Entrevista al director del Festival de Cine de Ñuble, Tomás Alzamora: “En la diversidad está el futuro”

Por Victoria Bustos Arancibia

El cineasta Tomás Alzamora, fundador y director artístico del Festival de Cine Nacional de Ñuble, ha impulsado desde 2019 este proyecto que nació desde la necesidad, y se transformó en uno de los principales referentes de la descentralización cultural en Chile. Desde Chillán y las comunas de la región, el festival se ha presentado como una plataforma de exhibición, formación y encuentro para el cine chileno, acercando estrenos nacionales, cine infantil, funciones al aire libre y espacios de industria a miles de personas cada año.

Esto fue lo que nos contó acerca del Festival que se inaugura el 13 de enero.

Con los años que llevan funcionando como certamen, con una pandemia entre medio incluso, ¿Ahora en qué se encuentran? ¿Es un festival consolidado, todavía en busca de nuevos formatos o ideas, en evolución?

A los siete años que cumplimos ahora, esta es la séptima versión, el festival de cierta manera se ha ido consolidando en varios aspectos. El primero, y es para nosotros el más importante: los públicos, es un festival territorial, hecho y pensado para la gente de Ñuble. Empezamos con cuarenta, cincuenta personas en las salas, y hoy tenemos una inauguración que llegan mil, mil cien personas a ver una película de cine chileno, que esa es nuestra lucha. Como yo soy realizador y director de cine chileno quiero tomar esa posta. Como equipo tomamos esa posta de acercar el cine chileno a la comunidad, y también acercar la producción. Hay tantas películas chilenas, tantos cortometrajes chilenos y que no tienen espacio en pantalla, y también por eso decidimos hacer este festival 100% de cine chileno. En un inicio, estaban las competencias internacionales, con películas internacionales, porque nos llega mucho contenido y de verdad nos faltan días para poder hacer el festival. Entonces, se ha consolidado muy bien con los públicos, con Ñuble, la gente ya lo espera, lo conoce, los municipios nos dicen: «¿Cuándo llega el festival? ¿por qué no lo traen para acá?”, eso ha sido un logro súper digno y súper lindo.

El segundo punto de la consolidación, que también es muy difícil, es toda una pega invisible que muy pocas personas lo ven. Lamentablemente los que producen festivales se enfrentan a eso. Todo el trabajo político detrás, que es todo el trabajo de financiamiento, la validación frente a las autoridades, frente al municipio, frente a los gobiernos regionales, porque efectivamente uno dice “ya quiero crecer, quiero tener el mejor festival” pero para crecer, para hacer buenas cosas y ofrecer una buena programación uno requiere recursos, y para tener recursos hay que consolidarlo a nivel institucional y hace todo un trabajo que a mí nadie me lo dijo, nadie te enseña, no hay una carrera universitaria de cómo hacer festivales de cine, entonces lo vas aprendiendo en el camino. En ese sentido se ha consolidado muy bien a nivel institucional, trabajamos con el municipio de Chillán, nos financia el Gobierno Regional, nos financia también el Ministerio de las Culturas y las Artes, entonces ya tenemos tres fuentes de financiamiento sólidas, lo que nos ha permitido mantenernos en el tiempo porque hay muchos festivales que son intermitentes, se bajan un año, porque ganarse los fondos es súper difícil, es súper competitivo, de repente quedan festivales afuera que llevan treinta ediciones.

El tercer punto donde está consolidado es a nivel de industria: nuestros colegas nos quieren mucho, nosotros también los queremos mucho, tratamos de traer muchos invitados, de mejorar año a año en el hotel, en la comida rica, en la fiesta, en tenerlos con una cervecita, con un chocolate, entonces muchos amigos y amigas que vienen, y gente que vienen a conocer el festival, después quieren venir y volver. A nivel nacional, yo he tenido la oportunidad de mirar muchos festivales y creo que estamos a muy buen nivel, nos solo en la calidad del evento, la calidad de proyección de las películas son de estándar mundial, nosotros trabajamos con el Festival Internacional de Cine de Valdivia de la mano, y habilitamos el Teatro Municipal de Chillán con un sistema de SP, con sistema de sonido envolvente, entonces también nos preocupamos que las películas se proyecten en el mejor estándar, como las películas lo merecen.

Ese estándar, ¿Cómo lo hacen para mantenerlo en proyecciones, por ejemplo, las que van a tener al aire libre?

Siempre es más difícil mantener la calidad al aire libre porque tienes varios factores que se involucran pero, por ejemplo, dentro de los detalles que nos preocupamos es tratar de tener pantallas LED nuevas, porque con una buena calidad de pixel, porque también nos hemos enfrentado con llevar unas pantallas LED que tienen unos cuadros picados, o que el verde se ve azul, los negros se ven grises. Antes también proyectábamos en pantallas inflables pero como vamos a lugares rurales, vamos a la playa, vamos a una montaña en San Fabián, vamos a una laguna en Quillón, el viento a veces nos jugaba unas malas pasadas y la gente veía a los personajes como gelatina, entonces fuimos aprendiendo y mejorando con la calidad de las pantallas. También nos preocupamos de la calidad del sonido, trabajando con varias personas en el terreno, y junto a los municipios para tratar de mantener el orden, el silencio; hasta nos preocupamos de los detalles más mínimos, por ejemplo, de cortar la luz del farol que está a cuatro metros más allá para trabajar en oscuridad porque de repente te pega el foco de algo, o hay otra tocata, otro evento al lado, así que nos vamos preocupando de todos esos detallitos para que la experiencia sea lo más respetuosa y concentrada, para que la gente pueda vivir la experiencia de la mejor calidad tanto técnica como humanamente posible.

