FESTIVAL DE SAN SEBASTIAN Crítica de cine “Milo”: El pasado te condena

Por Gabriela Bravo desde San Sebastián  

El camino que recorren las directoras mujeres para ser parte de la competencia oficial de los festivales de cine de alto nivel es generalmente lento y tortuoso. Más de 35 años han pasado desde que la francesa Nicole García se presentara en el Festival de San Sebastián con su película Un Weekend sur Deux en la categoría New Directors hasta hoy, que compite por la Concha de Oro con su cinta Milo.

El arquetipo del forastero que llega a una ciudad donde nadie lo conoce y que busca comenzar una nueva vida desde cero, es bastante recurrente en el cine. Un hombre misterioso, parco y sin pasado, que lo único que desea es olvidar quien fue para crearse un avatar que se ajuste a sus nuevos vecinos. Pero, ¿qué sucede cuando es una forastera misteriosa y parca que desea retomar una parte de su historia que se vio obligada a dejar de lado?

Es de esta manera que el espectador se encuentra con Alice, una mujer de apariencia frágil que llega a un pueblito del sur de Francia y que termina trabajando como mesera en un restaurante. Alice, interpretada por Marion Cotillard, es un personaje que se dedica a observar su entorno en lugar de hablar y que pareciera adaptarse perfectamente a todo lo que se le propone: su sueldo, su casa, su trabajo. Alice no ha venido al pueblo para hacerse de amigos, ella solo desea encontrarse con una sola persona: Milo.

Interpretado por Théodore Pellerin, Milo es un joven que trabaja en un taller mecánico y que vive con su mamá y sus dos hermanos menores. Su vida se parece a la de miles de jóvenes que tratan de salir adelante y que buscan mejorar su condición de vida. Su sueño es abrir su propio taller mecánico y ser independiente. Sin embargo, por problemas de dinero, Milo aceptara involucrarse en negocios de dudosa reputación.

La directora Nicole García nos trae un drama sobre las segundas oportunidades y nos cuestiona sobre el derecho que puede tener una persona a retomar una vida que dejo en pausa, en particular, el derecho a la maternidad luego de haber pasado un buen tiempo en la cárcel.

Pese a que la cinta posee todos los elementos necesarios para entablar una reflexión seria y profunda sobre las consecuencias que puede tener en la vida de una mujer el ser parte de una organización política que utiliza la violencia como modo acción, Milo prefiere quedarse en un pathos poco original de la madre carcomida por los remordimientos de haber dejado a su hijo de lado por haber preferido seguir adelante con sus convicciones políticas.

Pese a las buenas actuaciones de Marion Cotillard y Théodore Pellerin, la construcción de los personajes parece frágil y por momento muy estereotipada. El desarrollo psicológico de los protagonistas es superficial y no logran entablar una conexión con el espectador. Tal vez son los roles secundarios los que brillan de manera más evidente: Laure Calamy, quien interpreta la madre adoptiva de Milo y que nos transmite esta sensación de pánico controlado al vislumbrar la posibilidad de perder a su hijo; y el personaje de Artus, el dueño del restaurante donde trabaja Alice, un hombre simple y sincero.

Milo es una historia que tiene un gran potencial pero que decide quedarse en un lugar cómodo y seguro, abusando en algunos momentos del melodrama. Una pena.

Ficha técnica

Título: 7h40 ce matin-là/ Milo

Género: Drama

País: Francia

Año: 2026

Duración: 114 minutos

Directora: Nicole García

Elenco: Marion Cotillard, Théodore Pellerin, Artus, Laure Calamy

Festival de San Sebastián/ Selección Oficial

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