Entrevista a director de “Arco”, Ugo Bienvenu: “Si queremos que suceda algo mejor primero hay que imaginarlo”

Por Gabriela Bravo desde París

Desde hace un tiempo que en el mundo de la animación se están colando películas que vienen a romper con los estereotipos que han creado los grandes estudios de Hollywood, a través de historias y personajes diferentes. Una de ellas es Arco, el primer largometraje del director francés Ugo Bienvenu quien ganara el Festival de Animación de Annecy y está nominada a los premios Oscar.

Arco nos trae la historia de Iris, una niña que vive junto a su pequeño hermanito en el año 2075 en un mundo donde los desastres naturales son el pan de cada día y la tecnología ha modificado las relaciones humanas incluso en la intimidad de la vida familiar. Un día Iris ve caer desde el cielo un niño que lleva puesto un traje color arcoíris y que dice venir del futuro, es Arco. Juntos emprenderán una fantástica aventura para permitir que Arco pueda volver a su época.

La cinta es una fábula de ciencia ficción ecológica que nos interroga sobre la humanidad, el progreso y nuestra relación con la naturaleza. Todo esto visto desde los ojos inocentes de sus dos protagonistas: Iris y Arco.

En exclusiva Culturizarte pudo conversar con el director Ugo Bienvenu, quien nos cuenta detalles sobre la creación de Arco.

Arco es tu primer largometraje animado. Tú comenzaste en el mundo del comic, donde publicaste varios libros. ¿Cómo se pasa de escribir historietas a el mundo del cine?

Es algo particular, porque la gente me conoce por mis comics, pero hago animación hace más de 20 años. Estudié en la escuela Les Gobelins y cuando terminé, armé mi primer estudio y empecé a trabajar en cintas de animación, luego de 4 años comencé a trabajar en paralelo en un comic y la animación. Yo fabrico y produzco películas de animación. Arco fue hecho en mi estudio, Remembers, pero siempre estuve haciendo animación, comics e ilustraciones en paralelo, siempre estoy haciendo varios trabajos al mismo tiempo.

¿Cómo surge la idea de crear Arco?

Yo construyo mi trabajo siempre de la misma forma, mis ideas vienen de la observación de la realidad, entonces es la observación de lo que estamos viviendo todos lo que me da ideas. En 2019 me dije, es cómico, pareciera que estuviéramos viviendo en una mala historia de ciencia ficción y, pensé, la ciencia ficción genera el futuro en el que posiblemente vamos a vivir, las narraciones crean un mundo de posibilidades, especialmente la ciencia ficción. Yo que llevo más de 10 años escribiendo ciencia ficción me dije: “no será que nosotros, los autores de ciencia ficción, deberíamos pensar en cosas mejores, ya que, si queremos que suceda algo mejor, primero hay que imaginarlo”. Los seres humanos tenemos el tropismo de siempre imaginar lo peor, entonces me dije por qué no invertir eso.

Pero en Arco vemos que el mundo de Iris no es el mejor de los mundos y tampoco sabemos si el mundo donde vive Arco es algo mejor

