Por Carla Oriely
En el complejo panorama de secuelas tardías, donde la nostalgia es moneda corriente, pero pocas veces se traduce en relevancia genuina, Otro viernes de locos, dirigida por Nisha Ganatra y producida por Walt Disney, emerge como un extraño caso de éxito emocional. Porque los sucesos cómicos y de fantasía los usa como herramienta para hablar de temas más profundos: la elasticidad del tiempo, la construcción de la identidad en la era digital y la dolorosa —pero hermosa— persistencia de los vínculos familiares, especialmente los femeninos.
La historia original, que ya había sido versionada fílmicamente en 1976 a partir de la novela homónima escrita por Mary Rodgers en 1972, alcanzó notable fama en taquilla en su segunda versión, del año 2003, protagonizada por Lindsay Lohan y Jamie Lee Curtis, quienes dan vida a Anna y Tess, respectivamente, y brindan a los espectadores una cálida interpretación de emociones familiares. Esta nueva entrega las reúne nuevamente para contarnos sobre el consciente paso del tiempo, expandiendo su universo con una nueva generación de personajes.
Anna Coleman, ahora adulta, madre soltera y productora musical, intenta conciliar su vida laboral con la crianza de su hija adolescente, Harper, interpretada por una talentosa Julia Butters. Por su parte, Tess Coleman, su madre, ha dejado su práctica como terapeuta y se dedica al coaching motivacional. Tras un fuerte desacuerdo familiar sobre el hábitat final de la familia, se desata una nueva instancia de “intercambio de cuerpos”. Sin embargo, esta vez el hechizo no se limita a madre e hija, sino que involucra también a la nieta y a la hija ensamblada de Anna, generando un enredo que desafía no solo la comprensión mutua, sino también la capacidad de cada una de adaptarse a un tiempo, un cuerpo y un rol que no les pertenece.
Lejos de ser una repetición, la película expande la estructura clásica del body swap al permitir que el intercambio abarque tres generaciones de mujeres, y no solo a madre e hija, lo que la hace reflexionar sobre el linaje femenino incluso fuera de los lazos de sangre.
Pero ¿qué se entiende por linaje femenino? ¿Y por qué es tan importante? Muchos estudios psicológicos y sociológicos apuntan a que es relevante tenerlo en cuenta porque es más profundo que lo biológico. Implica la transmisión de historias, roles, valores, heridas, resiliencias y aprendizajes que han ido pasando de mujer en mujer: cómo se vive el cuerpo, el deseo, la maternidad; cómo se enfrentan los duelos, el amor, la autonomía; qué silencios se repiten o qué luchas se heredan. Y también se vive desde lo simbólico y espiritual, puesto que muchas tradiciones lo consideran una fuerza ancestral femenina, un campo de energía y memoria que puede ser sanado o reforzado. En terapias holísticas como lo son las constelaciones familiares, por ejemplo, el linaje femenino puede influir en patrones inconscientes de vida.
Otro viernes de locos aparece en un contexto donde los discursos feministas han permeado el cine comercial, pero aún cuesta encontrar obras que exploren con profundidad las vinculaciones femeninas más allá del conflicto superficial. Esta película lo logra sin proclamas ideológicas: simplemente al mostrar cómo cuatro mujeres viven, sienten, se frustran, se aman y aprenden a amarse más en simultáneo.
La magia aquí no está en el hechizo, sino en lo que ese hechizo revela: el linaje femenino como algo que no se elige, pero que puede transformarse. Y en ese proceso de transformación —donde el dolor se vuelve conciencia y el juicio se vuelve ternura— reside el verdadero motor narrativo de la obra, que se presenta en la quimera de la comedia y de llamativos colores.
La cinematografía refuerza esta noción de linaje con un trabajo efectivo de contrastes. La casa de Tess está llena de colores cálidos y simetría visual: un espacio ordenado que representa la estructura heredada. La de Anna es un caos funcional, donde el tiempo parece colapsar sobre sí mismo, pero que denota una evolución de personaje, puesto que ha logrado organización y autonomía, ahora con compostura y necesidad de control, pero que anhela soltura. Harper vive tratando de escapar de ese orden impuesto a través del surf, pasatiempo que en principio se presenta como rebeldía adolescente, pero que en realidad es sinónimo de liberación y autenticidad, algo que Anna ha dejado atrás por normas autoimpuestas, pero que aún existe dentro de su ser.
La trama avanza con la integración de dos personajes clave nuevos: Eric, interés amoroso de Anna, y la hija de él, Lily, quien es enemiga de Harper. Ambos revolucionan la vida de las tres y dan punto de inicio a los conflictos por resolver.
A diferencia de muchas “segundas partes” que se limitan a repetir fórmulas exitosas, Otro viernes de locos justifica su existencia narrativa, proponiendo una mirada fresca y actualizada sobre los vínculos madre-hija y las tensiones entre generaciones. El talento directivo de Nisha Ganatra para equilibrar comedia con crítica emocional permite que la película brille con luz propia, sin renegar de su herencia.
Dotada de dinamismo, el film logra el equilibrio entre el planteamiento emocional de las posturas de los variados personajes y la comedia. La música juega un rol clave en la atmósfera de la historia. La banda sonora es un collage de canciones que pertenecen al imaginario colectivo y trae de vuelta a la banda ficticia Pink Slip.
Nisha Ganatra incluye sorpresivos guiños visuales y actorales no solo del filme de 2003, sino de la carrera de Lindsay Lohan, e introduce nuevas reglas en el mecanismo del hechizo, sugiriendo que la empatía es un proceso inacabado.
Recomendada para quienes quieran disfrutar de un momento liviano, pero a la vez muy profundo, y reírse con la comedia blanca distintiva de Disney. En una industria saturada de secuelas sin alma, esta película demuestra que volver sobre un clásico puede ser más que una estrategia de marketing: puede ser una oportunidad para decir algo nuevo con lo que ya conocíamos. En este caso, que el linaje femenino no solo es un legado: también puede ser un pacto de sanación
Ficha técnica
Título: Otro viernes de locos
Título original: Freakier Friday
Año de estreno: 2025
País de origen: Estados Unidos
Dirección: Nisha Ganatra
Guion: Elyse Hollander
Secuela de Freaky Friday, basada en la novela de Mary Rodgers (1972)
Productor: Walt Disney Company
Reparto: Lindsay Lohan, Jamie Lee Curtis, Julia Butter, Sophia Hammons, Manny Jacinto, Chad Michel Murray.
Género: Comedia dramática / Fantasía familiar
Duración: 1 hora 51 min
Distribuidora: Cinecolor Films