spot_img
15.9 C
Santiago
jueves, septiembre 29, 2022

últimos posts

Entrevista a director y actores de «El Automóvil Amarillo»: M. Espinoza: «Entendí la obra como una metáfora de nuestro tiempo».

Entrevista a director y actores de «El Automóvil Amarillo»

Marco Espinoza: «Entendí la obra como una metáfora de nuestro tiempo».

- Esta publicidad ayuda a mantener este sitio -





«El Automóvil Amarillo» es una obra escrita por Sally Campusano, y se está presentando actualmente en el Teatro Nacional. Es una obra dónde tres personajes solos se encuentran en una carretera frente a un auto amarillo, dónde se hacen muchas preguntas, y se plantean varias interrogantes. Entrevistamos a su director Marco Espinoza, y a los actores Víctor Montero, Carolina Larenas y Juan José Acuña.


Marco Espinoza, director de la obra.

¿Qué te llamo la atención del texto de Sally Campusano para montar esta obra?
Lo que me llamó la atención del texto fue el nivel de soledad y desamparo en el que se encuentran estos tres seres humanos. La relación entre ellos da cuenta de las necesidades personales de llenar un vacío, lo que entendí como una síntesis y metáfora de nuestro tiempo.
¿Cómo fue la colaboración con el Teatro Nacional?
El Teatro nacional tiene un equipo técnico de primer nivel, todos ellos colaboraron en llevar a cabo la puesta en escena tal cual como la imaginaba. Además, contar con Ramón Griffero a la cabeza del Teatro, es muy estimulante, no sólo por su espíritu infatigable en la búsqueda de nuevos lenguajes, sino también porque imprime energía y vitalidad en todos los proyectos.
¿Cómo fue la selección del elenco? ¿Por qué decidiste trabajar con estos actores particularmente?
La selección de los actores se hizo a partir de la necesidad de trabajar con intérpretes cercanos en afinidad temática. Es decir, había que encontrar actores que fueran capaces de leer en el texto la deshumanización del mundo contemporáneo y para ello Víctor Montero, Carolina Larenas y Juan José Acuña han sido un aporte fundamental al darle cuerpo a estos seres desesperanzados, que tienen una profundidad que va más allá de la forma actoral “profunda” sino más bien son capaces de reconocer aquello y llevarlo desde la densidad hasta la ironía.
Víctor Montero dijo que había aceptado la invitación a la obra por trabajar contigo. ¿Cuál es la importancia que tiene para ti trabajar con actores que conoces, con los que has trabajado antes?
Es muy bonito lo que dice Víctor, porque al trabajar con actores que uno ya conoce, se empieza a generar un lenguaje en común que permite trabajar de manera sistemática y efectiva. El caso de Montero es más interesante aún porque éramos compañeros en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, entonces hay referencias y contextos que vivimos juntos y por tanto opinamos de manera similar respecto de un montón de temas. Con Carolina pasa un poco lo mismo, somos muy cercanos en la vida real, vemos juntos mucho cine, comentamos las mismas obras de teatro, hacemos clases a los mismos cursos, entonces existe afinidad temática y estilística. Carolina y Juan José fueron mis alumnos, entonces, uno ya había trabajado con ellos, aunque no fuera de manera profesional como en este caso.
¿Cuál fue el mayor desafío de hacer esta obra?
Existieron dos desafíos importantes. Por una parte, tratar de enfrentar la densidad que propone el cuerpo de la obra, la mirada oscura de la autora. En este sentido, ha sido necesario revisar bibliografía, estudios de casos y revisión de noticias que dicen relación con “la era del vacío” como señala Lipovetsky. Todo ello al servicio de poner en escena y en cuerpo la profundidad que Sally pone en el texto.
Por otra parte, es intentar alejar el texto del manifiesto filosófico en el que podría transformarse fácilmente, dejando de lado la autoría de la puesta en escena
Me llamó mucho la atención los robots que cantan en francés. ¿Cuál fue el objetivo de esos personajes?