Hay varias categorías, como “Cine para niños y niñas”, competencias de cortometrajes y largometrajes, con películas que han pasado por otros festivales, y hasta una sección de Panorama Chileno con tres películas sumamente distintas. ¿Qué significa esa selección y variedad en el festival? 

Primero, la curatoría del festival apuesta a un panorama, tal como dice esa sección, apuesta a ver distintos tipos de producciones, formas, contenidos que existen. También, nuestra Competencia oficial es una competencia híbrida donde encuentras documentales, películas experimentales, puedes encontrarte una comedia, un drama psicológico, terror, lo que sea, porque la idea es que la gente de Ñuble pueda ver distintas obras que se están realizando, los distintos colores que existen en la cinematografía, y eso es lo que a mí más me encanta. De repente me dicen “¿por qué no sólo documentales o sólo películas experimentales?”, no porque el cine chileno es más que experimental, más que documental, más ficción, es todo, y eso es lo que nosotros le traemos a la gente, para que puedan ver todos los colores, todas las temáticas que existan, los puntos de vista distintos, que a veces es interesante porque está el mismo tema pero se trata de distintas maneras. Tratamos de ofrecerle eso a la gente para que ellos puedan elegir qué es lo que más les gusta, porque a veces uno solamente se concentra en un cine muy de autor o cine comercial. Creo que en la diversidad está el futuro, escucharse, mirarse, dialogar, porque hacemos el esfuerzo de traer a todos los invitados y directores para conocer sus distintos visiones. Tenemos, por ejemplo, La Ola (2025), la película más cara quizás de la historia de Chile, y Matapanki (2025) que es de las más económicas, más baratas, pero que la ha rompido, y El húsar de la muerte (1925) que es la película fundacional a cien años de su estreno. Tienes historia, grandes producciones, y producciones más pequeñas pero con un gran corazón, y ahí uno puede ver y decir de dónde le ayuda al espectador a encontrar a veces cosas y pensamientos de su vida, como “esto me hace más sentido”, “esto me gusta más”. Eso es lo lindo del festival, ponerlo a voluntad abierta y que cada uno juzgue, si le molesta o no le molesta, si le encantó.

Me comentas que partió, y sigue siendo, un festival pensado para la gente de Ñuble pero ¿qué pasa con las personas que quieran visitarlos de afuera, de otras regiones, ciudades y países?

Es una fiesta del cine chileno, es decir, si a lo mejor, durante el año no pudiste ponerte al día, no pudiste ir mucho al cine, te vienes a Chillán a disfrutar de nuestra gastronomía, te vas al Mercado a almorzar unos platos de costillar, longaniza, puré de papas casera, por cinco o seis lucas con pebre, y después te vienes al cine con una pantalla enorme que ponemos, porque el teatro es gigante, lo ves de manera gratuita, y una película tras otra, ves este panorama, ves la competencia, ves los últimos cortometraje de todas las escuelas de cine, estás ahí con los directores, los actores, las actrices. Aparte que la ciudad es pequeña, todo ocurre en una sede, todo es caminable, tenemos también música al aire libre, degustaciones de cerveza, de productos locales, si quieres venir con tus niños hay escuelas de cine para ellos, programación para ellos en la mañana, y como es verano, mucha gente está más liviana de trabajo, que se pueda venir cinco días a ver qué pasó durante el año en el cine chileno, comer, disfrutar, aprender, reflexionar, en muy buena calidad y 100% gratis, sin tener un abono ni pagar entrada. Es un regalo para la gente de Chile.

Para terminar con lo que mencionaste del cine para niños, tú lo llamas escuela. ¿Ahí la idea es proyecciones con conversatorio, clases, cómo funciona?

Para los niños tenemos dos secciones; uno es el área de formación, que se llama “Escuela de Cine para niños y niñas”, que trabajan durante cuatro días un nanometraje, filmando, cuentan sus historias. Luego, el día sábado, los proyectamos en la gran sala del Teatro Municipal de Chillán, entonces tienen la experiencia de que el trabajo que filmaron lo puedan ver en el cine, con sus papás, les entregamos un diploma y los incentivamos a que crean en sus ideas, en las carreras artísticas y quizás a incentivar a tener más cineastas en la región.

Por otro lado, tenemos exhibición de cine con mediación, todas las mañanas, para los papás que no tienen los recursos para llevarlos de vacaciones, llevarlos al río, a la playa. Los pueden traer al teatro todas la mañanas de 11 am a 1 de la tarde, y ahí tenemos exhibición de cortos y largometrajes para niños. Posterior a la exhibición hacen trabajos de mediación, es decir, reflexionar en torno al cine, hay un equipo, por ejemplo, que les hace pintar lo que vieron, dibujar, poner frases, entonces la idea es que ellos conozcan y vean el cine como una herramienta de crecimiento personal, intelectual, valórico, y de reflexión, hacerlos más sensibles.

¿Los cortometrajes de los niños podrán ser vistos por todo público?

Sí, toda la gente puede venir. Por lo general, vienen los niños acompañados de sus padres, y este año estamos felices porque por primera vez estamos abriendo el festival a películas internacionales, porque notamos que hay una carencia de contenido infantil chileno, y gracias a un acuerdo con la Embajada de Francia, hicimos una curatoría de cortometrajes animados franceses que no tienen diálogos. También va a estar Flow (2024), que nos tiene felices porque es una tremenda película para reflexionar, y esa película la pueden venir a ver los adultos, la familia completa. Es un panorama que tiene una orientación pero todos y todas son bienvenidos.

Ñuble Cine

13 al 17 de enero de 2026

San Fabián, Cobquecura, Quillón y Ñiquén

Entradas gratuitas

www.nublecine.cl

Teatro Municipal de Chillán.

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