Por Victoria Bustos Arancibia
La nueva película de Sam Raimi, aunque no brilla en originalidad, logra ofrecer un entretenimiento inesperadamente disfrutable. Así, el director de varios títulos de culto, pero que se había relegado al rol de productor los últimos años, recarga su historia de supervivencia con un abundante arsenal de autoreferencias, cultura pop y problemáticas morales que recuerdan demasiado obras recientes como Triángulo de la tristeza (2022) y Blink Twice (2024), montadas en un casi impecable producto de diversión.
Este thriller de humor negro sigue a Linda Liddle (Rachel McAdams), una empleada inteligente pero ninguneada por sus superiores, que tras un accidente aéreo en un viaje de negocios termina en una isla desierta junto a su insoportable nuevo jefe, Bradley Preston (Dylan O’Brien).
La dinámica entre ambos personajes sufre una inversión de roles temprana tan obvia como satisfactoria. McAdams aquí brilla con intensidad, entregando una de las actuaciones más jugosas de su carrera, combinando vulnerabilidad, comicidad y una inquietante frialdad que evoluciona con naturalidad, mientras que O’Brien entiende a la perfección que su personaje funciona mejor como un hombre sin talentos, que súbitamente se encuentra ante la ausencia completa de sus privilegios y que debe tener simplemente someterse y reaccionar a la protagonista, más que como un villano tradicional imponente.
El gran triunfo de la película recae en lo bien que funciona el talento de los dos intérpretes en el tono del relato: una mezcla precisa de crueldad, humor físico, gore clase B y comentario social lo suficientemente filoso como para incomodar, pero nunca tan profundo como para volverse realmente peligroso. Ahí también podemos encontrar una de sus principales limitaciones. ¡Ayuda! coquetea con temas como el abuso laboral y el machismo estructural, pero los trata de manera deliberadamente superficial, más interesados en la ironía y el castigo simbólico que en cualquier exploración compleja. Raimi prefiere el efecto inmediato al subtexto duradero, y eso se nota especialmente en un acto final que se estira más de la cuenta, reiterando conflictos y situaciones que ya habían dicho todo lo que tenían para decir.
Su director se divierte mucho, eso es innegable, porque en esta cinta vuelve a tener la oportunidad de mostrar su talento para el absurdo y la violencia informal, de la mano de actores que por su parte también lo dan todo por jugar con la cámara en sintonía con su sello personal. Sin duda, el reciclaje constante de referencias y clichés puede ser algo molesto, pero lo hace con tanta eficacia que, al final, uno termina disfrutando la experiencia sin preocuparse demasiado por esos detalles. El resultado es una tragicomedia negrísima de supervivencia que funciona a un punto casi insultante. El cineasta no aporta nada nuevo al género, pero sabe exactamente cómo empaquetar ideas para que parezcan frescas, o al menos lo suficientemente entretenidas como para que le perdonemos sus trampas.
En definitiva, ¡Ayuda! es una película tan excesiva como consciente de serlo: un artefacto lúdico, que se apoya más en la destreza formal y el carisma de sus intérpretes que en la originalidad de su propuesta. Puede que no deje una huella profunda ni resista un análisis demasiado profundo, pero es el conjunto de los ingredientes los que hacen que valga la pena entregarse al placer culpable de verla.
Ficha técnica
Título original: “Send Help”
Dirección: Sam Raimi
Guion: Damian Shannon, Mark Swift
Fotografía: Bill Pope
Montaje: Bob Murawski
Música: Danny Elfman
Producción: Raimi Productions
Reparto: Rachel McAdams, Dylan O’Brien, Edyll Ismail, Xavier Samuel
País: Estados Unidos
Año: 2026
Duración: 113 minutos
Género: Thriller de supervivencia
Distribuidora: Cinecolor Chile
Estreno en salas de cine: 29 de enero de 2026
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