Justamente los car crash dummies, son pilotos de pruebas que se ocupan para evaluar la seguridad de los autos cuando chocan. Ellos son parte de la propuesta del segundo desafío mencionado anteriormente, es decir no olvidar que el teatro se compone de un texto y también de una interpretación autoral del director. Por ejemplo, la autora propone que durante toda la obra se repita una canción que sale del auto. A mí me pareció que la misma canción se puede escuchar de diversas maneras y un coro de carne y hueso era mucho más “escénico” que sólo un recurso sonoro. La participación de ese coro de car crash dummies es el anuncio que los tres personajes van a tomar el auto y serán pilotos de prueba de su propia vida, de su propio viaje.
En «Cómo aprendí a manejar», también era una obra que tenía que ver con un auto y había una carretera en la escenografía. ¿Alguna conexión o sólo casualidad?
Es simple casualidad. De hecho, los diseñadores de escenografía son diferentes. Sin embargo, me parece que tanto la carretera y el automóvil son metáfora de un mundo contemporáneo que está constantemente revisitándose, Kerouac, Cronenberg, Lynch, son creadores que desarrollan propuestas artísticas en torno a este concepto. Y a mí me agrada mucho, porque el automóvil es una metáfora del Chile aspiracional del shampoo Tío Nacho, donde todos quieren ser rubios, así también todos quieren tener un auto… pero situarlo en una carretera de noche a la deriva es lo que hace la diferencia.
¿Cómo enfrentaste una obra de una dramaturga mujer, que habla sobre temas de género?
Desconozco la diferencia. Quizás porque nunca he sido muy sexista ni tampoco machista. Enfrento un texto por lo que dice, no por quién lo escribió. Y en este caso el personaje femenino es el que toma las decisiones y realiza las acciones. Obviamente hay una mirada de género, pero no la trato de manera diversa, sino que la hago propia y hago que los actores también la sientan como personal. Pero eso va más allá del género y del autor.
¿Qué otros proyectos tienes en carpeta? Tanto con esta obra como con otros proyectos teatrales.
Con “El automóvil amarillo” abrimos los temporales teatrales de Puerto Montt el 7 de julio. El próximo 30 de junio estreno en el taller siglo XX “Ensayos sobre la crueldad” de Soledad Lagos, con el debut de la compañía La Escoria Teatro, quienes me llamaron a dirigir este primer trabajo. Está basado en los escritos de Soledad Lagos en torno a reflexiones sobre la crueldad en el mundo contemporáneo y el texto “Saverio, el cruel” de Roberto Arlt. En septiembre, estreno en la sala Agustín Siré un re versión de “La pequeña historia de Chile” y en Diciembre volvemos a montar “Cómo aprendí a manejar” con el elenco original y la visita de la autora a Chile. Haremos un recorrido por el sur del país y actividades de formación.
Víctor Montero
Cuéntame acerca de tu personaje.
Mi personaje es El Hombre Solo. Es un tipo que se intentó suicidar hoy en la mañana, por una existencia plana, al parecer fome, vacía, reiterativa, familiar, en el fondo. Como los personajes en esta obra no se nominan por nombre, si no que son «El hombre solo», «El hombre incapaz» y «La mujer perdida». Son como sensaciones de personas. Lo que lo diferencia que justo la mañana de este día el tipo se intentó suicidar.
¿Cómo construíste el personaje?

Desentrañando las claves que entrega el texto fundamentalmente. También tiene que ver como con uno, uno recurre a materiales personales. No siento yo esto en mi vida, pero eventualmente en algún momento de mi vida si pude haberme sentido así; carente, vacío, falto de entusiasmo, plano, fome. Entonces, primero uno lee las pistas del texto, lo que entrega el texto y después ocupas materiales que te pertenecen. Los personajes son uno mismo, o referentes audiovisuales, referentes culturales, pictóricos, etc.
¿Qué te llamó la atención del texto?

