Crítica de cine «Late Night with The Devil»: Una reflexión incómoda sobre nuestra complicidad como espectadores.

Por Nicolás Carvajal

​Hay algo inherentemente perturbador en la tecnología obsoleta. Una textura sucia y granulada que, por sí sola, sugiere que lo que estamos viendo pertenece a un archivo prohibido. Late Night with the Devil (De noche con el diablo) no llega en un vacío; su estreno aterrizó justo en la ola de popularidad del terror analógico, ese subgénero inspirado por el “found footage” que ha obsesionado a internet en los últimos años, desde el fenómeno viral Local 58 (2015) hasta Skinamarink (2022). Pero donde otros se quedan en la simple imitación estética de YouTube, los directores Cameron y Colin Cairnes utilizan la baja fidelidad como una textura narrativa fundamental.

La película nos introduce a la transmisión perdida de la noche de Halloween de 1977 del programa Night Owls. Su conductor, Jack Delroy, interpretado por David Dastmalchian, es un hombre al borde del abismo profesional y personal, desesperado por revivir su carrera y finalmente salir de la sombra de Johnny Carson.

La narrativa se construye sobre una tensión muy específica: la del «estar al aire». Existe una ansiedad latente en la televisión en vivo, un miedo a que el silencio se apodere de la pantalla, que aquí se eleva a consecuencias sobrenaturales. Los directores Cameron y Colin Cairnes entienden que el verdadero miedo no reside en el monstruo que salta, sino en la imposibilidad de cortar la transmisión cuando todo empieza a salir mal.

Visualmente, la propuesta toma los códigos del horror analógico, tales como la distorsión de la señal y los cortes abruptos y los profesionaliza dentro de una estructura televisiva impecable. El formato 4:3 encierra a los personajes, negándoles escapatoria, mientras que la iluminación plana del set de televisión contrasta violentamente con las secuencias en blanco y negro del «detrás de cámaras». Este juego de estética sirve para deconstruir la mente de Delroy. Vemos la máscara del anfitrión caerse en los cortes comerciales, revelando la putrefacción moral de una industria dispuesta a explotar el trauma e incluso lo demoníaco con tal de mantener a la audiencia pegada al asiento.

El guion dosifica el horror con paciencia, apoyándose en las convenciones de los talk shows de la época para subvertirlas. Dastmalchian brilla al sostener este equilibrio, mostrando cómo la ambición puede disfrazarse de entretenimiento inofensivo hasta que es demasiado tarde. Cuando el caos finalmente estalla, lo hace con una fuerza alucinante que recuerda al cine de género más visceral de aquella década, pero manteniendo siempre el cinismo moderno sobre el consumo de tragedias. Es una crítica áspera a la televisión sensacionalista que resuena con fuerza en nuestra era de viralidad a cualquier costo.

Late Night with the Devil es una obra inteligente que va más allá del susto fácil. Es una reflexión incómoda sobre nuestra complicidad como espectadores. Al final, la película sugiere que la cámara no es solo un testigo neutral, sino un portal que invita al mal a entrar, y nosotros, desde la seguridad de nuestros asientos, no somos muy diferentes de aquella audiencia de 1977 que no podía dejar de mirar.

Ficha técnica:

Título original: Late Night With The Devil

Dirección: Cameron Cairnes, Colin Cairnes

Guión: Cameron Cairnes, Colin Cairnes

Reparto: David Dastmalchian, Laura Gordon, Ian Bliss, Fayssal Bazzi, Ingrid Torelli

País: Australia

Duración: 93 minutos

Año: 2023

Loading

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *