Entrevista al artista visual Ignacio San Martin: “Solo voy a seguir pintando”

Por Paula Arenas

Indagar en lo interior, del artista visual chileno Ignacio San Martín, presenta una exposición en Gallery + realizada con técnica de óleo donde reúne cinco series de composiciones, con una propuesta más libre e intuitiva explorando el color, la memoria y la experimentación pictórica. Por otro lado, presenta una obra de mayor tamaño que rescata el uso de la fotografía como en sus trabajos anteriores. En conjunto, la exposición refleja un momento de transformación en su proceso creativo, donde conviven su manera tradicional de trabajar con una nueva etapa marcada por la exploración y la búsqueda interior. La muestra fue curada por Benjamín Ogalde.

El artista Ignacio San Martín estudió Artes Visuales en la Universidad de Chile, donde desarrolló su formación y consolidó su práctica artística. Actualmente, se encuentra a cargo del área de Artes Visuales en el espacio independiente Azul Petróleo, donde impulsa y acompaña distintos proyectos expositivos y procesos creativos.

A lo largo de su proceso creativo, utiliza el óleo como medio fundamental para explorar el color, la luz y la forma. Destaca especialmente su interés por experimentar con la materialidad de la pintura, moviéndola y trabajándola directamente sobre la superficie, lo que le permite desarrollar una propuesta más intuitiva y expresiva. Así, el óleo no solo es la técnica que emplea, sino también la herramienta a través de la cual investiga y profundiza en su búsqueda artística.

Esto fue lo que nos contó sobre su exposición que se está presentando en Gallery +, barrio Bellas Artes.

¿Cómo surgió la idea de Indagar en lo Interior?

Yo me fui el año pasado a exponer a Barcelona y tuve la oportunidad de irme a Paris. En Paris pude ver museos donde me llevo específicamente al Museo Orsay, en el que me encuentro con mucha pintura impresionista, o pude ver, por ejemplo, a Cézanne, a Monet, entre otros miles que había que ni siquiera conocía, pero pude ver la obra en vivo. A partir de eso nació en mí unas ganas de pintar mucho más colorido, porque antes yo restringía mi paleta a colores muy específicos, o muy terciarios, y cuando digo colores terciarios me refiero a estos colores que son la combinación entre colores que se vuelven medio agrisados, o pierden su cualidad en la que uno puede decir esto es rojo, esto es amarillo, o verde, sino que se mezcla el rojo con el verde y sale como un café medio rojizo, o un café medio verdoso, entonces los colores tienden a ser más apagados, a eso me refiero con colores terciarios. Entonces nacen estas ganas de trabajar con mucho más color, como lo vemos en esos cuadros de ahí, el rojo casi de tubo, el amarillo también, el azul. Están estas ganas de experimentar de forma mucho más colorida, pero la temática era incierta porque, como siempre trabajamos mucho con el archivo familiar, el archivo fotográfico, quería dejarlo un poco de lado para simplemente ocupar la temática que fuera como excusa para trabajar el color, esa era la idea.

Entonces volviendo al por qué se llama Indagar en lo Interior, porque simplemente es lo que me nacía en el momento, lo primero que quise hacer fue un autorretrato, y de ahí nació la idea de trabajar en serie de rostros. ¿Qué tipo de rostros?, los que tuviera más a mano, los que recordara, porque no quería trabajar desde la fotografía, entonces ocupé los rostros familiares, y por eso está mi abuela, mi hermana, mi mamá, mi papá, porque son los que más tenía en la cabeza, y los fui titulando, no por el nombre de la persona, sino por el color. Entonces hay unos retratos en ocre, retratos en azul, retratos en amarillo.

Siguiendo por ese lado, ¿Cómo se mantiene, por ejemplo, esta representación de tu familia? porque no solo se ha visto en esta exposición ¿Qué busca rescatar esta obra, esta exposición de esa esencia?

