Por Gabriela Bravo
Se estrena la película El Beso de la Mujer Araña, del director estadounidense Bill Condon, quien hace una interpretación del libro del mismo nombre del escritor argentino Manuel Puig. En esta oportunidad la cinta, que ya fuera llevaba a la pantalla grande en los años 80 por el director brasileño Héctor Babenco, se transforma en un musical.
Protagonizada por Diego Luna, Jennifer López y la estrella emergente Tonatiuth, la cinta se sitúa en el periodo de la dictadura militar argentina. En un calabozo tendrán que convivir Valentín, un prisionero político, interpretado por Diego Luna, y Molina, interpretado por Tonatiuth, un joven homosexual detenido simplemente por su orientación sexual.
Mientras Valentín mira con desprecio a Molina, este último comenzará a contarle su película favorita, El Beso de la mujer Araña, una colorida y edulcorada historia de amor protagonizada por la icónica Ingrid Luna (Jennifer López), para hacer más llevadero el encierro y, de cierta forma, poder evadirse a través de la fantasía de la dura realidad que están viviendo en prisión.
Culturizarte tuvo la oportunidad de conversar en exclusiva con el protagonista, Tonatiuth sobre los desafíos e implicancias que una película como esta tiene en nuestros días.
Este es tu primer rol protagónico en el cine y debutas a lo grande, es decir, de la mano de un director que ya ha ganado el Óscar con una película que es un musical. ¿Me gustaría saber cómo llegaste y te preparaste para este rol?
Llevo toda la vida preparándome. Comencé como artista a los 14 años, que es cuando comencé a estudiar formalmente actuación, esto lo hacía porque me encantaba, pero también porque me sentía solo y malentendido en un mundo donde siempre me estaban juzgando, entonces en el arte encontré mi voz y encontré que uno puede cambiar en cualquier momento el personaje que estamos viviendo, no tenemos que continuar una historia que ya no nos sirve. Luego fui a estudiar a una universidad y fue ahí que me encontré con el amor al cine y donde me hice cinéfilo y no solamente me formé como actor, sino también como escritor, director y artista. Fue aquí donde comencé con programas de televisión. Mi madre fue inmigrante en los Estados Unidos y comenzó trabajando en un drive through (entrega de comida para llevar) y no tuve ninguna conexión, pero siempre bromeo que al ser latino uno nunca está solo porque me encontré con una familia de artistas que ni me conocían, pero me dieron la oportunidad. Entonces hice diferentes programas de televisión, hice obras de teatro, hice películas independientes donde no fui el protagonista y tampoco fueron con directores como Bill Condon pero ahí es donde me entrené y aprendí. Fueron casi 1.130 diferentes audiciones para llegar a este punto. De esas 1.130 audiciones, 5 trabajos cambiaron mi vida en cierta forma, mi primer trabajo fue en Jane the Virgin, Vida fue mi primera serie, en Promise Land fui uno de los protagonistas y trabajé con Cecilia Suarez, Carry-on (Equipaje de Mano) fue mi primera película de estudio y ahora esta donde tengo el rol protagónico.
¿Pasaste una audición para llegar hasta este papel?
Hice un self tape. Me mandaron un correo electrónico el 20 de diciembre -que seguramente yo fui la última persona en recibir la notificación- y mandé un video. Yo conocía la obra de teatro porque la leí en el colegio y espiritualmente entendía qué se necesitaba para contar esta historia y Bill tenía ambas cosas: una historia de Molina, pero también una historia musical en su interior. Ahí es donde puse a prueba mi historia de cinéfilo, me recordé de historias como The Heiress (La Heredera) con Olivia de Havilland, de Montgomery Clift y el dolor que él tenía como actor, entonces yo dije: “quiero capturar esa esencia” me acordé de los bailes de Fred Astaire y Ginger Rogers, de Gene Kelly y Debby Reynolds, fue ahí donde me dije: “Dónde puedo ser un poco travieso y ponerle cositas de Molina”.
Yo también soy muy activista, con Molina quise asegurar a la comunidad que siempre han atacado o la han mal entendido, a quienes ahora los están llamando terroristas aquí en los Estados Unidos. Yo me dije; «en un mundo donde siempre la gente te da la espalda, cómo puedo poner a la comunidad queer, a la comunidad no binaria o trans al centro y decirles: te amamos y vamos a humanizarte, te vamos a dar el tratamiento que mereces de Hollywood». Entonces tuve que perder 45 libras en 50 días, 20 kilos más o menos y no comí porque quise asegurarme que tuviera esa feminidad en su cuerpo, que tuviera ese estar en medio de géneros para enseñarle amor a esa comunidad, un poco andrógino sí, pero es más que eso, ya que hay muchas culturas globales como los muxes en Oaxaca o los dos espíritus en los Estados Unidos y en culturas indígenas, en Hawaii. También en biología, hay gente que son intersexo que nacen con ambos partes, entonces quise asegurar que esa gente tuviera una forma de verse a ellos mismos también.
