Crítica literaria “Marta Brunet. Crónicas, columnas y entrevistas”: ¿Qué escribiría ahora Marta?

 

Por Pepa Valenzuela

Tengo un libro nuevo entre las manos. Es un libro nuevo, pero viejo a la vez. Es un libro reliquia, quizás. De todas maneras, eso: un tesoro. Una compilación de crónicas, columnas y entrevistas que la Premio Nacional de Literatura (1961) Marta Brunet publicó en distintos medios chilenos el siglo pasado, cuando el papel aún era algo, cuando el papel lo era todo. Leo el libro reliquia en medio del caos: el inminente fin de varios diarios en papel, los constantes cierres de revistas, el nuevo imperio de lo digital y del texto corto, ojalá instantáneo. Estoy de luto. Quizás Marta también lo habría estado.

Leo sus crónicas, sus columnas. Me dejan un gusto a banquete. No son noticias ni golpes, sino relatos de lo cotidiano escritos con la exquisitez de quien maneja un vocabulario gourmet. Palabras enjundiosas. Sensibilidad, ¡tanta sensibilidad! Preguntas simples, las que importan, las que ponen el foco en el otro, en su historia y no en la agudeza intelectual del periodista. Escribe, Marta, sobre una maestra rural que le cuenta la historia de su vida y lo difícil que se le hace hacer clases en invierno, cuando la sala se llueve, cuando los niños tienen la ropa y los zapatos húmedos.

Escribe, Marta, una columna sobre la importancia de dar: “¡Oh! La dulzura que deja esta acción en el alma”, dice. Escribe, Marta, sobre la implacabilidad del invierno santiaguino durante julio, sobre cómo transcurren los días del fin de semana en una familia común y corriente, sobre señoritas ociosas que no dedican el tiempo a nada y mucho, muchísimo, sobre la mujer. Escribe, Marta, sobre nosotras, en una época en la que recién estábamos incorporándonos a la fuerza de trabajo. Escribe sobre nuestras razones para estudiar y buscar otros rumbos, se queja de la falta de cortesía de parte de los hombres ahora que las mujeres comienzan a relacionarse con ellos de igual a igual (“No es posible que en un tranvía un muchacho vaya leyendo tranquilamente sentado mientras una anciana de pie se zangolotea a todos los vaivenes”) y defiende algo inédito para esos tiempo: el derecho de la mujer a la soledad “Afortunadamente, la mujer de ahora ha sabido conquistar ese derecho precioso y la soledad es su dominio más sutil […] Lee, escribe, estudia, medita, holgazanea. Está sola, deliciosamente sola”.

Cuando entrevista, es como una niña asombrada. Una niña que maneja el lenguaje como una maestra, pero que se maravilla frente a lo más sencillo. A un tenor chileno le pregunta, como si nada: “¿Se enamoran ustedes de sus compañeras de escena?”. Y no se queda ahí: “¿No le parece a usted llena de amaneramiento la forma en que actúan los cantantes?”. La respuesta del tenor es notable, pero no quiero romper el encanto del libro.

Pero así escribe Marta. Con asombro, pasión y con un uso tan delicado y hermoso de nuestro idioma, que ahora, aquí, en medio de este caos del papel, me pregunto ¿Qué escribiría ahora Marta? ¿Qué escribiría ahora que mueren las historias y la escritura se acorta, se achica, se vuelve un instrumento publicitario, un fuego artificial de redes artificiales, solo un gancho eficiente, rápido y escueto? ¿Qué escribiría Marta? ¿Sentiría este luto con nosotros, los que seguimos escribiendo? ¿Sabría, como nosotros, que hay poderes a los que les conviene esto, la poca escritura, la poca lectura y la desaparición del papel? ¿Escribiría algo sobre eso? Seguramente. ¿Qué escribirías ahora, Marta? ¿Te sentirías también como un dinosaurio?

Título: Marta Brunet. Crónicas, columnas y entrevistas
Edición: Karim Gálvez
Año: 2019
Páginas: 211
Editorial: La Pollera Ediciones

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