Por Vanessa Vidal Durán
Iria Retuerto Mendaña nos regala un entrañable libro de 98 páginas que se queda grabado en nuestro corazón. En esta crónica autobiográfica nos entrega su experiencia sobre la menopausia, fuera de aspectos científicos, médicos, más bien desde una óptica llena de reflexión, un trabajo literario prolijo, cuidadoso y brutalmente honesto. Este proceso que la autora trabaja como crisis de identidad, nos adentra a pasajes muy íntimos de su historia, desde sus primeros recuerdos de infancia hasta cómo desea que sea el rito de despedida una vez muerta.
Iria, antropóloga de profesión, nació en Madrid, España en 1968. Vivió en Guatemala, Berlín en distintas etapas de su vida -todas sumamente atractivas y significativas en su vida-, y llega a Chile embarazada, con pareja y muchos sueños. Esta especie de sincretismo cultural es bastante llamativo y configura su personalidad única, junto a otros aspectos a descubrir con la dinámica lectura.
Este trabajo que funciona como autobiografía es tan transparente que uno se encariña con la historia de la autora, independiente estés atravesando la menopausia, hay numerosos pasajes de su vida donde es posible verse reflejado, maravillado, agradecido. Desde un inicio, con la portada tan delicada, evocadora, nos encantamos con la ternura que posee. A través de cada línea vamos desentrañando con claridad el significado del título y la portada misma.
Su infancia, su relación con sus padres, familiares, viajes, parejas, su sexualidad, la maternidad, entre otros tópicos, son espacios que repara con delicadeza y detalle a través de cuatro capítulos: perderse, añorar, buscarse, descubrirse. Retuerto tiene la capacidad, con su pluma empática, de crear imaginarios poderosos y reales. Cuando recorremos cada rincón de sus escritos, es imposible no evocar imágenes. Es atractiva su infancia en Guatemala, sus estudios en Berlín, sus partos, inclusive cómo vive su propia soledad en la actualidad y cómo se ha encontrado con ella desde una vereda distinta en esta etapa de su vida, que es un desafío y un ejemplo a la vez.
Todos nos hemos encontrado en distintos capítulos de nuestra vida con las famosas «crisis existenciales’» y/o «crisis de identidad». La que relata Iria en Piedras para no perderse, es tremendamente poderosa. El verse al espejo y no reconocerse, los cambios del cuerpo son mucho más que eso, son cambios internos que tienen férrea relación con el exterior, un entorno que late, al igual que su propio corazón, y es esta simbiótica relación la que retrata de maravilla.
Los recovecos de una vida en una etapa específica, con información, con tips de autoayuda, con prejuicios y juicios me permite preguntarme ¿cómo se atraviesa de la mejor manera posible? quizás la mejor forma es escribiendo, recordando, rememorando, proyectando, observando, definiendo, tomando acción y muchas otras cosas más que, de forma quizás inevitable, Retuerto nos enseña, ya que su propia forma de afrontarlo fue transformarlo en arte y, ¿qué mejor manera de vivir que transformar nuestras vivencias en arte?
Ficha técnica
Título: Piedras para no perderse. Crónica desde la menopausia
Autora: Iria Retuerto Mendaña
Editorial: Berrinche Ediciones
Crónica, memoria
Páginas: 98 páginas
Año: 2024