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miércoles, noviembre 30, 2022

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Entrevista a autora de “Un camino de flores para Rita” Claudia Pérez: “Gestionar las emociones es primordial”

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Por Jaime Ahumada Ruiz

En el contexto del Festival de Autores de Santiago, la actriz, directora y dramaturga chilena Claudia Pérez presentó su primer libro: la narración infantil Un camino de flores para Rita. La historia aborda las inseguridades que afronta Rita, su protagonista, luego de sufrir un accidente que la obliga a ocupar un corsé torácico cervical para recuperarse. En ella, Rita aprenderá a entender sus emociones y su cerebro a través de la neurociencia, acompañada siempre de sus familiares y amigos. El libro, editado por Ediciones UC, está compuesto además por las bellas ilustraciones de Abril Araneda e Ignacia Vera, quienes les dan vida y color a sus personajes.

Un camino de flores para Rita, que ya se encuentra a la venta por internet y en las principales librerías, tendrá su lanzamiento el día 19 de noviembre a las 11:00 hrs en el Campus Oriente de la Universidad Católica (Jaime Guzmán Errazuriz #3300), en donde se realizará un conversatorio junto a la autora y un cuentacuentos del libro. Esto es lo que pudimos conversar con Claudia sobre el libro y su contenido.

¿Cómo nace este libro?

La verdad es que hay una metáfora del libro, que está al final: cuando la niña tira las semillas del tren. Esa es una metáfora que me contó mi papá hace mucho mucho tiempo, que refiere a plantar sin importar quien lo vea, sino que por el bien común. Es una historia de mi papá; cuando iba a Linares con su papá llevaron un saco de semillas que fueron plantando, y al tiempo después florecieron las flores y el camino era lindo. En el fondo, era una contribución a la comunidad. Después de que me la contó siempre tuve las ganas de hacer un cuento, un corto, lo presenté a un fondo CORFO una vez, tenía esa historia hace mucho tiempo. Después, cuando hice mi diplomado en neurociencia, siempre me alucinó mucho la medicina, la ciencia, y siempre estoy leyendo cosas de neurociencia, para el trabajo final le pregunté a mi profesora si podía hacer un cuento o un relato, algo relacionado a la dramaturgia, porque yo era la única actriz del grupo. Todo el resto eran profes o psicólogos y yo quería hacer algo relacionado a mi trabajo. Entonces me dijo que si ocupaba todos los conceptos que habíamos pasado en clases, que podía. Entonces escribí este cuento de una niña que vive una experiencia paralizante, que se le ancla un trauma, y en algún momento encontré la forma de meter el cuento que me había contado mi padre en relación al camino de resiliencia que recorre Rita, la protagonista. Sembrar semillas al final es una gran metáfora. Al final surge de mezclar la historia de Rita con esta metáfora, pero también de mi militancia con los niños. Una de mis banderas importantes en la vida ha sido la defensoría de la infancia, soy parte de una ONG que trabaja con niños que sufrieron explotación sexual, he trabajado en el SENAME y cárceles… es un diálogo con lo que soy yo.

Te quería preguntar por tu multidisciplinariedad. Tú tienes toda una trayectoria como actriz, directora y dramaturga, además del diplomado en neurociencia, ¿Cómo fue el paso a la literatura infantil?

Fue súper natural. Me vinculo siempre con muchas niñas y niños, por esta bandera que llevo de la infancia. De hecho, hice una obra de teatro años atrás sobre la infancia vulnerada, que se llamaba Punto Ciego, que hablaba sobre la infancia en explotación sexual. Hice muchos años talleres en reparación por explotación sexual, entonces siempre he estado muy cerca de niñas, niños y adolescentes. Soy super presente con mis hijas, me encanta recibir niños y niñas en mi casa, y ahora soy abuela también. Entonces siempre he tenido una conexión con la infancia, por lo que se me dio fácil. Quería traspasar este contenido y saber a la infancia.

Me imagino que pasar de la escritura de dramaturgia a la escritura infantil debe seguir una línea igual…

Sí, de todas maneras. Ayer justamente me preguntaban eso, yo no había hecho esa reflexión. De hecho, el primer cuento de Rita que escribí fue en diálogo, fue como una obra de teatro, y después lo traspase a narrativa. Yo siempre escribo en teatro, pero igual me gusta escribir para niños y niñas, siento que son más claras las emociones, y además me gusta escribir con palabras difíciles. No me gustan los libros para niños que son “facilistas”, porque siento que los niños son tan receptivos y aprenden tan rápido, que me gusta también que tengan una profundidad que tú puedas leer en distintas etapas de tu vida y entender distintas cosas. Un libro que cuando un niño sea chiquitito y se lo lea su mamá pueda entender una cosa, después cuando sea adolescente pueda entender otra. Que tenga esas dimensiones el libro.

El libro en ningún momento simplifica el lenguaje y aún así es muy claro. Además incluye un glosario, ¿de dónde salió esa idea?

Cuando hice el diplomado había tantos conceptos difíciles —o aparentemente difíciles, porque cuando uno los explica no son tan difíciles— la profesora nos sugirió que hiciéramos un glosario, y yo encontré super buena esa sugerencia porque me ordenaba la cabeza. Entonces lo hice para el diplomado, y cuando hice el libro le venía de cajón, porque así uno puede revisitar el libro; cuando se te olvidan ciertos conceptos o cuando no los entiendes bien, en el ejemplo, después puedes revisarlo en el glosario para entenderlo más fisiológicamente. Además hay un glosario infantil que aparece a pie de página, y otro más adulto o complejo que está al final. La idea es poder revisitar el libro, de poder repetir con novedad, porque el cerebro comienza a borrar lo que no usa. Además, todos aprendemos de distinta forma, hay niños que aprenden más kinestésicamente, otros más oralmente, auditivamente, otros más visuales, entonces es importante repetirlo de distintas formas.

¿Por qué te pareció importante entregar herramientas desde la neurociencia y las emociones a los niños y niñas?

Creo que gestionar las emociones es primordial, y cuando hice este diplomado en neurociencia fue como tomarme la pastilla de Matrix; se me abrió un mundo. Decía “Por esto uno hace esto, por esto uno tiene estos miedos”. Si uno conociera realmente su cerebro, a lo mejor la vida podría ser un poco más fácil, las relaciones, los vínculos. Yo tengo un pariente muy cercano que tiene Asperger, y conviví con él desde muy pequeña, y si hubiera tenido esa herramienta, de saber que es lo que lo molestaba o como es que se comunicaba lo hubiésemos pasado mucho mejor, porque yo lo pasaba muy mal con este familiar cercano porque no lo entendía, porque estaba subdiagnosticado y el Asperger no era tema en ese momento. La vida sería tanto más fácil si uno pudiera entender estos procesos y así poder manejarlos. Como la técnica de “cuenta hasta diez” o la del papel, que también se explica fisiológicamente.

Además de la neurociencia el libro también toca otros temas bien complejos como el bullying o la muerte ¿Cómo pudiste conjugar todos estos temas?

Creo que el bullying era parte de esta experiencia de inseguridad paralizante que tiene la protagonista, porque también el bullying potencia esa inseguridad y ese sesgo que se tiene hacia uno mismo por algo que te paso. En el fondo el matón o la matona ve esa debilidad en ti y le pega donde más duele. Yo también lo viví cuando chica, porque era gorda en un momento, porque estaba en un colegio donde todos eran rubios y yo morena, al final da lo mismo, todos lo vivimos. Entonces ese tema se me dio fácil, porque la protagonista tenía un aparato ortopédico y se había caído, por lo tanto dramáticamente el bullying sirve y es algo super real. El duelo en algún momento se me ocurrió, me inspiró cuando empezó a aparecer la abuela. Me pareció importante tener este personaje que no tiene límites, que superó eso y que vio la vida como algo infinito en sí misma. Yo le tuve mucho miedo a la muerte en un momento porque se me murió un amigo, y otro amigo me dijo “basta, no pienses en el fin, piensa en que tu vida va a ser infinita” y me hizo mucho sentido eso, me sacó un peso de encima muy grande, entonces quería también relacionarlo con la dificultad que uno tiene o los miedos que uno tiene.

El libro también incluye unas ilustraciones preciosas de Abril Araneda e Ignacia Vera¿Cómo fue el trabajo con las ilustradoras?

Fue un trabajo en conjunto y super largo. Yo empecé a trabajar con las ilustradoras hace dos años y medio atrás, sin siquiera saber que íbamos a editar el libro. Se me metió en la cabeza que quería hacer un libro, entonces necesitaba ilustraciones porque el libro tenía que ser con ilustraciones, porque quería ver las escenas. Esa también es una deformación profesional del teatro, pensaba “¿qué escenas necesito ver? Necesito ver la caída, la casa, a la abuela”. Entonces hablé con Abril, que era compañera de mi hija en el colegio, la conozco desde que tiene siete años, y ella estaba recién egresando de diseño en la Católica. Le pregunté si le tincaba y me dijo “¡Me encanta!”, pero yo no tenía plata, entonces le dije que obviamente le podía ir pagando a medida que fuera saliendo, pero que, como no había fechas, trabajáramos super tranquilas. Me dijo que ya, pero que quería trabajar con la Ignacia, y ahí se sumaron ambas. Ahí empezó un trabajo super de hormiga, nos juntábamos una vez a la semana a ver los personajes, cuando no tenían tiempo una vez al mes, y de repente se empezaron a dar las cosas y salió lo de Ediciones UC. Cuando lo presentamos ya teníamos casi todo cuento con bocetos, entonces ya estaba el storyboard. Trabajamos juntas, pero ellas son todo el talento. Ellas proponían y yo solo decía que sí, porque tenían muy buenas ideas y lo hacían super bien.

FICHA TÉCNICA.

Título: Un camino de flores para Rita

Autor: Claudia Pérez

País: Chile

Año de publicación: 2022

Género: Cuento Infantil

Páginas: 82

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