Crítica de ópera “Rodelinda” de Georg Friedrich Händel: Estreno del género Barroco en el Municipal

 

Por Cecilia Carvallo

En la primera mitad del siglo XVIII, Georg Friedrich Händel emerge como el compositor cumbre de la música del Barroco, uno de los autores más influyentes de la música occidental y universal. Revolucionó la música al ser el primer compositor culto en dirigir su obra al público común y no a la nobleza. Desde sus inicios su gran pasión musical fue la ópera, por eso es Italia el primer país que visitó y donde consolidó su formación del estilo operístico italiano. Luego, siguió viajando por toda Europa, convirtiéndose en un músico cosmopolita, se radicó en Londres por los interesantes contactos musicales que desarrolló en esa ciudad, bajo la carta real de Jorge I, finalmente nacionalizándose inglés.

El estilo musical de Händel, logra poseer la solidez del contrapunto de la escuela de la música alemana, con la melodía vocal del bel canto italiano, la elegancia y solemnidad de la escuela francesa y la audacia, sencillez y fuerza de la escuela musical inglesa. De toda su gran producción, lo más relevante son sus 43 óperas y sus 26 oratorios. Entre los años 1724 y 1725, Händel escribió tres grandes óperas, sucesivas, para la Real Academia de Música. El musicólogo del siglo XVIII, Charles Burney, destaca en Rodelinda un contenido capital de sus arias, que le da derecho a uno de los primeros lugares, entre las producciones dramáticas de Händel. Burney señala, particularmente, el aria para Bertarido, en el primer acto: Dove sei amato bene, llamándola una de las mejores arias patéticas que se pueden encontrar, dentro de todas las obras hendelianas.

Händel vio en la fidelidad de la reina de Lombardía hacia su esposo, la inspiración para componer la que llegaría a ser una de las óperas más importantes de su producción. Rodelinda mantiene su compromiso con Bertarido, a pesar de creerlo muerto, resistiéndose a casarse con Grimoaldo, el usurpador. La historia se desarrolla en Milán, el antiguo reino de Lombardía, año 600 DC. Se trata de una historia sobre la lucha de poder, desarrollada en el ámbito familiar, que no deja de ser una metáfora de la naturaleza humana.

Podemos dividir los personajes en dos grupos, los personajes luminosos: Rodelinda, Bertarido, el hijo Flavio y Unulfo; y los personajes oscuros: Grimoaldo, Garibaldo y Eduige. En la historia se confrontan especialmente los personajes de Rodelinda con Grimoaldo. Rodelinda encarna la fidelidad, nobleza y a la vez una tremenda fortaleza. Grimoaldo encarna la ambición y la inestabilidad de carácter, es el tirano que usurpa el reinado de Bertarido. La historia comienza cuando se ha consumado la usurpación, Bertarido ha huido al exilio y lo dan por muerto. Rodelinda canta desconsolada y afligida la muerte de su esposo, aparece Grimoaldo tratando de seducirla, proponiéndole matrimonio y ofreciéndole la corona, ella reacciona indignada, ofendida manteniendo una fidelidad absoluta a su marido que cree muerto. Así se van sucediendo las diferentes situaciones y apareciendo los distintos personajes.

De los personajes oscuros, el más cargado al mal es Garibaldo, duque de Turín, secuaz y aliado de Grimoaldo, maquiavélico, maquinador, dispuesto a asesinar para lograr lo que se propone. Otro personaje que no tiene sus lealtades muy claras es Eduige, hermana de Bertarido, prometida de Grimoaldo y que maquina situaciones con Garibaldo, sin embargo, ayuda a su hermano Bertarido. Junto al gran personaje de luz y fortaleza que encarna Rodelinda está Bertarido, es un ser equivalente a su amada en lo fuerte y luminoso. Leal a él, está Unulfo, agudo, amable y que hace mover la trama con humor.

