Crítica de cine “Pecadores”: La película de terror que eleva al género

Por Florencia Ponce Allende

Con la entrega de los premios Oscar a la vuelta de la esquina, es momento para revisitar una de las películas con más nominaciones del año, Pecadores, y así entender qué es lo que la hace tan destacada.

Ryan Coogler esta vez nos deslumbra con una historia cien por ciento original, alejándose de la actual usanza de Hollywood de basar las obras cinematográficas en obras previamente existentes, como libros, remakes, etc. Esto ya genera interés, dado que, a través de códigos conocidos, como los vampiros, el terror, los gánsteres y la música, Coogler construye un relato inédito que brilla por su originalidad.

La historia se centra en los gemelos y veteranos de guerra, Elijah “Smoke” y Elías “Stack” Moore, ambos interpretados por un excelente Michael B. Jordan, que muestra un dinamismo y una capacidad de interpretación superior al desdoblarse en dos personalidades completamente diferentes. Los hermanos regresan a su pueblo natal en el Misisipi de los años 30 con la intención de levantar una Juke Joint, es decir una cantina clandestina para la comunidad negra local. Para lo cual se dedican a reclutar amigos y familiares que resultan ser personajes que, a pesar de las desavenencias sociales, mantienen, de alguna forma, viva su cultura. Es a partir de este viaje de reclutamiento que conocemos a uno de los personajes cruciales, Sammie (Miles Caton), el primo de los gemelos Moore, un joven hijo de pastor religioso, con un gran talento por la música, y con la ambición de encontrar algo más en la vida para él, cuyo don significará el gatillante del interés de espíritus malignos que comenzarán acechar esa misma noche.

Es a partir de esta premisa que se comienza a tejer minuciosamente la historia que veremos en pantalla. Esto ya que el director y guionista, toma gran parte del metraje para dejarnos muy claro el contexto social del lugar al que regresan Smoke y Stack, sus motivaciones, y a los personajes con los que se encuentran. Una contextualización bastante ausente en otras cintas del género de terror, lo que le añade gran dimensión y valor a esta obra, que eleva el género y desafía a otros directores a subir el estándar y a ocupar mayores recursos y artilugios propios del lenguaje cinematográfico, que robustecen la historia y la experiencia cinematográfica en general.

De esta forma, Ryan Coogler es el arquitecto de una de las escenas más interesantes del cine de los últimos tiempos, que resulta imprescindible destacar por la increíble confección cinematográfica que supone. Enmarcada con la canción I Lied to You compuesta por Ludwig Göransson y Raphael Saadiq e interpretada por Miles Canton, que le supuso a la cinta una de las 16 nominaciones con las que cuentan en esta 98.ª edición de los Oscar. Se nos presenta a Sammie, durante la noche inaugural de la cantina, quien sube al escenario y comienza a entonar esta canción. Su voz y su pasión musical es tan potente y pura, que comienza a “romper el velo entre la vida y la muerte”. Finalmente nos damos cuenta de que Sammie es aquel protagonista de la leyenda que se nos cuenta a modo de introducción al principio del film. Aquellos cuyo don despierta y atrae espíritus del pasado y el futuro. Es así que en pantalla comenzamos a ver de una forma casi onírica, a todos los espíritus del pasado y el futuro, compartir el mismo lugar y tiempo que los personajes que ya conocemos. Todos desarrollando una coreografía que nos hace viajar a un trance que nos lleva a percibir la música como algo muchos más importante. La música como hilo inmortal de la cultura, que trasciende y sigue presente como un símbolo de resistencia inevitable, en la forma de una herencia cultural atemporal, que a su vez es “capaz de sanar a las comunidades, pero también atraer el mal.”

Y es que el conjunto de música con una cinematografía impecablemente sensual e hipnótica, toma un nuevo sentido en esta escena, al exponer frente al espectador el núcleo de la historia que estamos presenciando, tanto en la acción de los personajes y la narrativa, como la intención discursiva del director. La sensación de libertad, casi ritual, que se desvela en esta escena deviene de la libertad de experimentar su cultura por parte de los presentes, incluso de aquellos asiáticos amigos, Grace y Bo, que también se ven representados en los espíritus. Sin embargo, el precio de esta libertad es levantar una alerta para el mal. El cual llega rápidamente personificado en Remmick, un irlandés vampiro y demoniaco que irá convirtiendo a los presentes uno a uno.

Todo esto, funciona como una metáfora pulcra y astutamente confeccionada. Cuando la comunidad negra, se hace con su herencia cultural, despierta la alerta de aquellos colonizadores que buscan expropiarla y disminuirla. Yendo uno a uno sembrando la semilla del mal, como una caída de la moral colectiva, para terminar de ultrajar los principios e ideales culturales, hasta dejar a nadie en pie capaz de defender la cultura. Pero nos dan un toque de esperanza, a través de la música de Sammie y de un héroe trágico en la figura de Smoke, quien defiende y e intenta liberar al resto de su comunidad hasta su último aliento, incluso luego de perderlo todo.

Sin lugar a dudas, Pecadores merece todas estas nominaciones, pues nos recuerda lo que se puede lograr al echar mano de los recursos cinematográficos para contar una historia inédita y en código de experiencia. Una película necesaria para la sociedad y aún más para el cine, ya que le permite recordar su poder.

Ficha técnica

Título original: Sinners

Dirección: Ryan Coogler

Guion: Ryan Coogler

Reparto: Michael B. Jordan, Miles Caton, Hailee Steinfeld, Wunmi Mosaku, Delroy Lindo,  Jack O’Connell

Año: 2025

Duración: 137 min

Disponible en HBO MAX

 

 

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