Foto: Cristián Aninat
Por Galia Bogolasky
Muere lentamente quien no sueña es una novela que se sitúa en París, mayo de 1968. Las calles arden con las consignas de los estudiantes universitarios; “¡Prohibido prohibir”!, “¡Seamos realistas, pidamos lo imposible!”, se escucha desde el Barrio Latino hasta Montparnasse, mientras el presidente Charles de Gaulle se queja de esta revuelta de “hijitos de papá” que demandan el fin de la guerra de Vietnam, la muerte del imperialismo americano y un mundo mejor. Isabel, una joven chilena de veinticuatro años, llega a La Sorbona junto a Martín, su marido, para estudiar literatura. En medio de la efervescencia del Mayo francés y los ecos del reformismo chileno, Isabel va descubriendo los límites de su relación, las contradicciones del mundo que la formó y el deseo que comienza a experimentar por Lucía, una española con pasado familiar republicano y carácter decidido.
En su tercera novela, Florencia Eluchans nos sumerge en una historia vibrante, narrada con el pulso de unos días convulsos que transformarán el destino de su protagonista y de todos aquellos que, de una u otra manera, luchan por la libertad.
Desde 2010 Florencia Eluchans ha participado en los talleres de Ana María Guiraldes, Pablo Azócar y Mauricio Electorat. Desde 2020 imparte talleres de historia y literatura en los que analiza la vida y obra de destacadas escritoras, como Irene Nemirovsky, Simone de Beauvoir, Isabel Allende y Gabriela Mistral. También dicta talleres de escritura creativa a variados grupos. Actualmente realiza este taller en la Municipalidad de Vitacura. En 2017 publicó Esa vida que imaginamos –ganadora del Fondo de Creación Literaria 2016– y en 2020 Más allá de nuestros días. Muere lentamente quien no sueña es su tercera novela.
Esto fue lo que la autora nos contó
Cuéntame cómo surgió esta historia, basada en el mayo del 68 en París.
Estoy empezando a investigar sobre otro tema que voy a escribir. En general como que los temas que me han motivado son temas que se van anidando en mi cabeza y en mi corazón, quizás por largo tiempo, no es como que de un día para otro uno diga: «Listo, me surgió este tema.» Uno lo piensa harto. Lo que yo quería escribir era sobre un amor entre mujeres, eso lo tenía súper claro, pero hacerlo en un escenario aún más complejo que el de hoy, porque el mayo del 68, si bien es un periodo de mucha efervescencia, de mucha libertad, de un montón de cambios, el tema de las minorías era un tema casi inexistente, del que se hablaba bien poco. De hecho, en el libro yo lo menciono. Entonces, lo que quería era elegir un escenario, que incluso pudiese ser mortífero, para ver qué sucedía con este amor. Si se iba a poder conducir y de qué forma.
Dicho eso, me puse a investigar del mayo del 68. No es que yo tenga un vínculo con Francia ni con París, pero es la única otra ciudad en donde he tenido familia producto de temas políticos, que fueron exiliados, que llegaron a París un par de años después, llegaron el 76. Pero yo tengo familia y tengo primos, tíos, entonces me era como un poco familiar. Había estado un par de veces y me puse a investigar y encontré un tema del que yo conocía poco y creo que la generación nuestra lo conocía poco. Era un tema interesante para salirse un poco de los típicos temas, de la Segunda Guerra o la Guerra Civil española. Yo creo que son temas históricos que se han tratado mucho. Todo el ambiente universitario, además que se creó y que desde el que nació, el Mayo Francés, es un ambiente que a mí personalmente me fascina y siempre me ha gustado mucho y seguramente yo hubiese querido ser esa mujer que tuvo la posibilidad de estudiar en La Sorbona un posgrado de literatura, era como un alter ego mío.
Ahí se van mezclando las cosas y está la construcción, de esta relación de mujeres, en este ambiente de efervescencia de estudiantes que a mí me generaba mucho interés, pero de una libertad que era muy media restringida, en este tema puntual que es de las libertades sexuales.
