Crítica de cine “Marty Supreme”: Viaje maximalista, excesivo y magnético

Por Galia Bogolasky

Marty Supreme película dirigida por Joshua Safdie, protagonizada por Timothée Chalamet, quien se luce interpretando al campeón de tenis de mesa norteamericano Marty Reisman.

La cinta se centra en este imponente personaje, un hombre que tiene un solo objetivo y lo va a conseguir a toda costa; competir en un campeonato mundial de tenis de mesa. Lograr eso no es fácil, y el camino para llegar a ese objetivo se convierte en un intenso viaje, un huracán moral, urbano y sentimental que sacude medio Manhattan.

La cinta destaca, más que por su argumento, por el ritmo vertiginoso con el que Safdie ha estado acostumbrado a trabajar en sus cintas anteriores que realizó junto a su hermano Ben Safdie, en Uncut Gems y Good Time. En esta cinta por primera vez se lanza solo y por suerte, no pierde su esencia como cineasta. Lo que ha identificado su trabajo y que es la fortaleza de esta película, es que se puede apreciar cómo cada escena supera a la anterior en intensidad, riesgo y desmesura.

Inspirada en la figura real de Marty Reisman, la película toma su leyenda —campeón improbable, personaje de los márgenes, talento forjado en sótanos y salas de apuestas— y la transforma en una odisea nocturna donde cada raquetazo es una declaración de principios. El punto de partida es casi irrisorio: un hombre que se niega a aceptar que su tiempo ya pasó. Pero el desarrollo es maximalista, narcótico, una encadenada hipérbole de malas decisiones que convierten el relato deportivo en un thriller urbano, casi febril.

La ciudad no es solo escenario, es antagonista. El Manhattan de Marty Supreme —filmado con una mezcla de romanticismo sucio y vértigo contemporáneo— vibra como una mesa de ping-pong gigante donde cada esquina devuelve la pelota con más violencia. Perseguido por acreedores, viejos socios y fantasmas del pasado, Marty corre por calles que parecen cerrarse a su paso. La cámara lo sigue con una urgencia casi adictiva, convirtiendo su deriva en una experiencia sensorial.

El tenis de mesa, filmado con un preciosismo inesperado, adquiere una dimensión casi épica. Los intercambios se dilatan, el sonido de la pelota se amplifica hasta volverse latido, y el montaje convierte cada punto en una batalla íntima. Hay algo operístico en esa forma de magnificar lo pequeño: la pelota blanca flotando en cámara lenta como si cargara el peso de toda una vida.

El problema de la cinta es que comienza con un par de tramas, que no explora y las deja de lado, como esa pelota que cae de la mesa y nunca es recogida. Safdie comienza el relato con una escena de sexo entre Marty y Rachel, que entra a su cuerpo, mostrando la fecundación entre el óvulo y espermatozoide, lo que nos hace pensar en el inicio de la vida, en la guagua que va a nacer, pero al final este tema queda de lado y retoma al final, no siendo tema durante casi la totalidad de la cinta. Así como también parte mostrando el interés de Marty por crear pelotas naranjas, ya que las blancas no se ven cuando los jugadores están vestidos de blanco, y hacer un negocio con esto, evidenciando la faceta de negociante y emprendedor de Marty, pero también esa trama no se retoma y al final solo aparece un leve guiño a este aspecto.

Gwyneth Paltrow aparece con un personaje secundario, una actriz que es seducida por este chico ambicioso, que la utiliza y a ella no le importa. No aporta mucho, más que demostrar el poder del personaje, su capacidad de embaucar a todo el mundo, desde los más poderosos, famosos, y personas que parecen inalcanzables. Para Marty, nadie es inalcanzable.

Marty Supreme es Timothée Chalamet, en la que probablemente sea la mejor interpretación de su carrera hasta la fecha. Lo que falta en narrativa, se compensa con su impresionante actuación. Su Marty no es simpático ni heroico en el sentido tradicional. Es un embaucador compulsivo, un narciso de libro, un adicto a la promesa del próximo gran golpe. Chalamet juega con esa ambigüedad hasta el límite: su mirada puede suplicar redención en un plano y calcular la siguiente mentira en el siguiente. Lo fascinante es que nunca busca suavizar al personaje. Lo deja caer, lo deja errar, lo deja perder. Y sin embargo, resulta imposible apartar la mirada. Hay algo hipnótico en su manera de habitar el fracaso, de convertir cada error en combustible dramático.

La película de Safdie no pretende dar lecciones. Su narrativa avanza a base de acumulación: apuestas fallidas, traiciones menores, promesas incumplidas, reconciliaciones fugaces. Cada decisión empeora la anterior, como si la película estuviera empeñada en demostrar que el talento no redime el carácter. Y sin embargo, en esa espiral hay una forma extraña de grandeza.

El film entiende que el deporte, incluso uno tan aparentemente menor como el tenis de mesa, puede ser la última frontera de la dignidad personal. El campeonato mundial que Marty ansía disputar no es tanto una meta profesional como un acto de fe: la posibilidad de que, por una vez, la pelota caiga de su lado.

Lo que podría haber sido un biopic sobre un deportista, muy convencional, se convierte en un viaje maximalista, excesivo y magnético. El protagonista es un personaje insoportable, que se hace difícil empatizar con el y sus problemas, no es querible y eso es un problema. La fuerza de la cinta no está en el protagonista, ni en el argumento, sino que está en la potencia y el vértigo que produce en el espectador.

Marty Supreme es una película narcótica, irregular por momentos, pero profundamente intensa. Late al ritmo de su protagonista, respira con sus trampas y sus derrotas, y se sostiene gracias a un Chalamet desatado y magnético. La película juega al borde del abismo. Y gana el punto decisivo cuando entendemos que no importa tanto si Marty conquista el mundo otra vez, sino que nunca dejó de intentarlo.

Ficha técnica 

Título original: Marty Supreme

Año: 2025

Duración:149 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Joshua Safdie

Guion: Ronald Bronstein, Joshua Safdie

Elenco: Timothée Chalamet, Gwyneth Paltrow, Odessa A’zion

Distribución: Diamond Films

Estreno: 5 de febrero

Loading

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *