Por Galia Bogolasky
La “nueva ópera” inicia en GAM su temporada 2026 con Splitting/Absence, apuesta artística que entrelaza lírica, arquitectura y memoria contemporánea para indagar en la vida y el legado del artista norteamericano Gordon Matta-Clark (1943-1978).
Hijo de Roberto Matta y Anne Clark, exploró diferentes modos de intervención arquitectónica en Nueva York. Él se consideraba un “anarquitecto”, un deconstructor y fue una figura fundamental del arte conceptual y la contracultura de los años 70. Fue reconocido por transformar la arquitectura en escultura a través de cortes radicales en edificios abandonados («building cuts»), por su crítica al urbanismo, el capitalismo inmobiliario y la redefinición del espacio público y privado. Falleció a los 35 años de edad.
Parte de su trayectoria es revisada en esta ópera, sexto trabajo en la lírica del compositor chileno Sokio, artista radicado en Nueva York considerado uno de los pioneros en la experimentación de la llamada “nueva ópera”. Está estructurada en cinco secciones site-responsive, es decir, que dialogan con el lugar donde se estrena: Nueva York, Santiago, París, Génova y Chicago, ciudades donde Matta-Clark vivió y produjo diversas obras.
El trabajo se plantea así como un proceso, por etapas, abierto a cada contexto de presentación. La sección Nueva York fue estrenada en 2025 en The Clemente Center y posteriormente presentada en The Metropolitan Museum of Art. Allí aborda obras importantes de Gordon Clark, como son la creación de Food, el restaurante que él hizo en Soho, Splitting y Day’s end, una intervención que hizo en un galpón en el río.
Ahora se suma en GAM la parte Santiago como premier mundial, que aborda el viaje de Matta-Clark a Chile en 1971, su intervención Claraboya en el Museo Nacional de Bellas Artes y su intento de encontrarse con su padre, Roberto Matta, articulando una reflexión sobre origen, ausencia y memoria.
Splitting/Absence propone una experiencia escénica que entrelaza ópera, instalación y performance, alejándose deliberadamente de las formas tradicionales del género. La obra establece una relación menos “sagrada” con la ópera, privilegiando la experimentación, la fisicalidad de la voz y una dramaturgia abierta, en sintonía con el carácter radical del trabajo de Matta-Clark.
Esto fue lo Sokio nos contó sobre esa interesante propuesta de artes escénicas
¿Cómo surgió este proyecto que mezcla ópera, teatro, performance, arte, aquiectura y muchos géneros?
¿Cómo surge esto? Vengo de un hiato supergrande de no haber compuesto nada en veinte años. Lo último que hice en Chile, fue en el 2004. Todas mis obras ocurren entre 1998 y 2004. Vuelvo a componer ópera el 2020 y estrené en el 2023 una obra en Nueva York, que le fue bien. A partir de esa obra, que se llama Paraíso, fue presentada en un lugar que se llama National Sodost, el aserradero nacional. Es un espacio donde en el directorio está Laurie Anderson, Philip Glass, Meredith Monk, que son todos mis héroes de juventud. Me llamaron unos meses más tarde, el 2024, respecto a mis planes y les conté una idea que ha estado creciendo, era hacer una ópera sobre Gordon Matta-Clark. Me dicen que les encanta la idea y que cae perfecto para la programación.
Gracias a ese impulso me acerco al legado de Matta-Clark, al state de Matta Clark. Empiezo a conversar con Jane Crawford y Jessamyn Fiore, les hablo sobre mi interés en hacer una obra sobre Gordon. Me quedan mirando y me dicen ¿Qué es esto? Les picó el bicho muy rápido. Durante la conversación entendieron que la idea no era hacer algo biográfico. Mis obras siempre las defino como puzles donde las piezas están tiradas, cuando las vemos en la mesa. El espectador tiene que ser capaz con los datos que yo le entrego, por ejemplo, el nombre de la pieza, algunos elementos de las letras que se cantan, la música, la imagen, ellos pueden construir su propia historia, y su propio entendimiento sobre en este caso, el sujeto que está propuesto como tema de la ópera. Tiendo a pensar que el espectador es harto más inteligente de lo que muchos quieren pretender. La sorpresa es que la gente lo logra, no sé si entender algo, pero preguntarse un montón de cosas, que es lo entretenido.
