Crítica de serie “Normal People”: Cuando el amor no es suficiente

 

Por Valentina Gilabert

Marianne y Connell asisten a la misma escuela. Ella viene de una familia con dinero y no es muy querida entre sus pares. Él, por el contrario, no tiene una buena situación económica, pero es popular y le preocupa cuidar ese estatus así que no habla con Marianne, al menos no frente al resto de sus compañeros. La madre de Connell trabaja haciendo aseo en la casa de Marianne así que de vez en cuando intercambian una que otra conversación. Es en ese lugar de intimidad, cuando nadie más los puede ver, que comienza su secreta y acontecida historia de amor. Un viaje de cuatro años atiborrado de encuentros y desencuentros, donde veremos a sus protagonistas sumergidos en los propios miedos e inseguridades de una relación amorosa que nunca es tal y que se ve marcada desde el inicio, aunque apenas se den cuenta, por la diferencia de clases que existe entre ellos.

La premisa de Normal People parece simple: la joven de familia rica se enamora del joven de familia pobre. Pero quedarse solo con esa idea sería algo injusto con sus creadores. La serie, basada en la novela homónima de Sally Rooney y que llegará a Latinoamérica en junio gracias la nueva plataforma de streaming Starzplay, profundiza en otros aspectos de la adolescencia y el paso a la adultez como lo son el bullying, la violencia intrafamiliar, el acoso, la primera relación sexual y el ingreso a la universidad. Lo difícil que es dejar el hogar y cómo la vida te puede cambiar de un día para otro cuando estás dentro de ese sistema. Sentir que no encajas en ninguna parte, no contar con el dinero para pagar tus estudios, necesitar becas y tener que trabajar en paralelo para seguir adelante. Problemas que hacen de los protagonistas de esta historia, lamentablemente, gente normal.

La serie está basada en la segunda novela de la escritora irlandesa Sally Rooney, quien ya en 2017 había logrado reconocimiento gracias al libro Conversaciones entre amigos. En 2018 publicó Gente normal, se transformó en un fenómeno mundial en ventas y captó el reconocimiento de la crítica a tal punto que con veintisiete años The New York Times la catalogó como la primera gran autora millennial, razón más que suficiente para realizar una adaptación de su trabajo. Rooney participó en la escritura del guion junto a Mark O’ Rowe y Alice Birch, esta última, guionista de Lady Macbeth, película en que se hizo conocida la actriz Florence Pugh. Mientras que la dirección estuvo a cargo de Lenny Abramson, nominado al Oscar a mejor director por la película Room, junto a Hettie MacDonal, haciéndose cargo cada uno de seis capítulos.

Y es que la labor del equipo técnico y artístico de la serie es algo que no puede pasar a segundo plano. Porque no solo la historia de amor es interesante y consistente. También lo son los recursos cinematográficos que se utilizaron para contarla. Como la música original a cargo de Stephen Rennicks (Room) o la selección de canciones que van al final de cada capítulo que sumergen al espectador en distintas emociones perfectamente ligadas con lo que acaba de ver. Lo logra muy bien la fotografía, las locaciones, las paletas de colores escogidas. La serie entrega unas postales preciosas que te transportan a ese Dublín de la recesión o a la Italia de las discusiones de sobremesa y paseos en bicicleta,como cuando Marianne y Connell van a comprar a la ciudad y conversan sentados en la estatua de una plaza, lo que recuerda mucho al paseo que Elio y Oliver hacen en Call Me by Your Name. Dos momentos igual de significativos. También a las escenas más íntimas, donde el sexo ocurre casi en tiempo real y los actores conectan como si se conocieran de toda la vida. Todo eso y más está logrado de forma sofisticada y seductora. Mismos adjetivos que se podrían utilizar en sus protagonistas. Sin duda Daisy Edgar-Jones (Marianne) y Paul Mescal (Connell) son piezas claves en el éxito de la serie, porque cada uno en su rol logra encarnar la pasión, el miedo, la inseguridad y el deseo que caracterizan la historia. A pesar de no tener mucha experiencia en pantalla, para Mescal esta fue su primera incursión en televisión, retratan perfectamente los personajes de Rooney.

Daisy Edgar-Jones interpreta con gracia a una Marianne que en sus inicios es difícil de comprender, de una personalidad arrebatada, caprichosa y soberbia a momentos, pero con quien a medida que avanza la serie es posible empatizar. Porque a pesar de tener privilegios, por los que es juzgada y tratada diferente en el colegio, vive con sus propios dolores. Se siente sola y no es parte de nada, situación que se revierte en la universidad, pero que igualmente le dejará un vacío autodestructivo, a tal punto que genera compasión. Daisy Edgar-Jones está impecable en una actuación que, como espectador, se agradece. Sin embargo, Paul Mescal es quien nos deja sin palabras. Su interpretación conmueve porque es tímida, humilde, profunda y honesta. Es de alguien que se equivoca y no sabe cómo enmendar ese error. Que sufre el amor, pero que sabe que tiene que lidiar con problemas mayores, como la injusta realidad de los de su clase. Los que tienen que ganarse un lugar en el mundo con uñas y dientes, situación donde muchas veces no cabe el amor. Quizás por eso es fácil quererlo y llorar con él, porque sentir como Connell siente, no está tan alejado de la realidad.

Los antagonistas de la serie también están bien trabajados. Personajes como compañeros o familiares de Marianne permiten que podamos entender su realidad, su pena y su soledad; o en el caso de Connell, quien en ocasiones se autosabotea, porque quizás le cuesta creer en él, o simplemente tiene miedo. Antagonismo que también está representado en las diferencias económicas que afectan a los protagonistas. Esto es algo de lo que no hablan realmente, pero que directa o indirectamente determina su historia. “Es el dinero la sustancia que vuelve al mundo real”, le dice Connell en un momento a Marianne, porque para él sin ese dinero no podría tener la vida ni proyectos a los que aspira. Lo dice en un tono relajado, pero como espectadores sabemos que ese comentario va más allá, y eso es lo que hace de esta serie un producto tan interesante. No solo cuenta una historia de amor de una manera extraordinariamente inteligente, sino que además sabe cómo instalar temas que muchas veces son dejados a un lado o tratados con liviandad. Es una serie que habla del amor, que te hace sentirlo y vivirlo, pero que también nos recuerda que de amor no se puede vivir.

Título: Normal People

Duración: 30 min  

Año de estreno: 2020

País de origen: Reino Unido

Nombre del director: Lenny Abrahamson, Hettie Macdonald

Nombre del reparto principal: Daisy Edgar-Jones, Paul Mescal

Distribuidora: BBC / Hulu

Fecha de estreno: 26 abril 2020

 

 

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