La protagonista es una mujer super joven, es una estudiante, una mujer resuelta, muy madura, que tiene solo 24 años. Cuéntame cómo desarrollaste este personaje de la protagonista.
Yo decía: «Esta niña tiene 24 años, 20 años menos que yo, y está viviendo una experiencia que es absolutamente transformadora, pero a propósito, de no hacerla demasiado dubitativa, porque si no la transformaba en un personaje desagradable y poco consistente. Tenía que jugar con ese equilibrio entre descubrir lo que le está pasando, aceptarlo y a ratos rechazarlo. Ese equilibrio, como entre todos esos aspectos, para que se transformara en un personaje lo suficientemente consistente, creíble, querible y que el lector se pudiera conectar fue un desafío grande. Porque la historia de la otra chica, Lucía, está construida de adrede, una mujer un poco más resuelta porque era algo con lo que ella llevaba conviviendo en su cuerpo, por varios años o por muchos más años.
El tema de Isabel en cambio fue un descubrimiento absoluto y la complejidad no es solamente el contexto político, sino que su contexto personal, el hecho de que ella se había casado y parecía haber tomado una decisión que ya la había determinado la vida. Cómo se podía salir de esa decisión, romper ese ese acuerdo con Martín, hacer el duelo de esa mujer que ella había sido, el duelo con él. Todo ese viaje, precisamente de eso se trata el libro al final.
Volviendo al tema de la madurez del personaje, a mí me parecía interesante ponerla en esa edad, porque la podría haber hecho mayor, pero para que pudiera encajar con los estudiantes y todos los estudiantes generalmente, están en un rango, entre los 20 y los 30. El hecho de que estuviera casada, porque era una alternativa que no estuviera casada, y así hacía más fácil, el conflicto, la ruptura, pero teníamos que recordar que en esa época la gente tendía a casarse mucho, porque era parte como de los mandatos sociales en los que vivíamos y de los que ella y él, los dos, formaban parte. Tenía que haber un matrimonio, sobre todo si se iban a vivir fuera de Chile.
Todas esas cosas, pequeñas cosas, pero que te van construyendo un personaje. El personaje de Isabel, a quien yo a veces quería mucho y a veces no tanto, pero tenía que tratar permanentemente de conectarme con qué estaba pensando una mujer de esa edad, con esa historia, con ese contexto en ese minuto. Yo creo que el viaje de ella quedó bien. Es un viaje de mucho amor y de mucho dolor.
Cuéntame un poco de estos personajes secundarios, que están súper interesantes, Isabel y Martín. Son muy interesantes esos personajes que van por un lado y por el otro, como dos carriles de su vida. Cuéntame cómo pensaste estos personajes, si tuviste alguna inspiración, alguna referencia para crearlos.
Siempre cuando me preguntan eso, que obviamente es una pregunta muy honesta y sensible y real, cómo te inspira en los personajes y de verdad no es que yo tenga en mi cabeza una persona concreta. Yo creo que, incluso en el inconsciente mío, voy sacando pequeñas cositas de personas que conozco, que he habitado, o que he visto, pero no te diría alguien concretamente, me inspiré en una persona en concreto.
Estos personajes son interesantes porque al final la historia se construye, no solamente con Isabel, evidentemente son como este triángulo amoroso y este triángulo creo es interesante porque Martín y Lucía, no te diría que son opuestos tampoco, sobre todo en el tema intelectual, pero al final la diferencia radical es que uno es hombre y otro, mujer. Este viaje de Isabel que se enamora de una mujer es precisamente el conflicto. A Martín lo podría haber dibujado el hombre más atractivo del mundo o no y yo creo que a ella a Isabel le iba a ocurrir igual lo que le ocurrió.
Lucía la hice a propósito una española, también con un pasado y esto lo quiero recalcar porque pareciera como que la que está como más atrapada en el conflicto es la protagonista, que es Isabel, por venirnos de esta familia, de este Chile que es más tradicional, más conservador, etcétera, etcétera, pero Lucía venía de una España súper conservadora. Los españoles como de pueblo, de Andalucía, que es donde es Lucía, yo no sé cuántos curas hay por cuadra. Es una familia súper tradicional y eso se habla en el libro. El conflicto para Lucía incluso podría ser mucho más complejo, pero al final es la manera en que ella lo lleva, en que ella lo enfrenta y que ella lo acepta. Como que pareciera que Lucía llevaba un camino recorrido internamente, a pesar de su escenario que podría ser como te digo aún más complejo que el de Isabel.
