Por Florencia Ponce Allende
El Colectivo Entre Paredes, vuelve a presentar su ópera prima Nieve, en esta instancia como cierre del Encuentro Foco Quemado, organizado por los estudiantes de Teatro de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC), lo que nos da un motivo para poder experimentar y observar la propuesta en profundidad.
Nieve, es el resultado de una investigación escénica, es decir, tal como explica su directora Javiera Vargas, a través de cada ensayo y de la experimentación de la práctica artística, se fue construyendo un relato, que finalmente es el producto que veremos cómo público. Esto, se aprecia inmediatamente en el momento en que se apagan las luces y nos vemos enfrentados a la obra, puesto que nos encontramos cara a cara con un lenguaje más bien poco acostumbrado en el teatro tradicional. Y es que, a través, únicamente de la corporalidad y los sonidos que brotan de la misma, se va trazando una línea narrativa, que, aunque a momentos difusa, resulta completamente atrapante y provocadora, interiorizándonos acerca de un grupo de personas, que atrapadas en un ambiente frio y solitario, logran generar rutinas y, de alguna forma, sobrevivir a partir de la rutina y el ritmo colectivo.
Sin embargo, más allá de la historia que busca ser transmitida, cabe destacar la forma en la que Colectivo Entre Paredes, logra construir esta historia. Partiendo por un ambiente envolvente generado desde un uso minimalista de los recursos, pero completamente efectivo a la hora de realizar el ejercicio de empatizar y conectarte con los personajes en escena, dado que el diseño lumínico y el efecto que este genera con la presencia del humo en todo momento, nos transporta rápidamente hacia ese espacio gélido, sofocante y paralizante en el cual se encuentran los personajes. Esto, sumado a una interpretación sólida y sumamente expresiva de los actores en escena, hacen innecesaria la introducción de más recursos al cuadro.
Quedándome en esto último, merece ser destacada la forma en la que esta propuesta empuja a la corporalidad hacia un nivel increíble de expresividad y comunicación, sobretodo tratando de una obra que de alguna forma nos habla sobre la rigidez humana. Tejiendo un lenguaje lleno de códigos de movimientos, usados como recursos narrativos que por sí solos pueden significar una gran variedad de cosas, pero es en su unión donde se gesta la esencia de la obra, que nos habla así mismo, del conjunto, de un ritmo conjunto, rutinario y repetitivo, pero que con el paso del tiempo va adquiriendo matices, hasta encontrarse con un personaje que finalmente rompe cualquier status quo, y nos devuelve a un inicio, esta vez completamente traspuesto.
Por otra parte, resulta altamente inspirador y evocador el diseño de personajes, ya que la caracterización y el vestuario definitivamente demuestra un interés por explorar y proponer nuevos estilos, con un alto sentido estético y expresivo, que, si bien podría verse algo rudimentario en este caso, nos habla de un potencial muy interesante. Y es lo mismo que sucede a un nivel general dentro de la puesta en escena, algunos elementos y decisiones se ven provocadoras y llamativas, pero de alguna forma no se terminan de justificar dentro de la misma obra, lo cual no resulta negativo, ya que dice más sobre la capacidad de experimentación del colectivo y el terreno fértil que están creando.
De esta forma, adquiere también un aspecto perturbador y en cierta medida grotesco, que incluso puede generar rechazo en algunos pasajes, pero que adquiere toda la justificación en el momento en el que, el manejo tremendamente sobresaliente del ritmo narrativo, que nos lleva a clímax potentes en los cuales nos sentimos fuera de nuestra zona de confort, dejando penetrar los movimientos y los sonidos que nacen a consecuencia de estos. Calando profundamente en nuestra propia carne y huesos, tal como haría un frio paralizante. Llevándonos a reflexionar sobre la forma en la que actuaríamos al vernos enfrentados a un mundo inerte, frio y pobre en todos los ámbitos. Es fácil pensar en perder la identidad y sumarte a una comunidad con tal de sobrevivir, adquiriendo de alguna forma un sentido de pertenencia y esperanza. Sin embargo, no se puede permitir dejar atrás la capacidad humana de enfrentarse a la otredad, sea la naturaleza, o a un otro que nos habla y responde con un código distinto y a un ritmo disonante.
Sin lugar a dudas es una propuesta provocadora que no deja indiferente, que, si bien deja con gusto a poco, también con muchas ganas de explorar nuevas visiones, experimentos y creaciones con la misma potencia que nos puedan proponer desde el Colectivo Entre Paredes.
Ficha artística
Título: Nieve
Dirección: Javiera Vargas
Asistencia coreográfica: Karina Reyes
Producción: Josefina Cortés
Intérpretes: Ignacio Casanova, Macarena Castro, Vicente Jiménez, Catalina Parra, Belen Santana, Víctor Ruiz
Diseño de Vestuario: Macarena Castro, Mona Ruz
Operador Lumínico: Kevin Moya
Coordenadas
Viernes 16 de octubre de 2026
19:15 horas
Universidad Academia de Humanismo Cristiano, sala SFA 208
Encuentro: Foco Quemado 2026
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