El Beso de la Mujer Araña fue una película que tuvo mucho éxito en los años 80, que le dio el Óscar a William Hurt en la película dirigida por Hector Babenco. ¿Sientes una presión adicional al interpretar un personaje tan subversivo para esa época?
Yo no vivo en un mundo de presiones, yo vivo en un mundo de oportunidades y tuve la oportunidad de contar una historia bella, de transformarme en diferentes personajes y esto para mí fue un gusto. Yo soy un artista, me encanta transformarme y por fin alguien me dijo: “sí, hazlo”. Entonces fue como uno de esos momentos cuando le pides a Dios algo y Dios te lo da y te quedas como “dije que lo iba a hacer, entonces ahora lo tengo que hacer”. Me nominaron a un premio del Gotham y me siento muy agradecido y sorprendido, como te dije lo de mi mamá, yo vengo de gente migrante a los Estados Unidos y en cierta forma nunca pensé que sería posible algo así, entonces me siento increíblemente agradecido, pero más que nada, me siento agradecido que los mensajes que la gente me manda diciendo el impacto que esta historia ha tenido en sus vidas, que les ha roto el corazón, que se sienten menos solos en este mundo, que han sentido un proceso de catarsis. Pero sería una locura llegar hasta los Óscar pero si se puede hacer, yo no me niego, yo no digo no.
Esta película y el libro de Manuel Puig, El Beso de la Mujer Araña, está basado en las dictaduras militares en Latinoamérica. ¿Quería saber si tú, antes de esta película, tenías conocimiento de lo que fueron las dictaduras militares en Latinoamérica y si particularmente sabes algo sobre lo que sucedió en Chile?
Sí, es una de las cosas más tristes de la historia global, y es que muchos han pasado por el fascismo, muchos han experimentado dictaduras y tiempos muy oscuros y desafortunadamente yo creo que muchas naciones diferentes ahora están pasando la misma época de nuevo. Hay una frase que dice Mark Twain que la historia no se repite, pero a menudo rima y desafortunadamente yo creo que estamos entrando a algo así y en momentos más oscuros es donde el arte nos salva y yo creo que eso es precisamente lo que nuestra película está diciendo. Sí conocí la historia de la guerra sucia en Argentina y no conozco tanto la historia de Chile, perdón, pero sí conozco mucho de las historias de lo que ha pasado en México, en Latinoamérica y las intervenciones de otros países para dañar a nuestra gente, ese dolor. Muchas personas de nuestras audiencias me lo han comentado, que lo sienten ahora y que se sienten menos solos viéndola.
En ese sentido, esta película habla sobre la prisión política, pero al mismo tiempo tu personaje, Molina, estás preso por ser diferente no por una razón política. ¿Crees que existe un paralelo hoy entre lo que pasa en Estados Unidos en que están tomando a la gente detenida por no tener el “buen color” o por no tener el «buen pasaporte”?
El paralelo está obviamente ahí. Uno de mis héroes dijo muy claramente: «Lo que se ve no se pregunta». Yo llevo mi pasaporte conmigo, caminando aquí, haciendo mi trabajo. Yo conozco a gente que lleva su pasaporte para pasear al perro, para hacer sus necesidades. La lucha por la libertad y la igualdad nunca para. ¡Viva la revolución, viva la gente, viva la raza! Yo creo que en realidad es la responsabilidad de los artistas recordarnos sobre nuestra propia humanidad y enseñarnos una visión de un mundo, que no ahora, no podemos ver en realidad. Los humanos no son gente que piensa, son gente que siente y de vez en cuando piensa. Tenemos que hacer que la gente sienta otra vez porque nos están creciendo callos en nuestros corazones y la vulnerabilidad es el precio que tenemos que pagar para tener esa conexión.
Finalmente, ¿cómo fue trabajar con estos dos íconos latinos que son Diego Luna y Jennifer López?
Fue genial, me sentí como si me estaban invitando a entrar a las Olimpíadas. Jennifer López ha sido una estrella global por más de cuatro décadas y desde el Super Bowl ha hecho varias películas diferentes, tiene una línea de belleza, de ropa, ha experimentado de todo. Diego Luna es uno de los actores más naturales, amorosos y conscientes, es un artista consciente de lo que está pasando globalmente y se ha dedicado a luchar para nuestra gente. Trabajar con ellos fue un honor, fue como una invitación a llegar a un nivel superior. me siento como si hubiese estado sentado en la cancha esperando que me dejaran entrar al partido y ellos dijeron: “vente ya es tu tiempo”, pero lo que amo más que nada es que uno conoce a los artistas, en cierta forma como a las celebridades, pero yo conocí su humanidad, conocí a las familias de ambos y me siento como si fuera parte de su familia. Fue muy lindo.
Ficha técnica
Título: Kiss of the Spider Woman/ El Beso de la Mujer Araña
Género: Musical
País: Estados Unidos
Año: 2025
Duración: 128 minutos
Director: Bill Condon
Elenco: Diego Luna, Tonatiuh, Jennifer López
Distribuye: BF Distribution
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