Cuando comenzó el proceso, una vez que me dijeron que les interesaba la propuesta que yo tenía, era cómo convertir la obra de un sujeto como Gordon Matta-Clark en una obra de musical. Pero no fue tan difícil, porque el trabajo de Gordon Matta-Clark, no voy a decir que es similar, pero hay mucha confluencia entre lo que yo hago y trato de proponer musicalmente con lo que él hacía. Por ejemplo el trabajo grupal, dónde todos tenemos una buena parte de responsabilidad en el trabajo. Yo propongo una idea, en este caso la música, pero es el intérprete, el cantante, o el que toca la viola, quien tiene que convertirlo en algo vivo. Así parte eso el 2024 hasta que el 2025 estreno la primera parte que es Nueva York, en Nueva York.
En tu carrera personal y dentro de la música, llevas 14 años de Nueva York. ¿Habías incorporado elementos teatrales en la ópera anteriormente?
Toda mi ópera es como lo que tu viste.
Nunca había visto algo así. Es un formato más teatral, con cosas más modernas.
Te voy a confrontar con algo que puede aclarar esto. Cuando uno va al cine, ¿estás viendo cine clásico o estás viendo cine?
Cine
En el fondo, el resultado lo tenemos enfrente y es una película. Hay estudios gigantes, por ejemplo, las películas de Marvel, y hay estudios chicos que hacen las películas de terror más serie B, pero siguen siendo cine, y los elementos son los mismos. Si tú piensas en la ópera, en lo que tú viste, en Splitting/Absence, están los mismos elementos. El principal es que una ópera es una historia en música.
¿Qué es lo diferente acá? Es una ópera de cámara. Pensar que la ópera es solo estas grandes casas con estos presupuestos suíper elevados, que además no tienen retorno, porque es una realidad de la ópera. Es una forma que tiene una necesidad de recursos tan alta que es imposible recuperarlo. Vive de la eterna donación, pero así es para llegar a ese nivel. Afortunadamente, cuando empecé, yo estaba bien loco y quería hacer esto, precisamente en oposición a eso. Era una persona que no tenía ningún interés en la ópera, pero hacía mucha música para teatro, era tanta la música que hacíam que en algún minuto me planteé esto, que debía hacer otra cosa. Finalmente, llegué a la ópera con mi primera obra llamada Patria, se estrenó en la Estación Mapocho, en 1998 y que fue considerada la mejor ópera de los últimos diez años. Me dio pánico cuando leí esa crítica en El Mercurio, porque la vara que te pone para las siguientes es muy alta. ¿Qué voy a hacer? Siempre me dediqué a tratar de encontrar en ese universo, primero encontrar temas que fuesen comunes a cualquier latinoamericano.
Mi primera obra hablaba del exilio, la segunda sobre la niña de Armero que murió en un alud de barro en los años ochenta, trataba de la mala edificación de las políticas de edificación de los gobiernos latinoamericanos, y la tercera que hice era sobre el accidente de Arequipa donde murieron decenas de jóvenes chilenos. Tengo una historia personal sobre el tema, mi novia estaba ahí, yo estuve a punto de entrar en ese avión, dije paso esta vez, pero al estar lleno no pude, un amigo que se quedó abajo, terminó escribiendo el texto de esa obra.
Mi tema era cómo encontrar similitudes con la ópera tradicional y las grandes tragedias ¿Cuál eran estas tragedias latinoamericanas que nosotros podíamos reconocernos en ellas? Eso fue lo primero. Después vino el uso de instrumentos electrónicos como parte del legado del siglo veinte a nuestra paleta sonora y que ahora estamos en el veintiuno, estamos en 2026, el no usarlos es no entender la importancia de esos instrumentos.
Primeramente trabajé mucho con instrumentos electrónicos, a día de hoy estoy mezclándolos porque las posibilidades de proceso en vivo son mucho más fáciles que de lo que había hace casi treinta años.
Lo que tu decías me recordó la polémica del actor Timothée Chalamet cuando mencionó que el ballet y la ópera son artes que “ya no le importan a nadie” ¿Para ti es una inquietud hacer las óperas más atractivas para distintas audiencias o mostrarla de otras maneras, pensar que podría perder el interés?