A mí me gustan las películas que me toman en serio, que me respetan y que respetan mi inteligencia. Cuando era niño no me gustaban las películas que me mentían, me gustaban las películas como Bambi, Alicia en el país de las maravillas o Pinocho, cintas que no me consideraban estúpido. Cuando era niño sentía que no respetaban el adulto que había en mí, y ahora que soy adulto tengo la impresión que no respetan el niño que hay en mí, en realidad, los niños y los adultos no son dos especies separadas, somos todos parte de la humanidad y estamos hechos de las mismas cosas: emociones e inteligencia. Mi idea era dirigirme tanto a los niños como a los adultos y mostrar el mundo en toda su complejidad, el mundo no es lindo ni feo, puede ser las dos cosas al mismo tiempo y somos nosotros que debemos ver lo mejor que hay en lo peor y viceversa. Hay una gran oposición en la película, ya que Iris vive sin sus padres, pero en una conversación Arco dice que él tampoco está conforme con su vida, pero desde mi perspectiva, creo que una situación es mejor que otra, ya que en una de ellas la humanidad se volvió a conectar con la naturaleza y en la otra está completamente desconectada. A través de un esqueleto narrativo muy sencillo traté de construir una serie de estratos con más complejidad, siempre trato de dibujar la realidad en toda su complejidad, lo que difiere un poco de la ciencia ficción común que es más conceptual, que vuelve binario al mundo. El mundo de Iris pareciera de ciencia ficción, pero para mí no es tan así, es lo que está pasando hoy, pero amplificado, el robot Miki es una metáfora de la IA (Inteligencia Artificial), es como darle un cuerpo a la IA. Las reuniones en holograma son nuestras reuniones por Zoom. Es lo mismo, pero más grande, más pop. La idea es decirle a los niños: “no nos vamos a engañar, el mundo al que llegaron está en este estado, tiene muchos problemas, no anda bien, pero esto no quiere decir que mañana no pueda ser mejor. No esperen nada excepcional porque eso no vendrá, no esperen nada excepcional para comenzar una aventura ya que esta puede comenzar en sus jardines, en el supermercado, en el living, en la escuela”.

Otro punto es que uno como padre no deja de decir: “oh, el tiempo pasa rápido” y los niños no se dan cuenta, por eso quise hacer las últimas imágenes para decirles “aprovechen el tiempo que tienen con las personas que aman, porque pasa muy rápido”. Traté a través de pequeños toques y por oleadas que la narración contara cosas sencillas que finalmente no lo son tanto.

¿Cuánto tiempo te demoraste en hacer Arco y cuáles fueron tus mayores dificultades?

Me llevó 5 años entre el primer dibujo hasta que la película estuvo lista, lo que es un periodo largo y, a la vez, corto mirado en retrospectiva. Al hacerlo me pareció muy largo, pero mirando hacia atrás no sé cómo podríamos haber ido más rápido. Todo fue complicado porque era mi primera película y no estaba escrita como las otras. Lo que nos permitió hacer la película fue que creímos en nuestro proyecto y que al principio la financiamos nosotros. Con mi asociado Félix de Givry, hicimos un animatique, que es un storyboard animado de la película, que nos costó todos nuestros ahorros en ese momento. Tuvimos mucho miedo porque el estudio podría haber cerrado, yo estuve trabajando 4 años sin ser remunerado y fue realmente complicado. Me di cuenta que este filme era más importante que yo, que nosotros, fue la película quien se impuso a nosotros y con Félix y luego con Sophie (Mas) y Natalie (Portman) nos pusimos a su servicio. Pero fue difícil porque todo fue diferente, lo quisimos hacer de una manera diferente de lo que se hace habitualmente. Lo hicimos todo en Francia, no quisimos enviarlo a países donde es más barato. El modelo en el que lo hicimos no fue convencional, por ende, nadie estaba dispuesto a seguirnos fácilmente. Además, entre medio yo tuve dos hijos. Estoy muy contento de haberlo logrado, pero fue de una intensidad excepcional.

Arco es una película coproducida por Natalie Portman ¿cómo pasaste de estar trabajando solo en tu estudio a que una actriz de Hollywood se interese en tu proyecto?

