy particular. Así fue como filmamos los paisajes.
También quería que la película fuera como un viaje: desde las cumbres de las montañas hacia el inframundo de la mina y luego de regreso hacia arriba. Para mí, es como si ella descendiera a la tierra de los muertos. Y también está el invierno, por supuesto. Quizá no sea exactamente la tierra de los muertos, pero no hay luz. No hay mucha esperanza. No puedes ver quién está detrás de ti. Eso también tiene que ver con su estado mental.
Son distintas épocas del año y distintas actividades del pastoreo de renos, pero elegí mostrar solo algunas de ellas de acuerdo con el viaje y con cómo se siente ella. Está el verano, con luz eterna, con amor, como un sueño. Hay una luz onírica y las cosas parecen fáciles, o aparentemente fáciles. Después llega el invierno, reúnen a los renos y aparecen todas esas cercas. También estás encerrado allí, porque así es como ella empieza a sentirse: atrapada.
También pienso en ese espacio como una arena de una tragedia griega. Es como un escenario circular donde todo el mundo puede verte. Todos están alrededor y estás completamente expuesto. Todos pueden ver si eres un buen pastor de renos o no. Eso es difícil para las personas en la vida real. ¿Qué ocurre si no puedes hacerlo? ¿Qué pasa si no eres suficientemente buena o si, de repente, ella deja de serlo?
Y después está, por supuesto, la maquinaria. Filmamos en la mina real y hablé con pastores de renos que conozco. Muchos de ellos trabajan en la mina. Es el único trabajo que puede darte suficiente dinero para mantener los renos.
Ficha técnica
Título: Garrat du Vaimmu/ Brace Your Heart
Género: Drama
País: Suecia
Año: 2026
Duración: 97 minutos
Director: Amanda Kernell
Elenco: Elli Sara Valkeapää, Andte Gaup-Juuso, Vincent Niia
Festival de San Sebastian/ Competencia Oficial
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