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domingo, octubre 2, 2022

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Entrevista a director del documental “Mi país imaginario” Patricio Guzmán: “La memoria es el futuro”

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Por Gabriela Bravo

Patricio Guzmán, el documentalista de la memoria de Chile vuelve a las salas de cine con su última obra, Mi país imaginario, una mirada sobre el estallido social de octubre de 2019 que condujo a la escritura de una nueva Constitución, que será sometida a votación el 4 de septiembre.

Residente francés desde hace décadas, Patricio Guzmán nunca ha dejado de interesarse por Chile, como lo acredita su trilogía: Nostalgia de la luz, El botón de nácar y La cordillera de los sueños, que entrega una reflexión poética y profunda sobre la memoria, logrando un gran reconocimiento en festivales internacionales.

Con Mi país imaginario, el cineasta vuelve a retomar la veta del documental de acción, en donde la historia se va escribiendo día a día, y la cámara se deja llevar por los acontecimientos tal como sucediera con La batalla de Chile. Un ojo que da cuenta de los profundos cambios que ha tenido el país.

Mi país imaginario fue la única película chilena que formó parte de la selección oficial del Festival de Cannes de este año, donde fue recibida con grandes elogios y una ovación de pie que duró 12 minutos.

Culturizarte tuvo la oportunidad de conversar con el director, quien dejó en claro que esta no será su última película.

En su documental usted cita al director francés Chris Marker, él le da a usted un consejo: «para poder filmar un incendio hay que estar en el momento en que sale la primera chispa». En esta oportunidad, usted no pudo estar en esa «primera chispa» como sí lo estuvo en La batalla de Chile. Entonces quería saber ¿Cómo y cuándo decide hacer este documental?

Comenzó a gestarse el documental cuando se produjo el gran movimiento en Santiago, de la toma del metro. Cuando se produjo esa enorme manifestación de jóvenes en el metro y una semana después esa manifestación, realmente enorme en Alameda, en la Plaza Baquedano, cuando se reunieron un millón y tantas mil personas, esa manifestación tan grande, tan nueva que nadie la convocó; no hay ninguna figura detrás de ella, no hay una organización, no hay un comité. Es un efecto de la situación del país, es una reacción voluntaria de millones de personas que se dan cuenta de que hay que hacer algo; salir a la calle, manifestarse, hablar, decir para que los tomen en cuenta. Esa manifestación es única, histórica en nuestra historia reciente. Entonces, yo en todo ese espacio me dije: «Hay que hacer una película, hay que hacer una película, hay que hacer una película», no se puede quedar uno aquí de brazos cruzados. Tuvimos que esperar mucho tiempo para que nos dieran permiso para salir, porque acuérdate que la pandemia era una especie de gran represa que no nos dejaba actuar libremente. Finalmente conseguimos colocar todas las cosas en el camino, el equipo, etc. Y empezamos a filmar, pero mucho más tarde. Como no podíamos filmar inmediatamente, yo con tres, cuatro amigos que tengo en Santiago, comenzamos a filmar sin que yo estuviera -eso se puede hacer perfectamente- «filma esto, filma esto otro», «lo quiero en la mañana, lo quiero en la tarde», «filma primeros planos, filma planos generales… lo que a ti se te ocurra». Eso fue lo que hicimos con nuestros corresponsales en Santiago y fue estupendo, porque empezamos a recibir material y ya hicimos un primer montaje sin haber estado en Santiago, para con ese material, conseguir el dinero, porque ese es el otro problema difícil de nuestra profesión; es que se te ocurren muchas cosas, pero tienes que financiarlas. Entonces, con ese material, nos dijeron que sí en un canal, en la Asociación de Documentalistas en el Estado, que otorga las subvenciones y pudimos respirar y decir: «Bueno, ya tenemos los recursos para ir a Santiago realmente». Llegamos allá, reunimos el mismo equipo que filmó antes: los mismos camarógrafos, yo llevé otro más y nos pusimos a filmar esa realidad extraordinaria.

Lo primero que nos llamó la atención es la gran cantidad de mujeres que el movimiento tenía y tiene. La claridad, la exposición, la profundidad, la facilidad para exponer lo que está pasando, el análisis político lo hacían mejor las mujeres. Por supuesto, también los hombres están, pero lo que te llamaba la atención es que las más espontáneas, las que tenían más contacto eran mujeres y eso nos gustó mucho y comenzamos poco a poco a filmar una mujer, luego otra, otra, otra y los hombres fueron quedando atrás. No es que no estén, porque naturalmente está lleno de personajes importantísimos masculinos, pero nos parecía que en la película funcionaban mejor las mujeres y al final tomamos la decisión de montar únicamente las mujeres y no nos arrepentimos. El movimiento femenino en Chile es de una importancia enorme, es profundo, es analítico, es histórico, tiene figuras intelectuales, gente joven de todas las clases sociales. Es bien bonito. Es una de las cosas que más nos gustó.