Con Félix durante 2 años y medio escribimos la historia e hicimos el storyboard, luego se lo mostramos a diferentes personas quienes nos dijeron que jamás una película como la nuestra se podría hacer en Francia ya que era muy cara y también nos decían que había problemas en el guion. Tras esto con Félix quedamos muy deprimidos y nos dijimos: “o esta película nunca verá la luz o invertimos nuestros ahorros en ella”, decidimos hacer lo segundo y pusimos nuestro dinero en un animatique de 45 minutos, que nos demoramos 6 meses en tener listo. En esos momentos ya no teníamos más dinero, estábamos arruinados, así que le hablé a mi agente, que también trabaja en Estados Unidos, le mostramos el animatique y nos dijo que justamente Natalie Portman y Sophie Mas habían creado una productora, MountainA, y que él las podía llamar. Al otro día estaban Natalie y Sophie en nuestra oficina, vieron los 45 minutos y se pusieron a llorar, ahí nos dijeron: “¿qué es lo que necesitan?”, nosotros les dijimos que necesitábamos terminar la película y que nos ayudaran a defenderla con toda su singularidad y fragilidad. Ellas comprendieron inmediatamente. Luego nos demoramos 6 meses en terminar el animatique, es decir, ya llevábamos 4 años en el proyecto, y estaba ya muy cansado, en ese momento les dije: “si no comenzamos la fabricación de la película ahora, no creo que sea capaz de hacerla”. Le mostramos lo que teníamos a los distribuidores franceses e internacionales y logramos obtener el 30% del financiamiento y nos lanzamos, por lo que fuimos buscando fondos al mismo tiempo que hacíamos la película. Arco se debería haber hecho en 18 meses, pero nos dimos cuenta que si la terminábamos antes teníamos una oportunidad de ir al Festival de Cannes, por lo que pusimos todo nuestro esfuerzo y la terminamos en 12 meses, que es algo que no sucede casi nunca. Así que terminamos de encontrar el financiamiento en Cannes. Fue algo muy estresante porque tuvimos que hacer todo al mismo tiempo.

¿Qué influencias has tenido al hacer esta película?

Tuve la suerte de vivir en un tiempo en que hubo muy buenos dibujos animados. Sin embargo, mi mayor influencia es la vida, lo que me pone a trabajar es lo que veo en la calle, en mi día a día, cuando hay una disonancia con la realidad. Lo que hizo que me dedicara a esto fueron todos los libros que mis padres me compraron cuando era pequeño, todos los dibujos animados y películas como Peter Pan, Jumanji, Gasparín, Dragon Ball Z -que es lo que me hizo entrar en el mundo del dibujo- Fievel, Ranma ½, Flash Gordon, el osito Winnie de Pooh, El Señor de los Anillos, La Leyenda del Rey Arturo, Bridget Jones. Pero también ciertos escritores como Stephen King, Michel Houellebecq, Marguerite Duras, Abel Quentin, Clifford D. Simak, los hermanos Grimm. Creo que es imposible decir que uno tiene una sola influencia.

Con respecto a tu infancia, viviste en diferentes países, entre ellos Guatemala y México. ¿De qué manera América Latina pudo influenciar tu trabajo?

Crecí en Guatemala, en Chad y en México, también estuve un tiempo en China y en California. Tenía 3 años cuando llegué a Guatemala y me fui a los 6 años y a México llegué cuando tenía 10 años y me fui a los 14. Son momentos que impactan fuertemente el inconsciente. Primero que todo en ese tiempo América Latina tenía una gran influencia de los Estados Unidos, tal vez menos hoy, pero en Guatemala había estos autos antiguos como los Buick, los Chevrolet, era como ver una transmisión en vivo de los años 50 de Estados Unidos. En México había todas estas publicidades antiguas de Coca-Cola, de Marlboro, que me impactaron bastante, pero también lo hizo el estilo de vida, teñido por un soft-power de Estados Unidos que siempre he encontrado interesante, la idea que todo el mundo tenga una casa, una lavadora, esta forma de alegría en ese story-telling, pero en el que pareciera siempre haber algo que no concordaba. A través de América Latina el soft-power de los Estados Unidos me alcanzó. Al mismo tiempo, tanto en México como en Guatemala, hay pueblos como los Huichol que asocian los colores de manera muy interesante, está la naturaleza, en ciertas ciudades de México hay muros pintados de un amarillo ocre que se mezcla con unas flores rosadas casi violetas, quiero decir que la manera de colorear la naturaleza me viene mucho de México.