La ópera Rodelinda tiene como libretista a Nicola Francesco Haym (Roma, 1678 – Londres, 1729), que además fue compositor, director de teatro y productor de óperas italianas junto a Händel. El momento cúlmine de la obra es cuando Rodelinda tiene que acceder a ser la esposa de Grimoaldo y lo hace bajo una condición: “Date a ti mismo el título de monstruo infame e inhumano, mata a mi hijo, aquí delante de mí. Toda la gloria quedará apagada con tan despiadado crimen. No podría ser madre del legítimo rey y esposa del usurpador. Yo desposaré a la venganza y tú te casarás con la muerte”. ¡Así se despliega el arrojo fidedigno de Rodelinda!

Bertarido tiene una escena brillante y determinante en el desenlace de la obra: en el instante preciso se arroja con su espada y mata a Garibaldo, salvando de la muerte a Grimoaldo, quien iba a ser asesinado en ese instante, por su secuaz Garibaldo convertido en el más grande traidor. Bertarido le dice a Grimoaldo: “Ahí yace el cuerpo de quien creíste fiel”, “Te traicionó a ti y era mi enemigo” “Tirano, tu vives: yo te he salvado”, “Mátame ingrato, descarga sobre mi tu ira”, “Te he salvado sólo para demostrarte quién tiene el corazón más grande”

En el estreno de Rodelinda, nos sorprende la interesante puesta en escena de Jean Bellorini, Veronique Chazal, Mathieu Coblentz, Macha Maeïeff y Luc Muscillo. Aparece el personaje del hijo, Flavio, ya no como Flavio en el rol pasivo. En esta nueva propuesta escénica, Flavio se eleva como actor al interpretar, a través de las imágenes, lo que le apena y le preocupa. Comunica lo que le sucede, psicológicamente, a este niño expuesto a las problemáticas familiares. Comienza la ópera con la imagen, en todo el escenario, de su cara mirándonos y así en momentos cruciales, como cuando Rodelinda condiciona a Grimoaldo a que lo mate para consumar el matrimonio. Están sus ojos desesperados, proyectados en la pantalla. Después en la escena de Grimualdo, que evoca el sentimiento de la calma, aparece Flavio haciéndole cariño. Otros elementos de muy buen manejo son las luces: marcos luminosos, los claro-oscuros reflejando las siluetas de los personajes, recreación de ambientes que supuestamente el niño imagina, también aparecen los personajes en “muñecos”, magistral la escena donde Garibaldo descuartiza al muñeco Grimoaldo.

El mundo de Flavio, lo que siente frente a la situación de conflicto, su apego con la madre, todo lo que expresan las imágenes proyectadas del rostro de Flavio en el escenario, los personajes convertidos en muñecos, la arquitectura pequeña, que refleja el mundo del niño. Todo este nuevo planteamiento de Flavio expresando su mundo, se logra magistralmente en esta Rodelinda.

Excelente la conducción del maestro Philipp Ahmann frente a la Orquesta Filarmónica del Municipal, en esta versión de estreno. Rodelinda, soprano Sabina Puértolas. Buen registro dramático, muy expresiva y musical, posesionada en el rol. Bertarido, contratenor Xavier Sabata. Segura emisión y técnica, muy musical, dominio escénico, muy expresivo. Grimoaldo, tenor Santiago Bürgi. Buen registro, buenos centro y graves, dominio de técnica y estilo, bien en el personaje. Eduige, contralto Gaia Petrone. Muy buen registro, buena técnica y estilo, expresiva y buena escena. Unulfo, contratenor Christopher Ainslie. Buena emisión y técnica. Musical, expresivo, muy bien logrado el personaje.

Garibaldo, barítono Javier Arrey. Muy buen registro y voz de barítono. En la primera aria le faltó fuerza en la actitud del personaje (no olvidar que es el traidor). Luego, lo retomó con el carácter más adecuado.

Rodelinda, reina de Lombardía es el cuarto título de la temporada 2019. Coproducción de la Opéra de Lille, el Théâtre de Caen y Municipal de Santiago, Ópera Nacional de Chile.

Título: Rodelinda, reina de Lombardía (Rodelinda, regina de Longobardi)
Dirección musical: Philipp Ahmann
Autor: Georg Friedrich Händel
Duración: 180 minutos

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