Fundamentalmente para ser honesto, lo que más me llamó la atención fue la invitación de Marco Espinoza a trabajar, además trabajar en el Teatro Nacional, que es un polo histórico del teatro a nivel nacional, muy menoscabado por el neoliberalismo y por el teatro de consumo que plantean ciertos festivales de verano, ciertas salas gigantescas que están funcionando en Santiago, ciertos centros culturales, ciertos centros dependientes de bancos, que están planteando un arte de consumo, un teatro de consumo. Entonces la invitación a trabajar en el Teatro Nacional de Marco Espinoza, mas encima, un director, un teatrista con el cual yo tengo una relación personal y profesional, me motivó. El texto llegó en segundo lugar. Te invito a trabajar, este es el texto. Luego nos encontramos con un texto de una dramaturga joven que claramente, entrega una visión un poco más de género con respecto al tema, a los temas, y es interesante como actor y mas encima en esta época donde la temática de genero está un poco «de moda» por lo menos en Chile, enfrentarse a un texto de esas características donde lo femenino es lo que importa, mas que lo masculino o el masculino. Luego de esta invitación de Marco Espinoza a trabajar en el Teatro Nacional, viene este encuentro con este texto de esta chica joven, Sally Campusano, que se ganó un concurso de dramaturgia en el Teatro Nacional, y desde ahí empezamos a trabajar en desentrañar las claves del texto. Así llegó más menos, así que llego más que por el texto, por la invitación a trabajar.
¿Qué significado le ves tu al concepto del auto o a las metáforas de la obra?

Fundamentalmente y ese fue un acierto de la dirección, uno de los aciertos de Marco fue haber trabajado con un par de conceptos filosóficos de la filosofía moderna que es la era del vacío, y lo otro es el tema de lo material líquido, como teoría filosófica contemporánea, que habla como de la relación de los seres humanos con el vacío que plantea lo contemporáneo, como lo social contemporáneo y la modernidad, y también la era de lo líquido, como esta relación liquida, como que se licúan relacionadas con los objetos, la relación que tiene el ser humano con los objetos. Entonces el automóvil pasa a ser como objeto de deseo, pasa a ser un objeto, ante lo cual la existencia se relaciona, y cómo se relaciona esta existencia, cómo te relacionas tu con tener un problema existencial y te encuentras con un objeto de deseo, en este caso un objeto material de deseo, que es el automóvil. Entonces Marco atinó que investigáramos un poco en esta era del vacío y en esta relación líquida con los objetos para comprender, que a diferencia con una película como «Crash» donde el automóvil es el objeto de deseo sexual, aquí tiene que ver con el objeto de deseo de lo inacible, de lo que no puedes agarrar. Pasa por la cita noventera  al objeto de deseo físico como de contacto, pasa a ser como un objeto de consumo en el fondo. No en el fondo sino por encima. Un objeto de consumo, relacionado con tus problemáticas existenciales y como te relacionas con esos objetos. Cómo uno en esta era del vacío, llena lo existencial con lo material, y cuando ya ni siquiera lo material constituye un signo o un objeto de deseo, sino que simplemente constituyen materialidades para rellenar el vacío el existencial.
¿Qué fue lo mas complicado de hacer esta obra?