Países como Guatemala y México, también un poco India y China, pudieron preservar una cultura muy fuerte con la religión y otros elementos. En Europa nos olvidamos de lo que es la cultura kitsch, antes las estatuas de las iglesias estaban pintadas, pero ahora hemos perdido todos esos colores. En Europa nos olvidamos que venimos de un mundo casi solamente constituido por café y verde, y que los colores eran importantes en la vida de las personas porque era algo escaso. Personalmente siempre he necesitado usar muchos colores y creo que es porque crecí en países como Guatemala y México. Necesito poner muchos colores en mi trabajo porque creo que la humanidad necesita ser colorida.

En Francia, elegiste a Alma Jodorowsky para dar la voz a la madre de Iris, ella es la nieta de Alejandro Jodorowsky. ¿Como llegaron hasta ella?

Con mi asociado, Félix, actuamos hace mucho tiempo en una película que se llama Eden de Mia Hansen-Love, allí nos encontramos con toda la nueva generación de actores franceses: Vincent Macaigne, Vincent Lacoste, Golshifteh Farahani, Zita Hanrot. Con Félix nos dijimos que queríamos trabajar con gente que apreciamos, con amigos, que fuera divertido. Fue así que llamamos a nuestros conocidos porque sabíamos que no solo sería un trabajo, sino que también lo pasaríamos bien, de esta forma llamamos a Alma que es la novia de Félix, lo que nos pareció lógico. Por eso también esta Vincent Macaigne, porque es nuestro amigo. Tuvimos la suerte de trabajar con actores excepcionales.

Finalmente, una pregunta que se le hace a muchos artistas en esta época y que está muy relacionado con tu película ¿Qué piensas de la Inteligencia Artificial?

Respuesta corta: es una mierda. La respuesta larga es difícil de resumir ya que la IA impacta todos los espacios de nuestra vida y eso es lo complicado y por qué es tan difícil de atacarla, ya que viene a involucrarse con todos los detalles de nuestra vida. La palabra “imbécil” viene del latín imbecillus, que es quien no se ayuda con un bastón; el bastón fue una de las primeras técnicas, entonces ser un imbécil es no querer ayudarse por la técnica. Salvo que la técnica desde hace miles de años se ha desarrollado para que los humanos tengan más tiempo y libertad para pensar, imaginar y soñar el mundo y actuar en él. En un momento la técnica se transforma en tecnología, mientras la técnica se suponía que tenía que darnos tiempo para nosotros, para nuestro teatro interior, para nuestro inconsciente, la tecnología, de la mano del celular ha venido a extirparnos de nosotros mismos, por ejemplo, estamos conversando con alguien o estamos solos aburriéndonos y comenzamos a tener ideas, y si el celular suena nos extrae de nosotros mismos, de nuestros sueños, de nuestro inconsciente. Esto fue preparando el terreno para la llegada de la IA, nos debilitó cognitivamente. La IA llega y nos dice, no se preocupen, nosotros nos encargamos de la imaginación, nosotros lo haremos en su lugar. Pero ¿para qué sirve la ficción? ¿para qué sirve contar historias? Las historias nos sirven para prepararnos a la realidad, en un espacio sin riesgos, nos prepara para la peligrosidad de lo que vamos a atravesar en esta vida, es un intercambio de experiencias, salvo que la máquina no tiene experiencia del mundo, ella vive en un mundo conceptual, pero nosotros no vivimos en un mundo conceptual, vivimos en un mundo real. Ese es el rol de la ficción, ya que las emociones son como los músculos, es decir, si no ejercitamos las emociones frente a una situación complicada corremos el riesgo de colapsar. La imaginación también es un músculo y hay que usarlo todo el tiempo, salvo que, por ejemplo, el GPS nos va a decir: “vete por allá”, la IA dirá: “toma esta decisión, será mejor para ti”, entonces ya no desarrollamos la imaginación. Y es que la imaginación no solo la utilizamos para tomar decisiones, la ocupamos en todos los espacios de nuestra vida, cuando comemos, cuando vamos al baño, cuando cocinamos, todo lo que hacemos lo imaginamos y eso hace que nuestra vida sea más bella y densa. Cuando hacemos el amor si no somos capaces de convocar a nuestra imaginación se vuelve algo triste, sin belleza.

