Crítica literaria «Radio Ciudad Perdida»: La reconstrucción del vínculo entre los vivos y ausentes

Por Leonardo Cofré

Con una prosa ágil y delicada, Daniel Alarcón construye en Radio Ciudad Perdida un país latinoamericano ideal, que no es el diseño de una utopía emancipadora o desarrollista, sino que la de un país imaginado atravesado los traumas y dolores más profundos de la América Latina del siglo XX: guerras y guerrillas, desapariciones forzosas, corrupción, clientelismo, autoritarismo. La novela reconstruye ese contexto opresivo y al mismo tiempo el espacio de intimidad herida de miles de anónimas víctimas del conflicto y la íntima espera de su protagonista.

En ese territorio imaginado de selva y ciudad, un conflicto armado entre la insurgencia y el poder establecido cruzan las vidas de todos sus ciudadanos, incluso diez años después de su término oficial. En ese escenario, Norma, la protagonista de esta historia, conduce el programa radial más exitoso del país, precisamente Radio Ciudad Perdida, donde los familiares de los desaparecidos llaman para encontrarlos. A veces, las familias se reencuentran. Ocurre el milagro. En otras ocasiones hay impostores descubiertos por la radio. Unos y otros se abren durante el programa a Norma, cuentan cuánto extrañan el olor de la selva, cómo aún después de tanto tiempo no pueden dejar atrás el amor que sintieron, que aún sienten tan vivo por la muchacha que conocieron cuando eran adolescentes. Norma escucha, y también habla. Su voz es seguida, deseada, la voz más querida del país. Radio Ciudad Perdida es así el lugar donde confluyen los caídos. Es un espacio de memoria común y recomposición social, que el Estado presencia absorto y distante.

Norma también es víctima. Su marido, Rey, desapareció al final de la guerra. La novela va revelando los sentimientos de la protagonista frente a esa pérdida, pero un valor de la novela está en aquello que no dice. Como en las buenas películas, quedan vacíos sobre los cuales no es posible hacer una inferencia directa. Los caminos de interpretación son múltiples allí donde la narración calla. Mientras tanto, la escritura vuelve a viñetas bellas y memorables del pasado, y transcurren diálogos notables interrumpidos con descripciones vivas del ambiente: la selva de infinitos colores, “la miserable periferia de la ciudad”. El silencio es así una presencia constante, paradójica en una mujer que habita ese mundo a través de su voz. Se manifiesta el silencio asimismo con la espera, otra voz dominante del relato. Los auditores se conectan esperanzados cada domingo al programa; Norma espera desde hace diez años a Rey.

¿Por qué desaparecen? Hay muchas razones: niños obligados a unirse a la milicia, víctimas de la guerra, caídos abandonados en la infinitud de la selva, desaparecidos de la insurgencia vistos por última vez en la tenebrosa “La Luna”, la cárcel total del régimen. Sabemos que las desapariciones es un mal endémico en América Latina, aún no resuelto con plena verdad y justicia. Por ello, a los desaparecidos no debemos olvidarlos. En ésta, su primera novela, Daniel Alarcón honra esa memoria, y a la vez expande el tópico: desaparecen también los jóvenes que dejan su hogar para buscar oportunidades cada vez más precarias en la ciudad; desaparece el país rural que se transforma con la modernidad; desaparece el citadino en la multitud y en la aceleración de la vida postmoderna.

Radio Ciudad Perdida es así una lectura atractiva, que dialoga sutilmente con la gran literatura latinoamericana del siglo XX y que vuelve a preguntar, en la voz de Norma, por la reconstrucción del vínculo entre los vivos y ausentes. Así, Alarcón ofrece una oportunidad para seguir operando en las venas abiertas de nuestro continente.

Ficha técnica

Título: Radio Ciudad Perdida

Autor: Daniel Alarcón

Año: 2026 (traducción), 2007 (original en inglés)

Género: Ficción

Páginas: 400

Tamaño:

Editorial: Banda Propia

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