Honestamente, comprender un poco las claves que el texto no entregaba necesariamente que era que finalmente, ¿qué significaba el vehículo?, ¿qué era el automóvil?, finalmente ¿quien era dueño del automóvil? ¿era la mujer? ¿era el hombre? ¿hubo un crimen? ¿están todos los personajes muertos? ¿es un purgatorio? ¿dónde estamos situados? Eso fue lo mas complicado, de encontrar ese lugar. Además lo complicado fue como tú interpretas a un suicida, a un suicida que se va caminando por la carretera solo y se encuentra con un automóvil abandonado. Y cómo no sacarle provecho a este objeto, sino como determinar como necesitar comprenderlo sin poder comprenderlo. Eso fue super complicado. Cómo no hacer una lectura llana y de alguna manera aprovecharse del objeto, más que simplemente querer comprender el objeto y de ahí, de alguna manera, prolongar lo que te queda de vida material en este mundo a través de la relación con los objetos ante el cual no comprendes. Ese vacío de comprensión frente a un objeto material en definitiva te amplía la fecha de vencimiento de tu yoghurt. Sigues viviendo sólo por querer comprender ese objeto. Eso fue complicado. y desentrañar las claves de quién era, por qué estaba ahí, cuál es la necesidad de comprenderlo.
¿Que te pareció que la dramaturga es una mujer, que escribiera sobre estos personajes masculinos, de esa manera?
Si, fue un tema super complicado, en el sentido de que era muy extraño en una primera lectura que una dramaturga escribiera una relación homosexual sin de alguna manera sacar provecho de ella. Pero después de muchas lecturas, y de sucesivos ensayos comprendimos que había una temática de género que de alguna manera se dejaba al género femenino como el género de comprensión, al género que decidía, que tomaba decisiones. De alguna manera nos dimos cuenta que el masculino estaba bastante menoscabado en términos de comprender la relación con ese objeto que estaba ahí en la mitad de la carretera.
¿Algo mas que quieras agregar?
Si, destaco la capacidad del director de dejar abiertas las puertas, las ventanas de la comprensión para que nosotros desde el trabajo escénico fuéramos otorgándoles las claves que el texto no entregaba porque el texto era bastante cerrado, bastante duro. No fue tan fácil comprender que era un texto de género. al principio era un texto de relaciones homosexuales porque hay en el texto una proto relación homosexual, que finalmente no era sexualidad lo que estaba en juego, sino que eran personas con soledades. La relación homosexual que se desarrolla en el texto, no es una relación homosexual, sino que una relación de gente sola, de gente vacía que se encuentra en un lugar neutro, en un espacio sin deseo. De ahí el salto a comprender que finalmente se destacaba lo femenino, como de temática de género, sin tampoco ser un texto agresivo en términos de género, porque no lo es, porque con sucesivas lecturas y una comprensión super abierta nos dimos cuenta que finalmente el protagonista era el femenino comprensivo, el que comprendía frente a un masculino que no logra comprender. Finalmente es una obra, ni siquiera es una obra Queer, sino que es una obra de género, absolutamente, de alguna manera está super de moda. La vuelta que le dimos al texto, fue un texto que perfectamente podía ser bandera de lucha de montón de feministas y de gente que le interesa el tema de género.

