Por Sandro Fonseca
Entrevistamos a la directora y escritora de la obra que se está presentando en el Centro Cultural GAM. El niño de los fósiles se centra en la vida de Gabriel, un niño de diez años de Los Vilos, quien es paleontólogo por intuición y decisión, que invita a sus amigos de escuela a vivir aventuras, marcando sus vidas y su visión de la educación tradicional.
La obra escrita y dirigida por Scarlett Carrasco, es la primera obra chilena de teatro familiar y de objetos creada íntegramente para públicos neurodivergentes. Bajo el formato de funciones distendidas o RP (Relaxed Performance), a través de marionetas; música en vivo; con iluminación amable de colores cálidos y neutros; universo sonoro en vivo sin sonidos estridentes y escenografía creada con objetos reciclados.
Esto fue lo que Scarlett Carrasco nos contó acerca de la obra
El niño de los fósiles fue realizada bajo el formato de funciones distendidas, ¿qué fue lo que te motivó a escribir y dirigir esta obra en este formato?
Nosotros nunca habíamos experimentado algo así, habíamos tenido público neurodivergente en nuestro montaje anterior, pero nunca habíamos trabajado el formato distendido. Esta obra en particular nació así porque nosotros hicimos un Fondart en pandemia, que era un fondo de emergencia donde el requisito era hacer una obra de teatro virtual. Algo bien difícil, nosotros decíamos esto no va a funcionar, pero lo que quisimos hacer fue llevar el teatro objeto en la animación a una especie de cortometraje, donde contábamos esta historia del niño de los fósiles, bastante distinta a la a la de ahora, de hecho, es otra dramaturgia, pero esta experiencia virtual terminaba con un conversatorio. En general lo dábamos en centros culturales, plataformas de centros culturales o de colegio, y este conversatorio estaba siempre lleno de niños. Los niños en pandemia fueron amigos del Zoom, entonces empezaron a tomarse la palabra, conversar y a expresarnos lo representados que se sentían con Gabriel. Sobre todo aquellos niños que se sentían especiales, o que les habían hecho bullying, o que sentían que no calzaban tanto en sus cursos, en sus salas de clase. Ahí a nosotros nos quedó sonando este tema de este Gabriel especial que tiene esta identificación con este tipo de niños y niñas. Luego de mucho quisimos hacer la obra presencial. Empecé a darle vuelta al formato, a los públicos. Yo hago mucha gestión cultural, entonces para mí el tema de los públicos es súper importante, estudié gestión cultural y empecé a visualizar mi proyecto desde el público. Ahí me di cuenta que este público tenía que ser un público neurodivergente, y que la programación para este tipo de espectadores es muy escasa y muy circunstancial, a veces sí hay, a veces no. Entonces, nos planteamos el desafío de hacer una obra desde este formato para este público, sin dejar de lado, por supuesto, el público neurotípico que puede asistir igual a la sala, no hay ninguna restricción. Entonces, quisimos apoderarnos realmente del concepto para todo espectador. Sin dejar a nadie fuera.
¿Por qué la historia de Gabriel?
Es una anécdota familiar. El personaje de Ana es mi prima. Ella junto a mis otros primos, que son unos primos grandes que tengo. Tratamos de reunirnos, nosotros somos de la cuarta región. Ya estamos todos medio dispersos por distintas ciudades, pero tratamos de reunirnos de vez en cuando, y cuando nos reunimos somos una familia de muchas historias y nos contamos anécdotas. Entonces, de la nada empezó una conversación sobre el colegio, sobre “¿qué será esta persona?, ¿y te acordáis de este otro?, ¿y te acuerdas de Gabriel?, ¿cuál era Gabriel?, ese que hizo el hoyo en el muro, te acuerdas de ese bien especial que era chistoso”. Empezaron a contar miles de cosas de Gabriel y quedé pegada con la historia, entonces dije, «pero esto es como una película”, ahí un primo me dice, «no, esto es tu futura obra de teatro», y quedé como, «oh, qué heavy».
La verdad es que yo siempre he sido buena para contar historias, pero nunca me había atrevido a hacer dramaturgia. Entonces cuando le presenté este proyecto a la compañía Teatro Marote, les dije, «miren, me encanta esta historia, la quiero contar, busquemos una dramaturga”, y me dijeron, «estás loca, hazlo tú». Y me tiré a la piscina. había hecho la idea de nuestra obra anterior junto con la Cata, que era la otra directora, habíamos pensado la historia, pero efectivamente se la habíamos pasado a otra dramaturga. En esta oportunidad dije: «Me voy a lanzar a la piscina y la voy a escribir yo». Hice una especie de cuento, donde fue apoyando el resto de la compañía. Hicimos la obra virtual, y luego fue un proceso netamente dramatúrgico que partió con las postulaciones a sala, Fondart, enriqueciendo la historia con relatos familiares, con imaginación, creación con el relato del mismo Gabriel que lo logramos encontrar y que nos contó varias cosas más, que es como para hacer una segunda parte, entonces así nació esta motivación por este personaje.
Me comentabas que hay lugares donde se acondicionan obras de teatro para poder tener este formato de funciones distendidas, en el caso de esta obra, ¿es la primera que se creó íntegramente en este formato?
