Por Ignacio Morales B.
La escritora chilena María José Navia visitó en enero la ciudad de Concepción para participar en el Ciclo de Escritoras organizado por la Universidad de Concepción, instancia que formó parte de la tradicional Escuela de Verano UdeC 2026. La autora de libros como Kintsugi, Una música futura o Todo lo que aprendimos de las películas, realizó un conversatorio abierto al público penquista, donde abordó no sólo su proceso de escritura, sino también el escenario actual del ecosistema literario.
Durante el encuentro también se reflexionó sobre el rol de las actividades culturales abiertas al público. Navia destacó la importancia de sacar la conversación sobre libros de los espacios estrictamente académicos y llevarla a distintos contextos, donde lectores habituales y nuevos públicos puedan encontrarse con la literatura de manera más espontánea.
María José Navia (Santiago de Chile, 6 de julio de 1982) es una destacada escritora, académica y profesora de literatura, cuya obra se ha consolidado tanto en Chile como en el extranjero. Combina su labor artística con una intensa actividad académica y crítica: es profesora en la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde también coordina clubes de lectura y fomenta la conversación sobre la literatura más allá del aula. Además, colabora como columnista en el suplemento Artes y Letras del diario El Mercurio.
Para la autora, el viaje tuvo un significado especial. Aunque nunca había regresado a la ciudad como visitante ni como escritora, Concepción forma parte de su biografía temprana: pasó aquí parte de su infancia y conserva recuerdos y relatos familiares de esa época. Volver en el marco de una actividad literaria, además en una universidad de gran tradición cultural, fue para ella una experiencia particularmente significativa.
¿Qué significa para ti venir a Concepción a participar en un ciclo literario como este?
Para mí es muy especial, porque Concepción tiene un lugar en mi biografía. Yo viví aquí cuando era muy chica, fui al jardín infantil y tengo muchos recuerdos, más como imágenes que como memorias completas: fotos mentales de actos del jardín, anécdotas que me contaron mis padres. Nunca había vuelto ni siquiera como turista, y menos como escritora, así que regresar de esta manera se siente muy particular. Además, venir a una universidad tan prestigiosa como la Universidad de Concepción y participar en el Ciclo de Escritoras es una alegría enorme. Me siento muy agradecida de que me hayan invitado.
Las actividades de la Escuela de Verano buscan acercar la literatura a públicos más amplios, no sólo académicos. ¿Qué importancia tiene eso para ti?
Creo que es fundamental. La conversación sobre libros y cultura tiene que ocurrir en todos los espacios, no solo en la universidad o en librerías. Por eso trato de participar en distintos lugares: clubes de lectura, radios, presentaciones en bares o donde sea que inviten a hablar de libros. Es importante que las actividades sean abiertas, que puedan ir personas que te han leído, otras que no, o incluso quienes te conocen de oídas. También me parece valioso que existan momentos de interacción real: preguntas, comentarios, firmas de libros. A veces uno va a eventos donde alguien habla arriba del escenario y luego se va, y se pierde esa interacción cotidiana entre personas.
Mencionaste que este tipo de encuentros siempre siembran algo en las personas que participan.
Sí, muchas veces no vemos el resultado inmediato. En este tipo de actividades se plantan semillas que quizá germinen mucho tiempo después. Tal vez alguien no lea mis libros nunca, pero recuerde algo que mencioné sobre otro autor o una recomendación literaria, y a partir de ahí descubra una lectura nueva. La promoción de la lectura rara vez tiene efectos inmediatos; a veces esas influencias aparecen años más tarde.
¿Cómo es tu proceso creativo al momento de comenzar una historia?
Para mí es muy intuitivo. Suelo tener una idea general, pero no empiezo a escribir hasta que encuentro la primera línea. Esa primera frase es muy importante, porque define el ángulo de la historia, y casi nunca la cambio. Puedo editar todo lo demás, pero esa línea inicial se mantiene. Antes de llegar a ella tomo muchas notas y acumulo ideas, hasta que aparece esa entrada que me permite empezar.
¿Podrías dar un ejemplo de cómo surge una historia en tu caso?
Sí. Durante mucho tiempo quise escribir sobre parejas que intentan tener hijos y no lo logran, con todo el costo emocional que eso implica. Pensaba en personas que pasan años intentándolo y luego, cuando alguien les pregunta si tienen hijos, responden simplemente “no”, una palabra que puede significar cosas muy distintas. La historia finalmente apareció cuando me mudé a una casa que tenía un columpio en el jardín. Un día llegó el cartero, vio el columpio y asumió que había un niño viviendo ahí. Ese momento me dio el ángulo: una pareja que llega a una casa nueva pensando en tener un hijo, y todo lo que ocurre a partir de esa expectativa.
¿Cómo ha sido tu experiencia con quienes han editado tus libros?
Depende mucho de cada editorial. He tenido editores que trabajan línea por línea, revisando palabra por palabra, y otros que prefieren conversar sobre el libro de manera más general. Ambas experiencias me han enseñado mucho. Es un proceso muy enriquecedor, porque distintos lectores se fijan en cosas diferentes. Lo peor que puede pasar es que alguien te diga que el libro está perfecto y que no cambiaría nada; para mí eso significa que no lo leyeron con suficiente atención.
Mirando tu trayectoria, ¿hay algún momento que recuerdes especialmente como escritora?
Uno muy significativo fue cuando el escritor Rodrigo Fresán presentó mi libro Todo lo que aprendimos de las películas en Barcelona. Yo era lectora y estudiosa de su obra mucho antes de conocerlo, así que estar sentada a su lado escuchándolo hablar de mi libro fue muy impactante. Recuerdo pensar que estaba un poco disociada porque no podía creer que eso estuviera pasando. Fue un gesto muy generoso de su parte y uno de los momentos más emocionantes de mi carrera.
¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
Este año debería publicarse una novela en España y Chile durante el segundo semestre. Además, estoy terminando un ensayo sobre Virginia Woolf que debo entregar pronto. También sigo trabajando en un nuevo libro de cuentos; siempre estoy escribiendo varias cosas al mismo tiempo.
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