Otro personaje que me encantó es el cónsul ¿Cómo pensaste ese personaje? ¿Con alguna referencia? Además, decidiste insertar esa historia de otra relación homosexual, en esa época.
Lo bonito y honestamente es que cuando uno se pone a escribir, hay ciertas cosas que tiene claras, pero todo lo demás va apareciendo en el camino. A propósito, en el conflicto que tiene Martín en las primeras 50 páginas del libro, Isabel se encuentra con este cónsul para pedirle ayuda y yo nunca imaginé que iba a tomar tanto protagonismo, se fue dando.
El dibujo de ese personaje encajaba muy bien, porque en la realidad ocurría mucho que las personas homosexuales tomaban cargos en la diplomacia. Además, como que caía muy bien en el libro y como ella era una mujer sola, porque la soledad es un tema igual, el hecho de cortar con Chile a propósito de lo que está viviendo, caía bien este vínculo como un poco de papá, papá amigo, en que es el hombro de ella, es el apoyo de ella, que fuera un personaje externo.
Lo hice a propósito, no recaer permanentemente en la pareja, como poner el conflicto todo el tiempo a la pareja, porque uno la termina ahogando, era sacar el conflicto y llevarlo a un tercero, que en este caso era el cónsul, que creo que en encajaba muy bien y además en esas relaciones, que si las llevamos al plano de la vida real son muy bonitas y son muy inesperadas.
Yo creo que si existiera, ella nunca se hubiera imaginado que iba a terminar teniendo este vínculo tan bonito con él y él tampoco con ella. Además, era un amor desinteresado, honesto, de mucho apoyo, pero que al final los unía algo muy profundo, que era el hecho de ser chilenos que vivían fuera y el hecho de compartir este tema de la orientación sexual, que era que era difícil de enfrentar en en ese periodo.
Te quería preguntar sobre el nombre de la novela, es como una frase que evoca cosas. Se muere lentamente quien no sueña. Tus libros anteriores son títulos parecidos; Esa vida que imaginamos y Más allá de nuestros días. ¿Por qué el nombre? Lo mencionan en el libro, se cita esa frase, pero cuenta un poquito más.
Es difícil ponerle el nombre, el título aparece al final, al final, al final. Como yo venía de dos títulos que tenían como de cierto estilo, quería caer con una frase larga. A mí me gusta que sea una frase que de repente te encuentras en el libro así de la nada y como que la pasas, no más de una frase en este caso. La frase «muere lentamente quien no sueña» es una de las consignas del mayo francés. No se conoce tanto las más típicas son “prohibido prohibir” “bajo los adoquines en la playa”, “seamos realistas, pidamos lo imposible”. Todas esas frases están en el libro, pero es una frase que yo la encontré muy bonita, muy poética y tienen un significado muy potente detrás, que habla de los sueños.
Este libro precisamente habla del sueño de una vida y de un amor que de pronto aparece cuando tú creías que tenías un camino construido, que caminabas por una avenida que estaba muy clara, pero de pronto la vida te lleva a otra calle, a otra esquina, con otra gente. Pero tiene que ver sobre todo con los sueños y con la permisión de poder soñar con otra vida cuando tú creías que tenías una vida zanjada, permitirte optar por otra vida que te da la ilusión de la felicidad, que es al final lo que todos buscamos. Y de un amor distinto que creías que ibas a tener, pero que aparece y lo aceptas para poder seguir adelante.
Yo creo que es una frase muy profunda, que además se puede aplicar a muchas cosas, pero en este tema, tiene que ver con el sueño de la vida que quieres tener, que aparece de pronto y de manera inesperada, pero que tienes que aceptar, integrar y abrazarla para poder ser una persona plena.