En ese sentido, este documental nos hace recordar más La batalla de Chile que los últimos tres documentales que usted ha hecho, que son más poéticos. Parece volver a ese momento –de hace décadas atrás- en donde descubre lo que está pasando ¿Nos puede contar cómo ve usted las similitudes y las diferencias entre Mi país imaginario y La batalla de Chile?

Cuando hay una situación de acción es la acción que manda, cuando se desencadena la acción nacional lo que hay que hacer es seguirla; hay que filmar la acción como quien sigue un río. Es muy importante la acción. Cuando no hay, es complicado hacer un documental y es lo que ocurre casi siempre: tienes que entrevistar a una persona, a otra persona y así vas armando con los entrevistados una pequeña historia y si falta historia, tienes que entrar y narrar la película, que es lo que yo hago en esta también, pero al principio narro diez minutos, abandono la película y aparezco en los diez minutos finales, lo cual es ideal porque es mejor que un narrador que está constantemente llamándote la atención. En todo caso, lo que te quería decir es que en este documental la acción se fue imponiendo definitivamente. La gente tenía tal cantidad de cosas que decir y que moverse, que actuar; la gente contaba acciones que había hecho o acciones que iba a hacer, que nos dimos cuenta que era una película de acción, de movimiento. Y entre las mujeres aparecen los hechos, es decir, las manifestaciones de noche, de día, en la madrugada, en la tarde, enfrentamientos con la policía. Era muy creciente la acción. Tenemos muchos metros más filmados. Teníamos una gran ambición de hacer una película más larga pero eso es un pecado complicado. Hay que hacer películas que se recuerde rápidamente y que exponga rápidamente la situación para que el espectador no te abandone.

Volviendo al tema de las mujeres, a diferencia por ejemplo de La batalla de Chile, que es mucho más mezclado. En Mi país imaginario son las mujeres las que toman la batuta ¿Cómo ve la situación de las mujeres chilenas en esta nueva «batalla de Chile»?

Yo creo que la actitud de las mujeres es ejemplar, porque viene de hace diez años atrás que la mujer tomó en sus manos aspectos sociales importantes. Ha batallado por ellos, ha luchado por ellos, se han comprometido distintas personalidades importantes de población anónimas de todo tipo y han impulsado un movimiento de cambio brutalmente femenino en Chile. Lucha por el cambio, por una sociedad mejor, por mejorar el futuro, por trabajar el futuro y eso mismo se mantuvo y ahora estalló de una manera mayor aún y es muy bonito, es muy hermoso ver que un país socialmente está dirigido, primero, por la opinión femenina, y luego por los hombres que vienen detrás. Es una situación única en América Latina, en el mundo… yo te diría que es mejor que la que hay aquí (Francia). Es bien interesante, yo creo que se va a mantener. Las mujeres no van a bajar la cantidad de cosas que tienen que decir, van a continuar en vanguardia y va a ser estupenda la continuación del movimiento, pase lo que pase; es una garantía que la mujer chilena esté ocupando el centro del movimiento, está muy bien.

Su película termina con el inicio de la nueva constitución que ya se escribió. Ahora se va a someter a votación el 4 de septiembre ¿Qué es lo que espera de ese proceso?

Yo creo que va a ganar el aspecto positivo, el aspecto innovador de escribir una nueva constitución y dar vuelta la página; corregir esa nueva constitución y seguir adelante. No creo yo que haya que detenerse a una conflictividad un poco absurda y repetitiva. Sí hay gente que se opone, hay mucha gente que se está oponiendo cada vez más, pero a la vez está el otro sector chileno que se manifiesta poco, va a votar, pero no habla tanto como los opositores. Yo creo que va a ganar la situación de la nueva constitución. Va a ser interesante el futuro y va a dar para hacer unas dos películas más. Estoy muy contento de eso.

¿Es algo que ya tiene planificado?