Esta exposición lo que hace es que se evidencia un cambio en la forma de pintar, pasar de este cuadro grande, que es mucho más fotográfico porque está sacado de una foto antigua de los 80. Yo tenía todo un esquema porque podía ver los rostros, podía volver a la figura, era una foto en blanco y negro y yo inventaba los colores, pero la estructura estaba ahí. Entonces esta exposición, en este espacio que es un cubo blanco, la idea era juntar la pintura que venía haciendo con lo nuevo o hacia donde quiero llegar, algo un poco más desestructurado de la forma de trabajar que venía haciendo, que era desde una foto. Es como una pintura mucho más intuitiva y del recuerdo. Entonces de ahí se mezclan estas dos cosas y por eso como que las formas en estos cuadros más de acá se vuelven mucho más oníricas o liminales, el concepto es que todo es más borroso. Entonces me centré mucho más en trabajar en cada pintura en lo que iba descubriendo en ella, como con el óleo.

¿Cómo fue el proceso artístico desde que empezaste a pintar, a crear las primeras formas para saber a dónde iba más o menos este proyecto?

Empecé a hacer esta serie de retratos y me gustaba trabajar con un formato más pequeño porque me habían dicho que me tocaba exponer acá. Entonces tenía esta idea en la cabeza de que quería mostrar esta pintura grande, pero también quería mostrar muchas pinturas pequeñas, porque me gusta mucho trabajar con lo pequeño, siento que ahí uno va descubriendo más cosas.

Salió esta serie de los rostros y luego me fui a trabajar en otro tipo de formato y ahí aparecieron los demás arriba que son unos cuadraditos en los que estaba interesado. Por ejemplo, iba caminando, iba mirando los árboles y veía como en la hoja se filtraba la luz del sol. Entonces eso me estaba llamando mucho la atención y quise pintar cómo la luz desde la noche filtraba entre árboles. Ahí salió esa serie de bosques que se llaman Komorebi y me gustó ese concepto y así titulé esa serie de arriba.

Luego empecé a hacer estos de acá abajo, de al medio, que eran personas frente a paisajes medio extraños en los que la luz tenía mucho que ver porque la luz provocaba la sombra. Entonces estaban esas personas mirando hacia el frente y se ve esa sombra proyectada, que es algo que también siempre me ha interesado. Cómo un sujeto proyectado con su luz y sombra y ahí quise hacer diferentes situaciones, unas de noche, otras de día, y más que nada jugar con los colores también. Después nació la serie de las casas que se llama el Recuerdo de una casa, básicamente era lo mismo, es trabajar con lo que uno recuerda de una casa. En las vacaciones esto se fue armando, en enero, febrero viajaba al sur a ver a mi familia y por la carretera se veían estas casas, entonces ese recuerdo me llegaba, el de unas casas alargadas medias de movimiento.

El último es como una serie de las playas, la verdad que también siempre tengo una conexión con la playa entonces quería hacer estas situaciones en las que había diferentes personas, pero en un pequeño formato en la playa. Quería jugar también como que hubiera una gran línea del horizonte en las que se conectaran todas estas playas, estas escenas que se iban armando.

En relación con eso, ¿Qué buscabas transmitir, por ejemplo, con esta obra? ¿Cuál era el propósito?

No hay algo que quiera transmitir. La verdad son las ganas de pintar y lo que iba saliendo, no hay un propósito más que seguir esto de indagar en lo pictórico, estar todo el rato trabajando con óleo y moviéndolo, queriendo explorar y explorar. Entonces eran diferentes formatos, y luego que cada uno quiera sacar sus conclusiones sobre lo que puede apreciar de toda esta exposición. Pero en verdad es algo muy personal de cosas que quería pintar, porque cumple esta cosa de trabajar desde el recuerdo o hacer cosas ambiguas o media onírica, pero no hay una ambición detrás del espectador. Si la gente conecta bien y si no también.

¿Cuánto tiempo te llevó tener la idea hasta terminarlo?