Donde vivo q en Nueva York hay un festival que se realiza todos los años desde hace muchos años que se llama Prototype. Está dirigido por una mujer que se llama Beth Morrison, durante el festival se deben de presentar diez óperas nuevas. Ese es el comienzo del año, diez óperas nuevas. Hay fracasos y éxitos en eso, entre ellos cosas interesantísimas que aparecen y que después rotan y se van dando reposiciones de obras que se dieron hace veinte años por ejemplo como una última que se dio llamada What to Wear que es loquísima, espectacular y la música está hecha con piano, guitarra eléctrica, violín, cello, batería de rock, insólita. Tiene veinte cantantes en escena, se trata de todo y nada. Es sobre una mujer que se llama Madame X, que está preocupada del futuro, con qué se va a vestir, hay dos otras mujeres x, que están hablando de sus rollos peleando con un pato gigante, que las persigue. Esa es la obra. Uno se pregunta quién iría a ver una obra así, pero resulta que todas las noches llenaba el teatro, teatro de 10 mil personas, lleno, todas las noches. Lo mismo con las otras óperas, las mías, el público va a verlos.
Soy muy agradecido de que a la gente le interese lo que estoy haciendo. Creo que la perspectiva en Chile sobre la ópera y lo que se puede hacer es algo que recién en los últimos años está creciendo. Esta lírica disidente, esta ópera de bolsillo, las que recuerdo y que puedo nombrar y que están haciendo un gran trabajo de traer al mainstream la idea de que la ópera no es solo lo que se da en los grandes teatros como el Municipal y que tienen X características.
Cuando me hablas de Timothée Chalamet, su comentario es bien desafortunado porque él, al hacerlo, quiere decir que no entiende el financiamiento de ese arte y el financiamiento de lo que él hace. Porque el cine es una tarea titánica que tiene, no siempre, un gran inversor o un estudio, mucha gente poniendo dinero para hacerlo, muchas donaciones, todos están apostando a que esto gana o pierde y le pagan a él millones, lo que esté ganando.
Una ópera bien parada en el Metropolitan, de tres millones para arriba, es también a través de puras donaciones, de gente que está interesada y que quiere que esto continúe andando. A veces habrá sucesos que tienen reposiciones y otras veces no. Eso de que no hay interés, todas las funciones están llenas, del ballet, de las filarmónicas, el teatro, de ópera. Él se está refiriendo al éxito comercial como del retorno. El arte no lo podemos contener dentro de los parámetros del capitalismo. Está el entretenimiento y está el arte, ambos están en la cultura. Creo que él no está entendiendo esa parte.
Cuéntame sobre lo que se viene para Splittig/ Absence
Hemos estado preparando lo que va a ser el regreso de Splitting/Absence pero no para Chile, sino en cada ciudad donde Gordon Matta-Clark realizó su obra. En orden cronológico: Santiago, Nueva York, Genova, París y Chicago. Ya estrenamos en Nueva York y Santiago así que ya estamos hablando de Chicago, durante marzo 2027. El estreno de la obra completa va a ser a finales del mismo año en un lugar a definir todavía, también estamos negociando presentaciones en Roma. Quiero volver a Santiago, me interesaría mucho ir al Teatro Bíobío. Es un teatro maravilloso y poder llevar este tipo de proyectos a regiones, me parece más entretenido que tenerlos en la región metropolitana.
Ficha técnica
Título: Splitting/Absence
Puesta en escena y compositor: Sokio
Textos: Gordon Matta-Clark
Poemas: Natasha Tiniacos
Preparador músicos: Miguel Farías
Diseño vestuario: Lucia Cuba
Coreografía: Alexandra Mabes
Diseño iluminación: Andrés Poirot
Cantantes: Gabriel Hernández (tenor), Doris Silva (soprano), Valentina Salina Walsh (mezzo), Consuelo Gallardo (mezzo), Victoria Guastavino (mezzo), Maximiliano Bustíos (barítono) | Músicos: Deliz Sepúlveda (viola), Marcelo Mella (violoncello), Natalia Vega Matus (percusión), Nicole Diaz (sintetizadores)
Bailarina: Alexandra Mabes
Colaboración puesta en escena: Constanza Thumler
Asistente vestuario: Claudia del Fierro
Mezcla y grabación de audio: Francisca Bascuñán
Audio en vivo: Víctor Sáez | Mapping: Guillermo Montecinos
Videógrafo: Rodrigo Avilés | Social Media: Felipe Arriagada
Productora: Amanda Riesman
Instituciones asociadas: New Latin Wave, Estate of Matta-Clark, Ford Foundation, The Clemente Center, Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Área de Artes de la Visualidad, Teenage Engineering, Playtronica
Producción GAM.
Coordenadas
27 al 29 Mar
Vi y Sá— 19.30 h. Do— 16 h
Centro GAM
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