Crítica de Cine: “Roma”: Cuarón relata fragmentos llenos de amor, dolor e idealización en un manifiesto sobre los lazos humanos que lo formaron

 

Con un elenco de desconocidos, y la Ciudad México como el telón de fondo, Roma es un relato semi autobiográfico del director y guionista Alfonso Cuarón (México, 1961) que nos adentra en la cotidianeidad de una familia de clase media alta y sus trabajadores domésticos, en la Colonia Roma de Ciudad de México, a comienzos de los años 70.

A través del personaje de Cleo, empleada principal y alter ego de Libo, nana de Cuarón, observamos la vida de la familia que encabeza el Dr. Antonio, su esposa Sofia, la abuela Teresa y sus cuatro hijos: Toño, Paco, Pepe y Sofi, la menor del clan. Cleo y Adela, la segunda empleada, son el motor del hogar, levantan a los niños, hacen la comida y limpian afanosamente.Sus vidas comienzan y terminan en la casa de sus patrones. Allí duermen y se ejercitan todas las noches entre risas y conversaciones breves. Junto al chofer representan la cara más dura de la migración indígena del campo a la ciudad. La vida de los que no existen, aquellos que sobreviven y participan en silencio de la vida de los otros. Una vida precaria, carente de comodidades y lazos afectivos, que es más fácil alabar que vivir.

Bajo el lente de Cuarón somos espectadores de un homenaje en blanco y negro a la Ciudad de México, con una calidad visual impecable, moderna y mesurada. Como piezas en un museo el Centro Médico Nacional Siglo XXI, el Teatro Metropolitan o el cine de Las Américas son exhibidos en su majestuosidad, y son escenario de los mayores hitos en el filme. De la misma forma, la banda sonora rinde culto a la cultura popular mexicana, con las canciones de Javier Soliz, Lupita D’Alessio, José José y Leo Dan, y dan forma a la celebración del Año nuevo, de hacendados y patrones; al desamor de Cleo, y al Alconazo, grupo paramilitar al que pertenece el interés amoroso de la protagonista.

Cuarón relata fragmentos llenos de amor, dolor e idealización en un manifiesto sobre los lazos humanos que lo formaron. En un extremo reconocemos al padre como una sombra, una figura nominal, que, desde su altar, puede renunciar a su familia porque tiene la prerrogativa de dejarlo todo y ser otro hombre. Y en el otro están la abuela, la madre y la empleada. Tres pilares que representan la construcción social de incontables familias en América Latina: madres solteras, abuelas cuidadoras y trabajadoras que crían familias ajenas. Mujeres imperfectas que crían con amor, trabajan incansablemente y no renuncian jamás.

Roma es obscenamente bella hasta el punto de convertir la cotidianidad de Cleo y la familia con la que trabaja en una obra de arte. Es, indudablemente, recomendable y entrañable seas de los que aman a su niñera de infancia, descendiente de las miles e inigualables Cleo, o de los que nos ubicamos en el espacio liminal.

Título original Roma
Año 2018
Duración 135 min.
País México
Dirección Alfonso Cuarón 
Guion Alfonso Cuarón
Fotografía Alfonso Cuarón, Galo Olivares (B&W)

1 pensamiento sobre “Crítica de Cine: “Roma”: Cuarón relata fragmentos llenos de amor, dolor e idealización en un manifiesto sobre los lazos humanos que lo formaron

  1. Hola
    Me fascinó la película.solo una pregunta y perdón por la ignorancia, porqué se llama Roma??
    Gracias y perdón por la pregunta.

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