Carolina Larenas
Cuéntame de tu personaje y cómo lo construiste.
Este personaje es Una Mujer Perdida. Dan señales bastante simples y que te abren un mundo al mismo tiempo, la dramaturgia dice una mujer perdida, en medio de la noche, con zapatos altos, y una descripción muy pequeña, pero que va al callo. Después a lo largo de la obra se va desarrollando más. El personaje es una mujer que realmente tiene una problemática complicada. Desde la perspectiva que no puede ser madre. Pero su tema no pasa por eso, obviamente hay un dolor por no poder ser madre, pero también pasa por todo lo que implica del deber ser, el rol de la mujer en relación a eso. Las expectativas que se tienen sobre uno como mujer, o sea tener que formar una familia, tener que casarte, tener que tener hijos. Se nota que ella viene de un estrato social, por ciertas claves que da el texto, un poco mas alto que estas personas, tampoco es una mujer aristócrata, pero tiene una mejor posición económica. Viene de un mundo que hay ciertas cosas que deben ser. Ella viene un poco muy abrumada, muy complicada, da la sensación en el texto de que ella ya tomó la decisión de irse de ese lugar, dejar a su pareja, no sabemos si está casada, hay varias cosas que yo construí, que me sirven a mi para instalarme a actuar. Pero hay cosas que también son más abiertas. Para mi ella está casada, pero salió de ese lugar. El hombre ya no lo ama, y tenían un acuerdo que ella no quiso tomar, ese auto es de él, el ya venía en ese auto, y en un momento paró el auto, casi se vuelca, se quiso ir, volvió a buscar la maleta que era de ella y se encuentra con estos dos personajes. Tampoco es capaz de decir: «vengo a buscar la maleta y me voy» sino que se queda y no quiere que sepan y finalmente se encuentra con dos hombres igual de perdidos y igual de solitarios, y mal finalmente, como ella. Toman la decisión ellos tres de morir.
¿Qué fue lo que te llamó la atención del texto, de la obra?
Hay ciertas frases del texto que encuentro que son bien bonitas. cuando habla por ejemplo de que somos personas que finalmente, por manejar objetos, o estar llenos de tecnologías, creemos que manejamos un montón de cosas, y que manejamos nuestras vidas, nuestras emociones, que comprendemos todo. Porque manipulamos cosas, todo el tiempo, manipulamos computadores, automóviles, celulares, y ya la tecnología ha llegado a tal nivel donde uno realmente se puede creer Dios, o se puede creer super poderoso, y te das cuenta que cosas que son bastante mas simples, que son bastante mas importantes también para la vida, no las puedes comprender. Puedes comprender cómo manejar muchas cosas, pero qué te pasa a ti, tus emociones, tu cuerpo, no lo comprendes, y no lo puedes comprender, y hay tanta información, que es como que todo, hay una super buena tecnología, pero al mismo tiempo te va alejando de tu esencia, de quien tu eres, de que es lo que tu quieres. Te empiezas a tapar de cosas, de cosas que tu manejas, pero en el fondo las riendas de tu vida las manejas, tus deseos, tu pulsión, tu esencia, ¿dónde está?