La idea de trabajar en serie y hacer este concepto que estuvieran todas puestas, fue cuando ya iba como por la mitad de la producción en la que había varios formatos y se armaba algo con el formato grande. Estaba este gran formato que siempre se lleva el protagonismo porque los grandes formatos son así. Pero también quería darle como esta cosa, a los formatos pequeños y a las investigaciones que uno va haciendo cuando va pintando, porque los formatos pequeños son más rápidos de hacer, a veces salen a la primera. Los hago en una sesión y tienen esta cosa de que sirven mucho de estudio para luego afrontar un formato más grande. Yo venía de una exposición que tuve en Barcelona en la que llevé seis formatos grandes. Entonces había quedado cansado de trabajar en grande y quería soltar la mano, investigar el color y por eso salieron todos estos formatos pequeños.

Si pudieras definir, en una palabra, ¿Qué podría significar este concepto de indagar en lo interior?

En una palabra, yo creo que es indagarnos. Estar todo el rato trabajando y trabajando en la pintura y luego ver qué pasa. No es que yo haya pensado ya voy a hacer esto, sino que pinté, pinté y pinté. Luego junto al curador, Benjamín Ogalde, llegamos a este concepto, todo salió de esta imaginación de interior que está todo el rato modificándose, porque siempre se está entusiasmado de absorber. Como una repetición, como estar siempre con hambre, como que uno siempre quiere comer por golosos, ¿cachai? tiene que ver con eso.

En relación con tus referentes en el arte ¿Quiénes han sido esos que han acompañado tu proceso creativo y cómo dialogan con esta nueva etapa?

Hay muchos referentes, uno tiene varios y uno va sacando cosas que le gustan. Yo vengo de la Universidad de Chile, entonces hay un tipo de pincelada bien marcada del taller en el que estudié. Se suele decir que es una pintura muy de la Chile. Suele pasar que cuando uno reconoce ese tipo de pincelada, porque se enseña o se transmite de generación en generación. Entonces esto nuevo tiene que ver con esta mirada, como te decía, de los referentes más impresionistas, fauvistas que trabajan mucho con el color y de repente la imagen, porque ellos pintaban en vivo, no venía de una fotografía, por ejemplo, esa persona que están agarrando la taza y sirviendo, es muy de una fotografía, está con una posición y una acción. Entonces con esto otro, a ver, ahí, como que se ve que está movido y uno podría decir que puede ser el calor, es como jugar con algo más o menos estructurado.

Después de Indagar en lo interior, ¿Hacia dónde te gustaría avanzar en tu proceso artístico?

Esa pregunta se va a ir respondiendo con el tiempo yo creo, a medida que uno menos se lo cuestione y más lo pinte. Uno va a poder mirar así, como en una perspectiva de decir, esto tomó este camino. Pero no tengo una idea de lo que voy a seguir pintando o no. Solo voy a seguir pintando. Hay días que quiero pintar más con color azul y el azul me puede remitir al mar o al cielo y va a salir algo por ese estilo, o puedo pintar con amarillo y me puede remitir quizá al desierto, o de repente, puedo pintar con muchos colores a la vez y se va a armar una cosa colorida, pero puede ser, creo que eso es lo bonito, no tener mucha certeza de qué es lo que uno va a pintar, pero que uno sí va a seguir pintando y es lo más entretenido, porque teniendo menos certeza, después uno se puede sorprender más.

Hay pinturas que a uno le encantan, como hay otras que no, porque uno no siempre tiene que hacer como que le encanta todo el rato, es un ensayo y error, es un proceso que no se termina. Ahora, por ejemplo, me voy a una residencia de tres meses en Barcelona y estoy súper entusiasmado de los cuadros que salgan, pero no tengo idea de lo que voy a pintar y eso es lo más entretenido.

FICHA TÉCNICA

Exposición: Indagar en lo Interior

Artista: Ignacio San Martín

Curaduría: Benjamín Ogalde

Técnica: Pintura con óleo

Año: 2025–2026

COORDENADAS

Lugar: Gallery +

Dirección: Monjitas 397, Santiago Centro.

Fecha: Desde el 20 de marzo al 26 de abril de 2026.

Horarios: viernes 16:00 a 20:00 hrs, sábados y domingo 12:00 a 17:00

Abierta a todo público

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