Por Alejandra Delgado
Santiago Sanguinetti ocupa un lugar singular en el teatro político contemporáneo latinoamericano, con una dramaturgia que apela a la sátira como herramienta de desmontaje de los imaginarios revolucionarios y de la fe en el caos como motor de transformación social. Sin embargo, en la versión vista en Valparaíso de Breve apología del caos por exceso de testosterona en las calles de Manhattan (escrita por Sanguinetti en 2014), dirigida por Ivana Urtubia en una propuesta de Proyecto Caos, esa operación no termina de establecerse con la misma claridad.
La puesta opta por un trabajo actoral intenso, marcado por una vocalidad forzada y estado de exaltación permanente, que desplaza el foco hacia una comicidad expansiva. Esta decisión se refuerza con el uso de un acento trasandino: una apuesta riesgosa que funciona como humorada, aunque en varios pasajes resulta difícil de mantener. Más allá de ese registro, las actuaciones resultan interesantes y comprometidas con la dinámica del montaje.
El humor alcanza momentos de eficacia escénica en una obra que se organiza desde una lógica cercana al sitcom, donde los personajes atraviesan una serie de peripecias y disparates encadenados. Esa lógica no siempre se alinea con la densidad política del texto, pero logra consolidar un universo escénico reconocible.
Prueba de ello es que el público ríe allí donde el texto propone una reflexión. Esa risa —a ratos inmediata, a ratos incómoda— no invalida la potencia de la dramaturgia, pero sí incide en su recepción, desplazando parte de su densidad crítica hacia una experiencia más liviana, incluso cuando lo que está en juego es la violencia como proyecto político.
El montaje sitúa su acción en el departamento de un grupo de jóvenes militantes uruguayos viviendo en Nueva York, que planean una acción radical y delirante: crear un virus, a partir de ADN de gorila, capaz de incrementar la testosterona de la población mundial y provocar un estallido de violencia que derrumbe el capitalismo y conduzca a una sociedad ideal.
Entre discusiones ideológicas, tensiones afectivas y referencias constantes al pensamiento crítico —con Noam Chomsky como figura recurrente—, la obra despliega una sátira distópica que pone en escena las contradicciones entre teoría política, deseo y acción revolucionaria.
Esa dimensión simbólica del texto se materializa en una escenografía sencilla, pero efectiva que reúne símbolos reconocibles de la tradición intelectual y política de izquierda, dispuestos casi como un archivo doméstico. Sobre una mesa, latas de Coca-Cola conviven con libros de Chomsky, integrando visualmente el cruce entre consumo masivo y pensamiento crítico. Este contraste activa el tono irónico del montaje y refuerza una de sus preguntas de fondo: cómo circulan hoy las ideas revolucionarias cuando se inscriben en los mismos sistemas que buscan impugnar.
Dentro de esa dinámica, el trabajo actoral de Camila Carmona, Daniel Riquelme, George Casanova y Alexander Castillo encarna distintas formas de la militancia y del deseo: un personaje masculino sensible, reacio a la violencia; otro que parece orientar su accionar a la necesidad de ser deseado o aprobado por su pareja; un hombre mayor que condensa la memoria de una militancia anterior; y una mujer construida desde un registro que, leído desde una perspectiva masculina, se acerca al estereotipo de la histeria. Un ejemplo de cómo incluso en discursos críticos se mantienen representaciones de género tradicionales.
La dramaturgia de Sanguinetti es inteligente y, en su ironía, luminosa. Su crítica no se agota en el gesto satírico, sino que construye una reflexión consistente sobre la violencia, el deseo de orden y las fantasías de redención política. En el trabajo de Urtubia, esa potencia se mantiene y se percibe en una obra que, como ópera prima, muestra un trabajo dramático con dirección decidida. Aunque sería deseable que el ritmo ofreciera más variación, esa exigencia se comprende al tratarse del primer montaje de la directora.
En suma, el trabajo colectivo de Proyecto Caos sostiene una propuesta escénica clara, donde actuaciones, dispositivo escénico, diseño, vestuario y sonido se articulan como soporte de una propuesta bien elegida, que amplía el campo habitual del teatro porteño, incorporando una dramaturgia política satírica generacional en un contexto más que oportuno.
FICHA ARTÍSTICA
Título: «Breve apología del caos…»
Dirección: Ivana Urtubia
Dramaturgia: Santiago Sanguinetti
Diseño integral: Proyecto Caos
Intérpretes: Camila Carmona, Daniel Riquelme, George Casanova, Alexander Castillo Diseño de vestuario y sonido: Alexandra Soto
Asistencia técnica en iluminación: Pablo Navarro
Afiche: Pulso gráficas
Fotos: Juan Hope
Producción: Mariela Laterra
Coordenadas
VIERNES 12 Y SÁBADO 13 DE DICIEMBRE 2025 A LAS 19.00 HRS
Sala de Arte Escénico Upla (Guillermo González de Hontaneda 855, Playa Ancha, Valparaíso)
Valores: $4500 General y $3000 Estudiantes y Personas mayores.
Fono: 32 – 220 51 63 / salaupla@upla.cl / www.salateatroupla.cl / www.intagram.com/salaupla
Proyecto Caos www.instagram.com/proyectocaos
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