Crítica de cine “El beso de la mujer araña”: Un drama tibio con glamour

Por Victoria Bustos Arancibia

Llega a cines una nueva adaptación de El beso de la mujer araña, esta vez dirigida por Bill Condon, apuntando, como es de esperar por su realizador, a una propuesta ambiciosa, una especie de musical que fusiona el aspecto político serio con los escapes fantasiosos en un híbrido deslumbrante. Basada en la novela de Manuel Puig, y a la vez en la versión de teatro musical de Terrence McNally, la película indaga en cómo la represión, el deseo y el arte pueden actuar como herramientas de resistencia.

Cuando Puig publicó el libro de El beso de la mujer araña (1976), significó un hito en la literatura latinoamericana y en la denuncia de las dictaduras de la región, sobre todo la argentina. Condon, director fascinado desde siempre por los márgenes en la sociedad pero también por la teatralidad de la vida, se adentra entonces en el relato sobre el breve tiempo que Luis Molina y Valentín Arregui pasan conociéndose, compartiendo una celda en una prisión hacia fines de los 80s, el primero por indecencia pública (su homosexualidad) y el segundo por insurgencia política.

Inspirado abiertamente en Cabaret (1972), el director elimina en esta versión por completo las canciones ambientadas en la “realidad” carcelaria —las cuales existen en el libreto de McNally— y reserva los números musicales exclusivamente para el universo mental que imagina y comparte Molina con Arregui. Es a través de una puesta en escena de musicales clásicos del Hollywood de antaño, que Luis intenta conectar con su compañero de celda, narrando sus películas favoritas pretende, al menos al inicio, sacarle información sobre los rebeldes. La prisión —filmada de forma más sobria y con planos más cercanos— promete oponerse a las secuencias de fantasía, las cuales en cambio evocan el Technicolor de los años 40 y 50s. La idea es clara: subrayar el contraste entre la brutalidad política y el refugio psicológico que significa la imaginación escapista. A partir de allí nos encontramos con el primer problema, y es que la cinematografía y el diseño de producción presentan una recámara de prisión pulida, con desorden y suciedad estratégicos y poco naturales, los cuales no reflejan un encierro físico tan dramático.

La película no esquiva las cuestiones maduras exactamente, incluyendo escenas de sexo y referencias textuales a la violencia, pero sí suaviza las condiciones bajo las cuales Valentín es aterrorizado y presionado. Estas decisiones junto con la elección del reparto principal, ayudan a situar la historia en cualquier nación que haya estado bajo dictadura, aunque también evidencian cierta desconexión con la crudeza de la realidad argentina de esa época, manteniendo además el papel de Arregui en la resistencia relativamente vago.

Por su parte, el trabajo de Diego Luna como Valentín Arregui es correcto, no destaca y tampoco es su mejor actuación, pero se mantiene firme con una interpretación contenida, al estilo de los galanes masculinos clásicos con los que suspira Luis.Tonatiuh, que encarna a éste último personaje, es realmente quien brilla con una presencia sensible y consecuente, dando vida a un Molina más complejo que el bufón sentimental que trata de aparentar en la ficción, sin su entendimiento de las miradas y los gestos la narración perdería el compromiso con la audiencia.

El trío se corona con Jennifer López, en su triple rol de Ingrid Luna —una actriz a la que Luis admira—, Aurora y la Mujer Araña —personajes a los que interpreta dentro de las cintas que él relata. López, a pesar de que es el objeto del título, no es precisamente una protagonista, más bien una decoración, una estrella de cine lejana y misteriosa, sin motivaciones personales pero glamour ilimitado, magnética en sus números de baile, con la energía que en la vida real demuestra para la música pop y urbana, que acá ha sido reutilizada en elegantes y elaborados pasos de salón; mientras que en el departamento vocal el desplante no alcanza el mismo nivel, sí logra cumplir; y finalmente, en los diálogos es donde menos convincente se muestra, aunque por suerte son cortos y pocos.

Otro problema del largometraje, es que mientras el contraste visual con el que se quiere jugar entre las escenas “reales” y las de fantasía cinemática no terminan de cuajar, existe además una desconexión emocional entre la trama dramática y las metáforas que se quieren plantear. Las canciones son grandes espectáculos de entretenimiento y no elementos que profundicen en los personajes ni su situación.

A pesar de sus desaciertos, lo increíble es que resulta en un panorama atractivo. Entre los decorados, vestuarios vistosos y coreografías de los homenajes casi Almodovarianos hacia el cine musical clásico, el artificio tiene la capacidad de conquistar al espectador. Al mismo tiempo, la progresión sensible de la relación de compañía, compasión y entendimiento entre Molina y Arregui provee de esperanza, incluso en la adversidad o ante carácteres y objetivos diametralmente distintos.

En la mayoría de las ocasiones los giros dramáticos son víctimas del cliché, pero Condon no teme a lo predecible y prefiere apoyarse en las fórmulas conocidas, en el éxito que puede tener la más mínima muestra de ternura. Su realizador confía plenamente en el poder del show para distraer de la superficialidad de un guion, y aunque lo político no pesa lo suficiente como en el material original, la tesis literaria de Puig no se ha perdido del todo, en cambio, es la base sobre la que se sostiene esta película con sus irregularidades e imperfecciones.

Ficha técnica

Título original: “Kiss of the Spider Woman”

Dirección: Bill Condon

Guion: Bill Condon. Musical: Terrence McNally. Novela: Manuel Puig

Fotografía: Tobias A. Schliessler

Montaje: Brian A. Kates

Música: John Kander

Banda sonora: Sam Davis

Producción: 1000 Eyes, Artists Equity, Josephson Entertainment, Nuyorican Productions

Reparto: Jennifer Lopez, Diego Luna, Tonatiuh Elizarraraz, Bruno Bichir

País: Estados Unidos

Año: 2025

Duración: 128 minutos

Género: Drama; Musical

Distribuidora: BF Distribution

Estreno en salas de cine: 8 de enero de 2026

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