Por Victoria Bustos Arancibia
Yorgos Lanthimos aparece esta vez con su primer remake, una versión en inglés de una cinta surcoreana conocida como Save the Green Planet (2003), de Jang Joon-hwan. Bugonia como reconceptualización, ofrece un retrato sobre el extremismo, el poder corporativo actual y las teorías conspirativas modernas desde las claves del cine de intriga, con una base argumental de ciencia ficción y tonos de humor negro, con guion de Will Tracy y la participación de Ari Aster como productor, quien fuera director del proyecto en algún punto.
La historia gira en torno a dos jóvenes adultos, primos entre sí, quienes en base a especulaciones y fábulas de internet deciden secuestrar a una CEO de una farmacéutica, creyendo que ella en realidad es una extraterrestre perteneciente a una civilización que quiere destruir la Tierra. A partir de esa premisa es que la película presenta una clara oposición entre dos tipos de persona: aquellos que se radicalizan en línea, con ideas confusas que muchas veces no son capaces de justificar, pero fervientes en sus creencias; y por otro lado, los grandes jefes de instituciones, marcas, empresas, conglomerados o familias de super ricos que buscan mostrarse como gente responsable y brillante, el futuro de la innovación, pero que en el fondo se rigen por el capitalismo más salvaje y narciso.
Desde sus primeros trabajos, Lanthimos se ha destacado por desafiar al espectador con historias extrañas, explorando los lados más feroces y absurdos del ser humano. Sin embargo, en Bugonia, su mirada parece menos incisiva, un poco atrapada en la superficie de su propio estilo, en una suerte de repetición formal que, aunque impecable y accesible, es de sus obras menos provocadoras, con menor espacio para la interpretación y el debate de lo que su fanaticada está acostumbrada.
El filme es certero en su representación de estereotipos, de trama descabellada como sólo puede ser un proyecto que motive al cineasta griego, y una excelente reedición del relato original para los tiempos presentes. Pero no puede negarse que se encuentra dentro de los productos cinematográficos menos ambiguos de la carrera de su realizador, un efecto de su narración y tratamiento de temas que puede resultar un arma de doble filo: mientras que algunos la preferirán por eso, otros podrían quedar con ganas de una historia más extravagante y de golpes más punzantes en su crítica social.
De todas maneras, el largometraje logra deslumbrar en entretención, con un desarrollo del conflicto y resolución del misterio que no decepcionan, manteniendo una comedia oscura e incómoda de principio a fin, y un ritmo muy bien tratado, aunque ligeramente repetitivo en su discurso durante el secuestro y la tortura. A ratos roza en lo paródico pero se toma lo suficientemente en serio como un espejo deformado de nichos particulares en la sociedad contemporánea, y como tal, también encuentra algunos problemas en el ámbito de lo emocional, porque identificarse con cualquiera de los dos protagonistas es difícil. Aquí es cuando la tensión entre la Michelle girlboss de Emma Stone y el Teddy conspiranoico de Jesse Plemons entra para acarrear con el peso de Bugonia. Ambos actores encarnan a personajes en constante cambio de poder y percepción, aunque con personalidades muy bien delimitadas, entregando momentos de gran intensidad interpretativa.
Aidan Delbis, quien hace de Don, el primo menos astuto del dúo, también destaca con una actuación que funciona perfectamente como el soporte de la locura, acompañando las acciones de su pariente con su propia rima cómica, y a la vez permitiendo que la relación de antagonismo entre Michelle y Teddy se roben la pantalla. A pesar de que la cinta se enfoca casi exclusivamente en estos tres personajes, entre las claustrofóbicas cuatro paredes del hogar de los primos, el diseño de producción hace lo suyo para crear un hogar previamente vivido, que aparece real e imperfecto. Y fuera del set de la casa, el universo de Bugonia está filmado para sentirse igualmente tangible, global, como el mundo entero al que Teddy y Don quieren salvar.
Entre la fotografía rodada en VistaVision de Robbie Ryan y una dirección de arte que juega con lo clínico y lo ordinario, la película es un artefacto visualmente estimulante. Si en primer lugar Lanthimos dirige a sus actores reparto fetiche (ya ha trabajado antes con ambos protagonistas y numerosas veces con Stone, quien también se repite de productora) con una precisión autoral, en segundo lugar, encontramos su concepción artística como una de las claves de su sello personal. Y aunque puede que esté más interesado en la textura, el color y la mecánica del absurdo, que en las implicancias éticas o emocionales de la historia, la verdad es que su aplicación de la fórmula estilística no le falla, y el relato funciona estupendamente como una comedia irónica que plantea la duda frente a la realidad que creemos vivir.
Entre Michelle y Teddy se articula la tesis central de la película, explícita y comprensible, una con la que se arriesga menos de lo habitual, aunque igual de trastornada que cualquier otra de Yorgos Lanthimos: el choque de dos certezas absolutas. El cineasta griego posiciona a la audiencia a contemplar cómo ambos personajes están recluidos en sus burbujas ideológicas, ambos creen que tienen la razón. Debido a grandes angulares y juegos de perspectiva, los protagonistas son como insectos dentro de una caja de cristal de los que tomamos distancia, con curiosidad científica.
Finalmente, la trama introduce un giro dramático predecible para quienes han estado observando atentamente, pero que no deja de ser profundamente divertido, una de las gracias de verla en cines junto con la energía que se genera en la sala mientras Stone y Plemmons despliegan una batalla tanto física como intelectual y verbal en la gran pantalla, culminando en una secuencia de imágenes que no dejarán indiferente a nadie, la prueba definitiva de que Bugonia es una obra más lúdica, y lo suficientemente ingeniosa como para justificar el viaje.
Ficha técnica
Título original: “Bugonia”
Dirección: Yorgos Lanthimos
Guion: Will Tracy. Inspirada en “Save The Green Planet!” por Jang Joon-hwan
Fotografía: Robbie Ryan
Montaje: Yorgos Mavropsaridis
Música: Jerskin Fendrix
Producción: Element Pictures, Fruit Tree, Square Peg, CJ Entertainment, Fremantlemedia North America
Reparto: Emma Stone, Jesse Plemons, Aidan Delbis
País: Irlanda
Año: 2025
Duración: 118 minutos
Género:
Distribuidora: Andes Films Chile
Estreno en salas de cine: 11 de diciembre de 2025
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