Por Álvaro Guerrero
Madre maestra pareciera comenzar ya habiendo transcurrido todo el preámbulo que suelen desarrollar las historias de terror, sobre todo en cuanto al lento proceso en el que él o los protagonistas van de forma progresiva dándose cuenta de la aparición de elementos sobrenaturales en juego, generalmente amenazantes. El desafío en Madre siniestra, entonces, radica en abrir el abanico de posibilidades de una sola vez, manteniendo sin embargo, la tensión derivada del misterio reinante.
La protagonista es una niña pequeña, Bela (Arabella Olivia Clarke), desde la cual se estructura el punto de vista de la película. Vive con sus dos padres, y ya está acostumbrada a recibir la visita de una doble de su madre desde el otro lado del armario, por eso el título original de la película: Other Mommy, es decir “otra mamá”. Bela mira con cierto recelo, también creciente, a su madre Ursula (Jessica Chastain), una mujer que como en otros roles que ha personificado esta extraordinaria actriz, cuenta con un atractivo y “estilo” notoriamente más marcado que el de su pareja. Esta disparidad ya puede levantar las alertas del espectador en torno a lo que se está viviendo al interior de aquel hogar. El padre, Russ (Jay Duplass), es un hombre tranquilo, más cercano a Bela que su madre, enamorado de la idea de tener esta familia. La niña en este contexto es constantemente acechada y tentada por la entidad para que acepte, dando un misterioso sí, a la extraña petición de poder estar dentro de su corazón.
En los primeros veinte a treinta minutos la película marca su personalidad con un estilo de visualidad dinámico, con una cámara en mano que no tirita pero se mueve de forma ondulante, a veces carnavalesca, dando círculos, siempre abarcando el espacio de forma más cerrada que abierta, con el objetivo cerca de los personajes. Así las escenas muestran a cada ser y objeto circundante, a la vez que juegan a ocultarlos cuando estos quedan justo al borde del campo visual del cuadro, a punto de salir de campo o ya fuera de él. Es una operación que se condice con la historia vista desde los ojos infantiles, donde lo grande y maximalista: la entidad y sus deformaciones, la incertidumbre de quien está a cada momento hablando con la niña (pariente real o no), los saltos de una realidad física a otra del mundo recreado para Bela, se presentan abiertamente explícitos, a la vista de todos, mientras que lo oculto va por un riel subterráneo, deudor de secretos que el mundo adulto puede llegar a ocultar muy bien.
La película tiene un infernalmente dinámico primer tramo, en cuanto a género ubicado entre el cuento de hadas barrocamente pop y la fábula del desafío de crecer. Es una primera parte que realmente entusiasma en la medida que llena los sentidos y abre el apetito con preguntas rápidas, no solo referidas al misterio de la trama, sino también al porqué de plantear la narración y la visualidad de una forma tan impactante. Sin embargo lo que sigue baja la revolución en las expectativas, que iban desde plantarse como nuevo hito en el terror contemporáneo, a la constancia de la mucho más aterrizada entretención de un producto de espectáculo que no baja en ritmo, pero que traspasa la línea de lo presentado con evidencia literal en su naturaleza sobrenatural, y más aún peligrosa a los ojos de los personajes, para desarrollar de ahí en más una historia cargada a los efectos especiales, con vaivenes como los de su trabajo de cámara y una aceleración mayor a lo que un mundo presentado desde la mirada infantil pudiera requerir.
Lo que de todas formas mantiene el interés, es el juego de dobles rostros de ambas figuras, entidad y madre. Es una ambigüedad que va dejando cada vez menos margen para lo sobrenatural, y más para lo terrenal. El juego de espejos invertidos de una y otra cara materna, da cuenta de la dificultad de Bela para establecer puntos de referencia mínimamente fidedignos desde donde comprender el mundo adulto. Y si bien es cierto que duele el quiebre temprano en la contención de los elementos horripilantes y la profusión de efectismo que se va tomando la pantalla, hay algo interior al reflejo de la madre, o de la “mami”, que hace que queramos seguir apreciando el rostro de Jessica Chastain y su innata capacidad dramática, y ahora también terrorífica, para mostrar y esconder.
Ficha técnica
Título: Madre maestra
Título original: Other Mommy
Director: Rob Savage
Guion: Nathan Elston
Novela: Josh Malerman
Elenco: Jessica Chastain, Arabella Olivia Clarke, Jay Duplass, Arian Moayed, Karen Allen
Fotografía: Lowell A. Meyer
Duración: 93 minutos
País: Estados Unidos
Género: Terror, maternidad, paternidad
Estreno: 8 de agosto
Distribuidora: Andes Films
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