Crítica de cine “Jugada Maestra”: Adorable villano

Por Galia Bogolasky

Jugada Maestra es una cinta dirigida por John Patton Ford y protagonizada por Glen Powell. La película se presenta como un interesante thriller sobre ambición, poder y decadencia moral, pero lo que realmente la distingue es su tono particular, casi perverso, con el que aborda la caída —y posible resurrección— de su protagonista.

La historia sigue a Becket Redfellow, un hombre común y corriente que decide recuperar lo que cree que le pertenece. ¿Hasta dónde llegarías por 28 mil millones de dólares? Esa es la pregunta que late en el núcleo de una historia que promete remover conciencias y sonrisas incómodas en la sala de cine. Becket articula un plan que parece imposible: eliminar a los siete familiares que se interponen entre él y su herencia de 28 mil millones de dólares.

El plan es grande, retorcido y tan creativo como despiadado: mientras tiene que gestionar, además, la compleja relación con su primer amor. Es la venganza elevada a arte, con ese punto de ingenio que hace que te rías y te incomodes casi a la vez.

Glen Powell se mete en la piel de este tipo carismático y peligrosamente encantador. Aquí encontramos al actor que, tras papeles más ligeros y el impacto físico de blockbusters, buscaba un personaje con más aristas; y lo consigue. Su Becket no es un villano de manual ni un héroe redentor: es alguien que obliga al público a replantearse qué es lo correcto cuando lo que quiere es tan inalcanzable.

La cinta comienza con Becket en la cárcel, donde le narra su historia completa a un sacerdote. Ahí John Patton Ford recurre a los racontos para empezar por el principio. Su madre proviene de una familia de millonarios, que quedó embarazada a los 18 años de él y decidió quedarse con la guagua, a pesar de la férrea oposición de su padre, quien la echa de la casa. Sin embargo, no la deshereda del todo. Cuando toda la cadena de sucesión haya muerto, podrá heredar la fortuna de la familia. Al morir su madre, Becket se queda solo, y se encomienda a la misión que le dejó su madre, obtener lo que le corresponde.

Volviendo a su infancia, Becket conoce a una niña en el colegio, llamada Julia, quien se convierte en su amor platónico. Cuando se encuentran de adultos, ella le da a entender que lo apoya en la misión de recuperar su fortuna. Ese es el punto detonante para que él se ponga manos a la obra, y lo que comienza como algo poco planificado, se va convirtiendo en un camino mucho más fácil de lo que jamás imaginó.

De ahí no hay vuelta atrás, y mientras va logrando cosas importantes, como encontrar un muy buen trabajo con su tío en la bolsa, y se enamora de la pareja de su primo, parece que nada es suficiente, y su plan va cobrando fuerza y se vuelve imparable. Todo este camino de ir deshaciéndose de sus familiares, lo va convirtiendo en un ser despiadado, pero al mismo tiempo, se vuelve encantador. Esa dualidad entre el héroe- villano, es lo que lo hace tan interesante.

Los giros de la trama, terminan por convertir a Julia, su amor de infancia, en su peor enemiga. Interpretada por Margaret Qualley, el personaje añade tensión y complejidad sentimental al thriller. La química entre ambos funciona como contrapeso: el plan maquiavélico necesita del lazo humano para que el conflicto gane peso real y deje de ser solo un ejercicio de estilo.

Desde ese punto de partida, la película se mueve entre el drama psicológico y el thriller de intriga con una seguridad que, si bien no siempre sorprende, sí logra sostener la tensión.

Glen Powell encarna a Becket con un carisma calculado: su interpretación evita convertirlo en un villano plano, dotándolo de una mezcla inquietante de encanto y frialdad. Hay momentos en los que incluso resulta difícil no empatizar con él, pese a sus decisiones cada vez más cuestionables. Por su parte, Margaret Qualley aporta una presencia magnética que funciona como contrapeso emocional; su personaje, lejos de ser un simple accesorio narrativo, introduce elementos que enriquecen la historia y la hacen mucho más exagerada, a veces demasiado, sin embargo, desafían constantemente las motivaciones del protagonista.

Visualmente, Jugada Maestra apuesta por una estética pulida, casi ostentosa, que refleja el mundo de privilegio del que Becket fue expulsado. Sin embargo, esta misma estilización juega en su contra en algunos pasajes, donde la forma parece imponerse sobre el fondo. El guion, aunque sólido en su planteamiento inicial, recurre a ciertos giros previsibles en su tramo final, restándole parte del impacto que podría haber tenido.

Aun así, la película funciona gracias a su ritmo sostenido y a la química entre sus protagonistas. La cinta nos recuerda la película La única opción, de Park Chan-Wook, recientemente estrenada, que aborda el mismo tema; un hombre normal, que decide sacar a todos los que le entorpecen el camino, convirtiéndolo en un maquiavélico criminal.

Más que reinventar el género, Jugada Maestra se apoya en sus convenciones para ofrecer un relato entretenido, oscuro y ocasionalmente incisivo sobre el precio del poder y la obsesión por recuperarlo. No es una obra revolucionaria, pero sí una propuesta eficaz que sabe jugar bien sus cartas. El gran atractivo es su protagonista, que nos complica al quererlo tanto, ya que no es más que un adorable villano.

FICHA TÉCNICA

Título: Jugada maestra

Título original: How to Make a Killing

Año: 2026

Duración: 105 min.

País: Reino Unido 

Dirección: John Patton Ford

Guion: John Patton Ford

Reparto: Glen Powell, Margaret Qualley y Ed Harris

Distribución: Diamond Films

Estreno: Jueves 26 de marzo 2026

Loading

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *