Crítica de cine “Las Cruces”: el tiempo suspendido

Por Paula Frederick

El cine también puede transformarse en una herida abierta. Una forma de dar nueva vida a algo que quedó suspendido en el pasado, aunque esto signifique revivir dolores, frustraciones o experiencias inconclusas. Ante todo, es también un modo legítimo y necesario de instalar un hecho a la luz, lejos de la oscuridad, en el lugar donde pertenece. La propuesta documental de Carlos Vásquez y Teresa Arredondo, Las Cruces -premio a mejor película en la Competencia Nacional de FIDOCS 2018- indaga precisamente en la relación espacio-tiempo entre un hecho del pasado que aún sigue vigente, una dimensión física que continúa intacta, incólume frente al paso de los años y que se refleja en el estado inmóvil en que se mantiene el entorno donde ocurrió. En septiembre de 1973, el tiempo también se detuvo para 19 trabajadores de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), quienes fueron llevados a la tenencia del Laja, para luego ser asesinados. Seis años después, sus cuerpos se encontraron en el cementerio de Yumbel. Luego de casi 40 años, uno de los policías involucrados rompió el pacto de silencio que habían hecho la noche de la matanza, dando a conocer la participación de la CMPC en el asesinato masivo y reviviendo esa noche fatídica, otorgando también una suerte de cierre a la incertidumbre de las familias que hasta ese momento vivían en la oscuridad y la espera.

Hoy, el caso sigue abierto, así como la herida. A través de un fotograma en movimiento que se vuelve estático, los directores intentan abarcar esa dimensión y darle nueva vida, como si el detener una imagen y volverla atemporal fuera un modo de reivindicar una lucha, o al menos revivirla para que no muera en el olvido. Es en esta fricción entre pasado y presente, movilidad y fragmentación, naturaleza indómita y racionalidad humana, donde se sostiene el documental, que confronta imágenes pasivas de Laja, San Rosendo y sus alrededores con el relato en off de personas involucradas en el caso, leídos por lugareños de la zona. Mientras la cámara sigue la línea del tren u observa en forma estática un camino de tierra rodeado de álamos, bajo un cielo despejado y calmo, una voz sin rostro narra fuera de campo el testimonio de otro, que a su vez expone su propia versión de los acontecimientos. Ideas pausadas de testigos que se pierden en la nitidez de la imagen, el relato de un carabinero que cuenta con detalle la ejecución de los 19 obreros y su propia participación en el evento. El contraste entre ambos niveles de narración intenta recoger, y perpetuar, ese espacio detenido entre la dimensión verbal y la imagen, quizás el punto de encuentro definitivo donde un pasado inconcluso adquiere una nueva oportunidad de sentido.

Alargar la imagen y dejarla fluir, sin prisa ni cortes, es también un modo de tomar el pulso de la realidad y hacer infinita una idea. El recurso escogido por Carlos Vásquez y Teresa Arredondo, y su reiteración, destaca también el espíritu de un paisaje que ha perdido su inocencia, pasando a ser testigo involuntario de un hecho del que es totalmente ajeno y al mismo tiempo, se vuelve protagonista.

El cine, como la historia humana, se construye precisamente de la interacción entre testigos y protagonistas, que confluyen en un espacio-tiempo, realizando un acto de fe y elaborando a su vez un nuevo discurso e imagen. Y la intención – y triunfo- detrás de Las Cruces parece ser esa, la de suspender una historia, poner la cámara fija y dejar que transcurra el tiempo, hasta que se transforme en inmortal. Como la imagen en una película. Como un árbol milenario detenido en el camino. Como un modo de volver inmortales también a quienes ya no pueden contarla.

INFORMACIÓN DE CARTELERA

QUÉ: Documental ‘Las Cruces’ de Teresa Arredondo y Carlos Vásquez Méndez

CUANDO: se estrena comercialmente el jueves 2 de enero

DÓNDE: En Santiago en Centro Arte Alameda, Cineteca Nacional, Sala K; Sala Insomnia Teatro Condell, Valparaíso; Cinecón, Constitución; The Oz, Chillán; Cine Club UACH, Valdivia; Sala -1Cine, Puerto Varas.

DISTRIBUYE: Red de salas de Cine de Chile

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