Crítica de cine “Alicia bajo la higuera”: Reconstruir la memoria entre los escombros

Por Ignacia Pezoa

Dirigido por Manuela Thayer, Alicia bajo la higuera es un documental que parte con el desmantelamiento y la demolición de la casa de Alicia Morel, escritora fundamental en la literatura infantil y juvenil chilena. El gesto físico de derrumbar una casa es el motor narrativo del filme, pues es en este contexto que la directora rescata un tesoro increíble de más de cien diarios personales, escritos y fotografías.

En este documental-ensayo las imágenes del desmantelamiento de la casa de Morel se van contraponiendo constantemente con la reconstrucción de un relato a través del archivo. Así, los muebles antiguos, llenos de polvo, recobran vida en una fotografía que tomó la escritora; los cuadros viejos toman sentido con alguna entrada de los diarios que escribió Morel.

La cámara de Thayer muestra los detalles de los cuadernos y libros, sus hojas amarillas, su encuadernación artesanal, la tipografía de una máquina de escribir. Pero también nos lleva visualmente a aquello que está escrito: la sombra de un árbol, la luz entremedio de las hojas, el campo. Es un tratamiento muy delicado, cuidadoso y lleno de respeto.

Respeto es quizás la palabra más adecuada para hablar de la obra de Alicia Morel, ya que en el documental se aborda mucho el cuestionamiento que tenía la escritora sobre su propia realidad: no sólo estaba la presión de que era una mujer escribiendo en 1950, sino que sus mismos colegas escritores encontraban que hacer literatura para niños no era una literatura real. O que no era “literatura-literatura”, como cita Thayer en su filme.

En este sentido, Morel defendió que el mundo de los niños es sumamente complejo, es un territorio donde la imaginación y los temores se experimentan con una intensidad que los adultos solemos subestimar. Además, construyó una narrativa ligada de manera profunda a la naturaleza, el folclore y el imaginario popular. No es coincidencia que la higuera cobre tanta importancia en el documental: es un árbol cargado de simbolismo en el imaginario del campo chileno. Pero su compromiso no sólo se quedó ahí. También fundó el Consejo Internacional del Libro Infantil y Juvenil junto a otras grandes escritoras de la época como Marcela Paz, Lucía Gevert y Maité Allamand.

Algo que me quedó dando muchas vueltas después de ver el documental es que Alicia Morel es parte del plan lector de, probablemente, todo el país; es una figura relevante para la infancia – mi infancia, la infancia de mis cercanas, la infancia actual – y es poco y nada lo que conocemos sobre ella.

¿Cuánta importancia le damos a las autoras y autores que nos acompañan en nuestros primeros años de vida? Quizás tendemos a olvidarnos de qué leímos hasta el momento en que hay que hacernos cargo de otra infancia, ya sea como madres, padres, cuidadores o familiares. Al criar o al acompañar redescubrimos a Morel y entendemos que sus libros no terminan cuando termina la historia, sino que forman parte de un legado para entender el mundo.

A muchas personas les pregunté si es que habían leído alguna vez Perico trepa por Chile, historia de autoría de Morel junto a Marcela Paz y, a pesar de la diferencia de edades y de contextos socioeconómicos y geográficos en los que crecimos, la respuesta fue que sí. También bastó una búsqueda rápida en Google para descubrir que este libro es una lectura que se mantiene firme en el Plan Lector. Es bonito pensar que compartimos un pedazo de infancia.

En definitiva, este documental no solo pone en valor a la figura de Morel y su innegable impacto en la literatura infantil y juvenil chilena, sino que también valoriza la escritura privada como archivo para retratar una época. Sus libretas y diarios no eran un mero pasatiempo, sino un lugar en el que metódicamente quedó plasmada una visión del mundo. No puedo evitar recordar otras increíbles obras de diarios y cartas de otras mujeres escritoras como una ventana al pasado; desde la relación epistolar de Gabriela Mistral y Doris Dana, pasando por los diarios completos de Sylvia Plath, incluso, mucho más atrás, revisando El libro de la almohada de Sei Shonagon.

Manuela Thayer dice en los primeros minutos de su obra: “Tras su muerte, cuando su casa fue desmantelada para ser demolida, apareció un inédito archivo de su vida, al que tuve acceso por el azar de ser su nieta”. Fue el afecto de una nieta y no la institucionalidad cultural el rescate de este tesoro, por lo que cabe preguntarse, genuinamente, si es que hay una deuda con nuestras escritoras. Quizás cuántas casas más se demolieron ante nuestros ojos.

FICHA TÉCNICA

Título: “Alicia Bajo la Higuera”

Género: Documental ensayo

Duración: 75 min

País: Chile

Dirección: Manuela Thayer

Guion: Fernanda González Gómez, Manuela Thayer

Textos originales: Alicia Morel

Producción: Manuela Thayer

Dirección de fotografía: Isidora Galvez, Natalia Medina Leiva, Matías Illanes, Cristina Daza

Montaje: Manuela Thayer

Diseño sonoro: Marcos Salazar

Música principal: Jorge Arraigada

Adaptación y arreglos: José Tomás Mocoso

Música: Martín Thayer

Distribución: Santiago Independiente

Estreno en salas: 24 de septiembre

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