Cuéntame un poco sobre los temas que aborda la novela; el tema político, sobre Mayo del 68, pero además el tema personal de las decisiones que la protagonista tiene que tomar, al conocer a una mujer y tener esta relación, serle infiel a su marido con una mujer y el tema de la pareja homosexual, que su vida cambia al conocer a esta mujer. Cuéntame, ¿por qué este tema, por qué de esta manera? ¿Lo sientes más personal?
De todo un poco. Yo creo que al final lo que busca la literatura en términos generales, lo que quiere el escritor al final es que el lector conecte con la historia, porque si conecta con la historia es un éxito, un mérito, pero más en una capa más profunda yo te diría, para poder conectar con la historia, lo que busca el escritor es generar cierta empatía, que pareciera que vivimos en un mundo en que nos falta empatía. En una situación tan compleja como la que vive Isabel, tendemos mucho quizás a enjuiciar o a opinar sin saber lo que realmente ocurre en la cabeza y en el corazón de una persona que está viviendo este cambio, que es de los cambios más profundos que puede vivir un ser humano, es el cambio de orientación sexual. Yo quería hablar precisamente de cómo se puede, cómo se vive ese cambio, qué es lo que acarrea la dificultad por un lado, el dolor por un lado, pero la maravilla por otro lado, la luz que puede ser, como encontrar de pronto esa luz que te hace tanto sentido en tantas cosas. Todo ese movimiento profundo que está viviendo ella es lo que yo quería contar para finalmente generar cierta empatía y hacer que el lector diga; «eso es lo que vive una persona en esta experiencia, qué complejo, qué bonito, qué triste” y todo lo que eso significa, el duelo, etcétera, etcétera… porque creo que faltan historias así. A pesar de que estamos en el año 26, todavía creo que faltan historias así y hacen bien para la sociedad, en términos más generales, es importante hablar de estos temas, para poder ser personas más empáticas y juzgar menos. Y poder tratar de entender qué es lo que le pasa al de al lado con un poquito más de ternura quizá, con un poquito más de cariño y con menos juicios, yo creo que eso es fundamental.
Es difícil encontrarlo tan abiertamente y de esta manera en la literatura chilena.
Hay una cosa súper íntima, que se logra no solamente por el tema, porque cuando uno habla en primera persona, la primera persona te lleva a una cosa más íntima y yo te diría que este es un libro que tiene mucha intimidad, porque estás permanentemente en la cabeza y en el corazón de la protagonista y eso yo lo encuentro muy bonito y eso quizás ayuda a que el lector conecte.
¿Cómo sientes que ha avanzado tu literatura, tu manera de escribir al ser tu tercera novela? ¿Te sientes más segura, como que puedes explorar algunos temas que antes no, ves la diferencia?
Me siento contenta, pero más allá yo te diría de los temas que estoy tocando, que voy a seguir tocando, me refiero a escribiendo. Me siento más cómoda con mi prosa, yo creo que eso ha ido mejorando, yo creo que la prosa de este libro está súper bien. Yo siento un avance en mi escritura, la siento más limpia, la siento menos redundante, más afilada, incluso más concreta y más poética y toda esa parte, porque hice un borrador enorme y cuando me puse a editar esos capítulos cortos que tenían como ciertos pensamientos que eran más introspectivos, siento que quedaron muy bien porque le daban aire a la novela.
De repente tienes capítulos de ocho páginas en que es como acción, acción, que pasan cosas y después un solo pensamiento, que son como pequeñas bombas que dicen mucho. Como estilo, esa jugada que hice, creo que quedó bien.
Pero en términos generales, creo que hoy día yo me siento cómoda con hablar de cualquier tema, pero sobre todo porque creo que la escritura mía, la prosa, la manera en que estoy jugando con las palabras ha ido mejorando harto y me lo han dicho, y lo digo con mucha humildad, pero eso solamente porque uno lleva ya muchos años en esto.
