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jueves, septiembre 29, 2022

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Crítica de Teatro “Daniel: voy a ser el gay más famoso de Chile”: Un anhelo del que finalmente desconocemos sus consecuencias

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Por Joaquín Pinto Godoy

Daniel: voy a ser el gay más famoso de Chile obra de teatro dirigida por Moncho Mazuela y realizada por la compañía Teatro La Matrera en Teatro Mori, es un repaso extenso (casi 2 horas) de la historia de Daniel Zamudio basada en el libro Solos en la noche del periodista Rodrigo Fluxá. La obra toma a título una de las frases que el escritor rescata en su libro mientras Daniel trabajaba en un salón de peluquería: “Ya van a ver ¡voy a ser el gay más famoso de Chile”. En esta se manifiesta la fantasía con la que se nubló Daniel, según cuenta el autor, de la vida marginal y pobre que lo rodeaba.

El deseo de ser bailarín, actor o modelo para alcanzar el estrellato en el mundo del espectáculo, paradójicamente se convierte en un deseo cumplido y al mismo tiempo transgredido de la manera más brutal. Vemos el rostro de Daniel en todos los canales de televisión mientras se habla de los sujetos, neonazis, según la prensa, que, a golpes, cortes en el estómago y piedrazos con los que le quebraron una pierna, causaron su muerte.

¿Por qué Daniel se hizo famoso? Es la pregunta que se nos pudo haber planteado como espectadores al dejar de título esta frase que se repetirá a lo largo de la puesta en escena. Sin embargo, es una cuestión queda al pendiente. En esa misma línea, la obra deja la sensación de que no hay una toma de posición respecto al libro ni del caso de Daniel Zamudio. El periodista, por su parte, fuertemente criticado por la opinión pública, dará con la tesis de que el crimen, en realidad, no fue derechamente un crimen de odio sino el resultado de cinco hombres que, atravesados por múltiples carencias económicas, sociales y emocionales, el constante consumo de alcohol y drogas y la maduración a partir de la violencia, terminaron con la muerte de uno de ellos a manos de los otros.

No pensar dicha tesis significa afirmar que en ella se pretende pasar por víctima a los victimarios. Por el contrario, detenernos en esta sería comprender que es más fácil de digerir para la opinión pública que un grupo neonazi matara a un homosexual en la calle de la manera más cruenta posible y así admitir que la homofobia es un problema del cual hacernos cargo, que hace falta una ley que proteja a las disidencias contra la discriminación que sobreviven. Esa “historia oficial” que instaló la prensa, y que le entregó una pantalla favorable al gobierno de turno por la tramitación de la ley Zamudio, no hace más que exculpar a la cultura que alimenta la homofobia real en nuestro país. Son esos otros, los monstruos, no nosotros, los que salen a matar.

En ese sentido, la dramaturgia no explora la tesis del libro en el que se basa. “Seré el gay más famoso de Chile” es solo una repetición, un anhelo del que finalmente desconocemos sus consecuencias, tanto para la vida de Daniel Zamudio, como para el caso de Daniel Zamudio. La realización teatral del libro es, en consecuencia, casi neutra y por eso simplemente debemos empatizar con Daniel, eludiendo las contradicciones de un personaje complejo –su mayor contradicción será la mentira y hasta ahí-.

La música es un recurso muy presente en la obra, que contribuye en ello, a reforzar un ánimo de lástima cuando aparece Daniel en escena enfrentado a su situación familiar, que también pasa sin mayor cuidado. Se echa de menos reconocer en Daniel su inquieta personalidad, sus anhelos, el temor a crecer y cómo estos quedan en el olvido a causa del alcohol y la dependencia constante que sí transmite el libro. Por su parte, los victimarios de Daniel entran en escena haciendo cortes en la historia al ser interrogados por una policía que no habla. En ellos la obra sí tiene una salvedad en la que es posible reconocer la proveniencia de una biografía marcada por el abandono, la dependencia y la frustración emocional que no les admite participar en sociedad. De esta forma, generan una propia fantasía en la que, siendo jóvenes sin futuro, resuelven su vida a través de la violencia, el consumo de sustancias, buscando la aprobación de sus pares y desarrollando una psicología potencialmente peligrosa.

La obra posee, por otro lado, cierto dinamismo al realizar traslados de una escena en otra en los que la escenografía, bien resuelta, es un aporte para facilitar este efecto. Aun así, el paso de una escena a otra, en ocasiones, no deja el tiempo suficiente para reconocer el conflicto que engloba el caso de Daniel Zamudio, su historia. Siguiendo a Fluxá, tiene que ver con la homofobia y más; es la historia de lo que pasa cuando realmente no hay un porvenir para generaciones que terminan deambulando hacia ninguna parte.

La obra, a fin de cuentas, toma una serie de elementos y situaciones del libro sin dar con eso común que hay entre los personajes y lo que finalmente los distancia, entre Daniel y sus asesinos, entre Daniel y su familia y entre Daniel y su pareja. Habrá que rescatar de todas formas el interés por representar la historia de Daniel Zamudio, un interés que debiera replicarse para pensar nuevamente el caso, una y otra vez, y así evitar caer en la trampa de afirmar simplemente que «eso fue lo que pasó».

Título: “Daniel: Voy a ser el Gay más Famosos de Chile”

Inspirada en el libro “Solos en la Noche” de Rodrigo Fluxá

Dirección: Moncho Mazuela

Dramaturgia: Eduardo Meza 

Compañía: Teatro La Matrera

Coordenadas

Teatro Mori de Recoleta

Viernes y sábado,  20:00 hrs

Función especial Domingo 27 de marzo, 20.00 hrs.

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