Sí, ya lo tenemos. Vamos a ir a filmar, yo no voy a ir, pero el equipo se va a poner en movimiento ahora cuando se produzca la votación. Es el mismo equipo de antes, somos seis personas. Están preparadas; ya hemos conversado de lo que vamos a hacer. El mismo camarógrafo que llevé antes, va a ir también y será una secuencia importante, sin duda. Pero no es la película, será una introducción, un puente. Hay que pensar ahora en un nuevo guion, hay que incorporar nuevos elementos para hacer una película distinta. No puedes tú repetir el mismo enfoque, tiene que haber otra creatividad, otra calma para hablar del futuro chileno.

Su película fue exhibida por primera vez en Cannes, donde tuvo una una excelente acogida ¿Qué representa para usted, como cineasta chileno, poder participar de estas instancias internacionales que a lo mejor son distintas de lo que usted está mostrando: una realidad, un combate; al lado de todo este glamour que implica Cannes?

Efectivamente, Cannes es un festival destinado a otro tipo de actividades humanas. Es una fiesta del cine, es un gran festival, interesante. Pero claro, una película sobre América Latina, en que la gente sale a la calle, golpea cacerolas y se mueve y hace explotar un país es otro tipo de situación. Hay otras películas peruanas y ecuatorianas que más o menos hablan de lo mismo o hay películas del otro lado del mundo que también muestran una gran explosión femenina, social y en Francia misma ha habido grandes manifestaciones de mujeres. Es raro estar allí, pero es muy bueno que el director del festival te acompañe al escenario, presente tu película ante una sala repleta, una sala que aplaudió más de doce minutos al final de la película, lo cual es una exageración. Yo no lo podía creer, yo pensaba que había una especie de equivocación y la gente aplaudía y aplaudía y ¿eso qué significa? que hay una especie de enorme público en Francia y en América Latina -porque habían muchos Latinoamericanos en la sala- que desea un cine que refleje lo que está pasando, que refleje la explosión social que va a venir poco a poco en el continente para mejorar nuestras condiciones de vida y pasarlo mejor.

No puedo hacer esta entrevista sin preguntarle ¿Qué significa para usted la memoria? Usted que es el cineasta de la memoria chilena.

Puede parecer paradojal, pero la memoria es el futuro. Digamos que cuando yo hablo de la memoria estoy hablando del futuro que nos va a pasar. Mientras más sepas lo que ha ocurrido en tu vida, mejor sabes o te adelantas, más o menos, a lo que el futuro nos trae, nos presenta. La memoria, en el fondo, es un camino hacia adelante; no es un camino hacia atrás. Es muy importante tomarla en cuenta, anotarla, seguir sus consejos y apoyarse en ella para caminar hacia adelante. La memoria es el futuro. 

¿Cómo ve esta memoria y este futuro para Chile?

Yo siempre he sido optimista. Creo que las cosas van a cambiar para mejor, creo que el público chileno se ha dado cuenta de que hay que hacer cambios importantes para que la constitución sea más moderna y seguir avanzando en América Latina que es un continente difícil, complicado, manipulado por todo el mundo; los poderes económicos nos avasallan por todas partes, pero por otra parte la gente está viva, está dispuesta a dar esta pelea tan larga.

En su película usted dice que nunca pensó que iba a volver a ver un estallido, una revolución. Lo que vivió en su juventud con los años de Allende lo viene a ver nuevamente en esta nueva generación.

Es notable que esto se produzca de repente. Es notable que después de casi cincuenta años de pronto la gente, y sobre todo la juventud, despierte y salga hacia afuera; abra la ventana y diga: «Esto no puede seguir así, tenemos que cambiar, tienen que hacernos caso». Esto es muy bello. Es un acontecimiento inolvidable y que influirá en el futuro sin duda alguna. Es muy bonito ser cineasta y participar de este tipo de acontecimientos. Es fantástico. Tenemos un opus 1 y un opus 2 y seguramente habrá un 3. Qué mejor para un país Latinoamericano, pequeño, modesto como es Chile.

Ficha técnica

Título: Mi país imaginario

Género: Documental

País: Chile

Año: 2022

Duración: 83 minutos.

Dirección: Patricio Guzmán

Guion: Patricio Guzmán

Dirección de fotografía: Samuel Lahu

Montaje: Laurence Manheimer

Música: Miguel Miranda, José Miguel Tobar

Sonido: Aymeric Dupas, Claire Cahu

Casa productora: Atacama Films, Market Chile, Arte France Cinema (Francia)

Productora: Alexandra Galvis, Renate Sachse

Estreno: 11 de agosto

 

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