Yo soy capaz de escribir una página o un párrafo, de leerlo y volverlo a releer y al tiro editarlo. Por ejemplo, soy muy partidaria de que las palabras sean precisas y menos palabras, hacer frases más cortas, en vez de darse vuelta en lo mismo. Por ejemplo, yo hago clases, les digo a mis alumnos: no escriban tres adjetivos juntos, ella era, no sé, a mover ta ta ta, elijan uno que sea más concreto, más firme. Creo que eso tiene mucho más peso. Ese estilo, creo que ha ido mejorando y solamente por un tema como de práctica, de ejercicio, al final esto es, para aprender a escribir hay que escribir nomás.
Te quería preguntar sobre tu trabajo con la editorial, con Planeta, ¿cómo fue ese trabajo? ¿Cómo fue trabajar con tu editora? ¿Cuánto tiempo te tomó, qué fue lo más difícil durante el proceso?
Yo siempre he publicado con Planeta y me edita Josefina Alemparte, tengo una muy bonita relación con ella. El trabajo de edición con ella obviamente, que es la parte final. Yo trato de entregarles a ellos un manuscrito lo más limpio y lo más listo posible, para que la edición sea cortita. En este caso cuando uno escribe novela de época hay que revisar cada detalle de fecha para no equivocarse. Igual hay cositas que se pasan, pero hay que meterle más, ayuda la cabeza de Josefina para poder irnos pimponeando la información. Aquí el tema fue el largo del libro. Ellos en algún momento se asustaron que podía ser muy largo y lo querían acortar, pero yo fui porfiada y no quise y finalmente no lo acortamos. Querían sacar una parte y creo que estuvo bien que no la hayamos sacado, porque a veces uno se asusta que el lector se va a aburrir, dices 464 páginas es mucho. Pero al final yo quiero apostar a que si la historia está lo suficientemente bien contada, en que los datos que estás dando son necesarios, etcétera, etcétera, no importa el número de página, uno se va a leer 600 si es necesario. Como que a mí no me da miedo el largo si está bien narrado.
Para responderte, mi experiencia con la editorial ha siempre sido muy buena y en todas, después en la etapa de promoción, son súper generosos, de visibilidad. Piensa que ellos publican demasiadas cosas, pero yo creo que el tipo de literatura que tengo yo que o el tipo de libros que escribo yo es bastante particular, a ellos les interesa. Una voz de una mujer, de la edad que tengo yo, de los temas que estoy hablando, yo creo que funcionan bien hoy día en Chile porque no hay tanto.
Por último, qué le podrías decir a la gente para recomendarle que lea tu novela.
Yo les diría que es una novela que tiene una buena combinación de una historia muy íntima de amor en un contexto social, político de una época muy interesante, que es entretenido, aprenderlo. Esa combinación o ese equilibrio entre contexto, atmósfera, escenario versus conflicto interno, creo que funciona bien y quizás, obviamente es lo que a mí me gustaría leer.
A mí me gustan este tipo de libros. Yo leí en el verano harto, leí la biografía de Mariana Callejas de Juan Cristóbal Peña, que la encontré muy buena, Letras Torcidas La llamada, de Leila Guerriero, que también es una historia de una chica.
Me he dado cuenta que el tema político me interesa harto, lo encuentro entretenido. Nosotros tenemos un país con una historia política super particular, que nos ha definido mucho y nos va a seguir definiendo para siempre. Y creo interesante rescatar esa historia. Es lo que a mí me mueve y es lo que ahora voy a escribir. Voy a escribir una historia un poco más familiar, un extracto de la historia de mi abuela, que vivió el exilio en Chile y en Argentina y tengo que hacer este proceso ahora de empezar a abrir archivos, de investigar que me gusta mucho. Creo que son historias que es necesario que conozcamos y que nos ayudan, creo que es más posible entender quiénes somos y si sabemos de dónde venimos y creo que eso hace falta.
FICHA TÉCNICA
Título: Muere lentamente quien no sueña
Autor: Florencia Eluchans
Temática: Novela histórica
Publicación: 1 octubre 2025
Presentación: Rústica con solapas
Formato: 15 x 23 cm
Editorial: Editorial Planeta
ISBN: 978-956-408-841-9
Páginas: 464
Código: 0010382118
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