Entrevista a Cristóbal Valenzuela: “Robar a Rodin es un laberinto que mezcla el policial con el arte”

Entrevista a Director de “Robar a Rodin” en Sanfic


Cristóbal Valenzuela: “Robar a Rodin es un laberinto que mezcla el policial con el arte”

Después de la proyección del documental chileno en Sanfic, tuvimos la oportunidad de conversar con Cristóbal Valenzuela, director de la película, que contestó preguntas nuestras y del público presente. La película finalmente ganó Mención Honrosa en la categoría Cine Chileno. La historia se centra en el robo de la escultura de Rodin en el Museo de Bellas Artes el 2005. Aquí parte de la interesante conversación que se generó en esa instancia. 

¿Que te inspiró? ¿El hecho mismo del robo? ¿Tenías alguna acercamiento directo con la historia? 
Yo era del Arcis y Emilio es de Arcis, entonces viví la historia muy de cerca. yo estudiaba cine y Emilio estudiaba arte. Estudiamos cosas diferentes, así que nunca nos conocimos. Nosotros, como alumnos estábamos acostumbrados que la universidad tuviera acciones subversivas de parte de los alumnos. Era parte del folclor de la universidad. En este contexto salió el caso de Rodin. Me llamó mucho la atención, porque se salió un poco de la protesta. Me quedó dando vueltas todo el tiempo. Me llamó mucho la atención que nunca se hiciera un debate al respecto. El caso pasó a policiales y desapareció. Ahí surgió la idea de hacer un policial sobre arte. Yo tenía ciertas lagunas con el arte conceptual. Siempre tenía una frustración pero me atraía mucho, pero tenía un dejo que no lo entendía. No lograba entrar a lo que el artista que me quería comunicar. Siempre me quedó el bicho de esta historia, sobre que pasó esa noche y si nadie lo tomó en cuenta como una acción de arte en ese momento, pero mi pregunta era ¿por que no? Siempre estuvo presente, así que cuando empecé a trabajar más en guión y a buscar mis proyectos propios, cuadraba mucho con ciertos estudios que estaba haciendo con el guión. Era un material perfecto para hacer un policial, que también era una comedia, que también hablaba de arte. Encontré elementos con mucho potencial para la historia.
Una de las cosas que me llamó la atención es que tu contabas que de cierta manera te habías inspirado un poco, a pesar de que lo policial no es el centro, viendo películas de cine negro. ¿Como fuiste estructurando el material? Todo parte a raíz del robo pero empieza a ramificarse por distintas áreas. 
Partimos buscando hitos, y lo tenía como en la sinopsis, y quedaron hasta el montaje. El primer punto de giro; el robo, después aparece, después se confiesa el sustractor y después aparece esta acción de arte. Estos elementos, son como pilares, para estructurar todo esto, y después con el trabajo de montaje que hicimos, empezaron a salir muchos sub temas y empezaron a entrar. Los pilares fundamentales estaban, soy muy fanático del cine negro clásico, y del Neo Noir, entonces durante la investigación y antes del rodaje me puse a ver mucho cine negro. 
¿Algunos favoritos que nos pudieran contar del cine negro?

“Kiss me deadly”, vi muchísimas películas, vi como 40 películas de cine negro. También cine del período posterior del cine negro, y a colores después de los 50. También vi “Social Network”, o versiones contemporáneas, mucha influencia. 
¿Por qué no ocupaste el GC para los entrevistados? Al principio era un poco confuso no saber quiénes estaban narrando la historia. ¿Fue a propósito? ¿Tenía un sentido dramático, o era solo por una razón estética? 
El referente que tengo de los GC por ejemplo es una película de Errol Morris, que me influenció mucho. El montaje era un reto, era contar la historia sin tener la información de quien era esta persona. Cómo contar el relato a partir del relato oral, eso era lo primero, antes que todo el resto, saber quien era cada cara era algo secundario. Ese tema fue una disputa muy fuerte, entre yo, el montajista, y María Paz, la productora, y mucha gente. Pero esta versión decidimos dejarlo sin GC. 

Hicimos un render, que está desde el guión, que era como generar un relato laberíntico, que no sabías que adonde ibas, quien era esta gente. Quise seguir usando referentes, como la película “Network”. Es un guión que se ganó el Oscar.  Me interesaba como meterse a la historia, con un estado de confusión también, por eso el guión tenía múltiples capas, y grabamos mucho más de lo que aparece acá, habían muchos sub temas, y el reto en el montaje con Murillo, era ir limpiando para potenciar la fluidez del relato, que también entra al laberinto que mezcla el policial con el arte. 
Emilio: ¿Haz podido ver la película completa? ¿Qué opinión tienes al respecto?
Emilio: Si, en una función privada la vimos con Cristóbal. Yo soy del campo del arte visual, en el cine y en el documental no tanto, no conozco mucho. Cuando un trabajo está bien hecho, se nota. Es super lindo hacer algo así. Me gustó, no es porque sea yo el que está ahí, está bien en todos caso, es un buen trabajo de Cristóbal, más que un trabajo mío, y todo el equipo fantástico que me aguantó también. 
Yo creo que hoy en día el Bellas Artes, cambió de cierta manera en torno a la seguridad. ¿Uds sienten que la obra artística cambió eso?
Yo creo que sin duda la obra de Emilio afectó claramente. Costó mucho que Milan Ivelic, el director del museo en ese momento, hablara. Fue un trabajo de meses. El lo catalogaba como el peor día de su vida, y estuvo como 10 años años en el museo. Hubo un antes y un después en toda la seguridad del museo. No se si afectó directamente a otras exposiciones. pero el museo cambió después de la obra de Emilio.

¿Hasta que punto uds pudieron cuidar al personaje? En verdad no es un personaje, es un ladrón, básicamente, para no afectar su dignidad, porque uds expusieron la vida de él, que es una persona con demasiadas contradicciones, con demasiados problemas familiares. ¿cuanta información ustedes se guardaron? 
Nosotros trabajamos con todo lo que nos entregó Emilio. Emilio sabe muy bien lo que quiere decir y lo que no. Lo que no no se puede, es dificil sacársela. Entonces trabajamos con lo que el nos entregó. Pero nosotros sentíamos importante que a través de su biografía se entendía lo que el hizo. Muy poca gente se lo tomó en serio. En esta película queríamos, de una forma, abrir el debate, que no se hizo en su momento. Sería interesante que la biografía de Emilio, se dieran ciertas claves para entrar. Por ejemplo, mucha gente que decía, bueno se robó la escultura porque estaba borracho. Nosotros pensamos que, muchas obras de arte que han sido hechas por gente borracha, y nadie dice: ¡que está borracha! También le preguntamos. ¿Que quieres hablar? ¿que no quieres hablar? Tenia todo el derecho. El facilitó su material de archivo. 
Emilio: Con Cristóbal siempre  hubo una especie de conexión verdadera, verídica, entonces ante la verdad no puedo dudar, sus ojos, su iris.  A mi me parece un trabajo de oficio, más que un trabajo mío. No es una obra mía, es un trabajo de Cristóbal, lo veo con esta distancia, y me parece que está muy bien logrado. 
Cristóbal: Yo creo que habría sido muy fácil destruir a Emilio. Destruirlo absolutamente. Vimos que este material que está tras lo que el hizo, era una forma de, no sé si defenderlo pero que su acto se defendiera por si mismo, para nosotros era importante que apareciera eso, sin animo de humillarlo, sino que todo lo contrario. 

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