 
¿Cuál crees que es el significado de todas estas metáforas, del auto?
Yo creo que el auto representa lo que ellos no pueden hacer, todos su miedos, sus frustraciones, sus incapacidades. El auto es finalmente como que les hablara, funciona como una especie de objeto en algún momento y a ella particularmente le da terror el auto, no quiere volver a subirse a su auto. 
¿Es como volver a su vida?
Exacto, es como si vuelve a ese auto es como volverle a darle una oportunidad a algo que ella decidió que ya no quiere mas. Solo quiere sacar una maleta donde tiene sus fotografías, donde tiene sus cosas que son importantes. Yo me imagino que ella toma esta decisión drástica, y se lleva lo indispensable, como estas cosas extremas. Hay películas que hablan de eso, otras obras de teatro también o uno mismo de pronto cae en esta pregunta en espacios de conversación mas íntimos. Si tu tuvieses que dejar todo, ¿qué te llevas?  Como que así lo pienso también. Hay veces que diría me llevo simplemente un libro que me regaló mi hermana, fotos con mi familia, y es lo único que necesito y me voy a otra parte. Por eso él le pregunta ¿Solo fotos?, si yo creo que eso es solamente lo que necesitaría para irse.

Tu dijiste de que la dramaturga es mujer, y es una obra hecha para mujer.
Si, tiene un discurso donde de alguna manera se ve que la mujer, de una manera impulsiva, tal vez un poco reflexiva y muy perturbada, toma una decisión. Los hombres en esta obra están mas incapacitados de tomar una decisión. Se enfrentan desde otro lugar a la problemática. La mujer es la que toma la acción en algún momento. No digo que esté bien o sea la correcta, pero quiere quemar el auto, quiere destruir ese auto, después quiere matarse. Ellos de alguna manera están en un espacio todavía más existencialista en relación al auto, pero a todos nos mueve, sin duda. 
Juan José Acuña
Cuéntame de tu personaje y cómo lo construiste.
Mi personaje es El Hombre Incapaz. Es un joven que recibe una carta la cual dice que él tiene una enfermedad, entonces el pierde toda esperanza de vida, y luego decide caminar. Pero como el es un hombre incapaz, no es como el otro hombre por ejemplo, el hombre solo, que el decide suicidarse. Este hombre no, el solamente, no toma ninguna decisión y lo único que hace es caminar y perderse hasta que llega el momento que muere. A mi me gusta trabajar harto corporalmente, en ese sentido buscar como ser inseguro, indeciso en escena. 
¿Como llegaste a la obra? ¿Te llamó el director?
Me llamó Marco Espinoza. Yo tuve clases con el en la escuela, en la Universidad de Chile. Me llamó y me dijo que tenía este texto que lo iba a dirigir y que le gustaría trabajar conmigo.
¿No habías trabajado con el antes en otra obra?
Profesionalmente no.
¿Qué fue lo que más te llamo la atención del texto?
Me causó mucha intriga porque la forma en cómo está escrito, es que generalmente las obras no narran lo que va sucediendo, el director es quien decide darle acción al texto. El texto tiene la acción ahí, dice todo lo que va haciendo. eso me causó mucha intriga, cómo poder representar eso, cómo llevar eso a escena. 
¿Cuál fue el mayor desafío de trabajar en esta obra?
Yo creo que el texto es muy difícil de entrar,  es un poco lejano, porque es muy metafórico, tiene muchas metáforas, entonces es difícil hacerlo cotidiano, eso yo creo que es lo mas difícil de la obra, para mi por lo menos, darle cuerpo a ese texto.
¿Cuál es tu interpretación de lo que significa el auto, y cuáles son las metáforas, cual es el trasfondo del texto?
Para mi, la obra habla de la sociedad hoy en día, cómo lo material se vuelve algo tan fundamental, y cómo nos puede llevar también a la destrucción. Quizás es un poco hippie mi visión, pero aun así, el auto siempre fue como una metáfora del cuerpo, del cuerpo y la destrucción, como eso es autoflagelante. Uno se identifica harto, en momentos de la obra, por lo menos eso me pasó a mi. Con El Hombre Incapaz me siento super identificado, me cuesta tomar decisiones, porque hay tanta oferta que finalmente decidir algo te quita todas las posibilidades que te puede entregar decidir otra cosa. Tomar este objeto significa perder todas las posibilidades que puede significar no tomar ese objeto, y viceversa. Eso me parece super interesante que está en el texto, me parece super potente igual. 
¿Qué es lo que más te complicó de hacer esta obra? ¿algo que te haya llamado la atención durante el proceso?
Partimos armando la obra desde el principio, cronológicamente, y es muy monológica, se habla, parte el monólogo del hombre, y yo cuando veía como lo hacía Víctor, y yo decía como voy a entrar a esto, porque es muy monólogo, como voy a entrar a dialogar, era como otro lenguaje. Marco también hizo lo suyo ahí, buscar momentos, separó muy bien la obra, dijo esta parte tiene este tipo de lenguaje, y este es así, entonces el tema, diálogos, fue rico igual, no fue tan difícil como se veía de afuera.  Ademas con Víctor dialoga mucho, entonces siempre fue super grato entrar, no fue difícil en ese sentido.

Ciclo de Teatro Chileno Contemporáneo

«EL AUTOMÓVIL AMARILLO»
Ganadora del III Concurso de Dramaturgia 2015 TNCH

DRAMATURGA
Sally Campusano (Chile)

DIRECCIÓN
Marco Espinoza

ELENCO
Carolina Larenas, Víctor Montero, Juan José Acuña

DISEÑO ESCENOGRAFIA Y VESTUARIO
Germán Droghetti

DISEÑO DE  ILUMINACIÓN
Tobías Díaz

TRANSMEDIALIDAD Y MULTIMEDIA
Aquiles Poblete

ESTRENO
JUEVES 08 DE JUNIO
20.00 horas

FUNCIONES
Jueves, viernes y sábado
20.00 horas

ENTRADAS
General $ 7.000
Estudiantes y adulto mayor $ 3.000

Sala “Antonio Varas”
Morandé 25
Fono 22977 1701
facebook: teatro nacional chileno TNCH
Twitter: tnchtnch

Latest Posts

Destacados

suscríbete

Suscríbete al newsletter para obtener la agenda cultural semanal