No nos estamos dando cuenta que, al entregarnos a la IA, al aceptarla, nos estamos empobreciendo, pero de una pobreza que nunca antes se había visto. Sin embargo, los ricos van a seguir consumiendo libros, yendo al teatro, al cine, van a seguir consumiendo cosas que implican el intercambio de experiencias. Pero para los pobres va a pasar lo mismo que sucede con la comida y la ropa, hoy los pobres consumen comida procesada y fast fashion, entonces como los pobres no van a tener dinero para consumir ficción, van a escribir un prompt en internet diciendo: “quiero una película así y asá”, que los va a mantener en una burbuja semántica y de inconsciencia, entonces no van a estar formados para tratar con el otro, a la experiencia del mundo, solo serán formados a las experiencias que los van a conformar con su pequeña realidad. Esto es una ruptura de clase que nunca antes se había visto porque será una ruptura de clase del imaginario y por el momento no somos capaces de darnos cuenta la brecha que va a crear en la humanidad, dividiéndola en dos. Cuando digo pobres yo me incluyo, los únicos que van a poder continuar consumiendo lo “hecho por humanos” son los mismos que hoy pueden comprar Chanel y Hermes. El producto hecho por humanos será un producto de lujo, solo que, si nuestro imaginario va a ser construido por seres o cosas que no tienen experiencia de este mundo, vamos a estar completamente desarmados cognitivamente, y eso será un colapso de la psique humana sin precedentes en la historia de la humanidad. Esto es el fin de la historia, pero entre tanto, qué va a suceder. Para ejercer mi oficio yo trabajé durante 20 años e hice muchos trabajos pequeños que me permitieron desarrollar un gesto, una reflexión, por ejemplo, hice muchos dibujos para la prensa, hoy casi todos esos dibujos se hacen con IA, entonces hoy yo no hubiese podido desarrollar ese conocimiento. Trabajé en películas pequeñas y nunca tuve el dinero suficiente para decirle a otros: “oye haz esto o aquello”, entonces tuve que aprender todas las etapas de mi oficio y es lo que permitió que hoy pueda hacer una película de esta magnitud, ya que aprendí a trabajar en todas las etapas de una película. Mi habilidad surgió del trabajo, no nací sabiendo dibujar. Hoy si alguien quiere hacer una película y se quiere ayudar con la IA, se va a convertir en un corrector de IA, y eso no me interesa, ser corrector de una máquina, es como si alguien dijera que quiere ser corrector ortográfico del computador. No tiene sentido.

Las ideas vienen de lo que sabemos hacer, de la práctica de nuestro oficio. Yo creo que no tendremos nuevas ideas porque la gente que tiene ideas es aquella que conoce su oficio perfecta e íntimamente. Por ejemplo, mis ideas vienen de cuando estoy dibujando y me doy cuenta que podría hacerlo de una manera diferente o cuando cometo un error. Creo que si dejamos de hacer nuestros oficios de manera íntima y delegamos ciertas cosas al computador le impediremos a nuestra imaginación crear cosas nuevas. Yo sé que nunca voy a usar la IA porque sé que no me va a aportar nada bueno y que me va a volver flojo. Solo para darte un ejemplo, antes andaba en una bicicleta normal y después me compré una eléctrica y ahora ya no puedo andar en la normal, no quiero que me pase lo mismo con mi trabajo, me niego a convertirme en un corrector de prompt.

 

Ficha técnica

Título: Arco

Género: Animación

País: Francia

Año: 2025

Duración: 82 minutos

Director: Ugo Bienvenu

Distribuidora: MUBI

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