La verdad es que el formato no es una receta, porque no existe un catálogo que diga cómo hacerlo, lo que sí se sabe, es que los estímulos se reducen para no provocar incomodidad en el espectador. No hay sonidos estridentes, no hay luces de colores ni parpadeantes, no hay apagones, la sala está abierta, pueden entrar y salir. Son ciertos tips que se han ido incorporando en estos prendidos. Pero la neurodivergencia es diversa, entonces, nosotros no sabemos lo que le puede afectar o lo que le puede gustar a un espectador, porque sus espectros son super amplios y diversos, distintos. Entonces, lo que hacemos es crear una experiencia cómoda donde sea el espectador o su tutor, tutora, quienes decidan hasta dónde llegan en esa experiencia. Si se sienten incómodos, están super libres de salir de la sala, hay un espacio de descanso que está acondicionado, entonces eso es lo que podemos prevenir. Además, por ejemplo, algo super especial en el teatro es el factor sorpresa. Nosotros cuando hacemos teatro es: “Aquí entra esto, entonces vamos a sorprender al espectador”, siempre es un recurso, pero en esta ocasión ese factor sorpresa tiene que suprimirse. Nosotros no podemos provocar la ansiedad. Todo lo que nosotros podamos adelantar de la historia, se lo adelantamos y se lo contamos previamente, o se lo vamos narrando para que sea totalmente sabido lo que viene.
Nos fuimos adaptando y fuimos creando esta obra con mucha ayuda de personas; especialistas, psicólogos, psicopedagogas, la gente de GAM que tiene el programa distendido, con ensayos abiertos donde invitábamos a fundaciones de familias con niños neurodivergentes o Centro Down UC. En realidad fuimos probando todo lo que lo que podía ser inclusivo, ser cómodo, ser una experiencia grata. Creo que todas esas intervenciones donde se involucra al público surgieron de los ensayos abiertos. Me di cuenta que había que preguntarle al público, que el público quería saber, que quería opinar y ahí fuimos metiendo también todas estas cositas, estos pequeños detalles que hacen mucho parece.
Me gustaría saber dónde nace esta motivación, ¿Por qué crees que es importante crear arte que piense en todo tipo de público?
Soy una persona que llevaron al teatro desde muy chica, porque en mi colegio, un colegio común y corriente de la comuna de Santiago, tenía una profesora que le gustaba mucho el teatro y que veía todos estos convenios para llevar a colegios. Mi cercanía con el teatro fue desde muy chica, me llevaban curiosamente al Teatro UC, luego estudié en la escuela de teatro UC. A mí me abrió el mundo. Mi experiencia como niña, mi experiencia sensorial, mi experiencia intelectual, mi experiencia cultural, mi experiencia para relacionarme, fue absolutamente distinta gracias a esa visión del teatro y del arte que nos entregaron en esa época. Entonces, desde que yo decidí estudiar teatro, pensé que el teatro tiene que ser para todos y todas. Nosotros tuvimos la suerte de tener esa profesora, pero no era un plan del colegio, ni era un colegio adinerado para llevarte siempre. Entonces, siempre tenía esa cosa de que el teatro tiene que ser democrático, tiene que llegar a todas las personas. Ahí surgió la idea de hacer una compañía de teatro familiar donde las obras pudieran ser transversales. Los niños no van solos al teatro, van con adultos que van como responsables de ellos. También tienes que convocar a ese adulto para que quiera llevar al niño y crear una experiencia para todos y todas. Por eso también dije, «¿cómo no nos hemos dado cuenta que hay un número de personas diversas y distintas que no pueden asistir a una obra de teatro?, por eso también surgió esta necesidad de poder llegar a todo el mundo. Para mí todo el mundo debiese ver teatro, del que sea y como sea, todos debiesen tener la posibilidad de tener esa experiencia.
¿Te encuentras trabajando en estos momentos en algún otro proyecto que siga esta misma línea de trabajo?
La verdad es que no. Teatro Marote es mi compañía, con muchos compañeros y compañeras más, hay intérpretes, hay diseñadores, hay músicos también, entonces, nosotros trabajamos para y por Teatro Marote. Lo que hago como persona de teatro es que me dedico a la gestión cultural, produzco y gesto otros proyectos para otras compañías, pero no me ha tocado hacer algo para la neurodivergencia, ni siquiera adaptar. Entonces es muy bonito hacerlo por primera vez con mi equipo.
¿Qué futuro ves en el teatro, en tu compañía o en el teatro chileno en general?
Creo que nosotros como teatristas tenemos una gran misión, que lo hemos logrado en términos de temáticas, hablamos de todo. Pero en términos de formatos, no sé si somos capaces de llegar a todo. Creo que el teatro distendido es una bonita manera de poder llegar a esos otros públicos donde no estamos llegando. Quizás es una especie de paradigma, así como surgió el teatro callejero, el teatro de guerrilla o el teatro universitario, siempre hay algo que marca poder llegar a otros espectadores. Yo me imagino que es algo que se va a quedar, no veo la posibilidad o la razón de que no sea así. Yo creo que es una necesidad y cuando la necesidad está, el teatro tiene que cubrirla.
También me pasa que como compañía no sé si nos vamos a dedicar exclusivamente a esto, pero sí o sí siempre vamos a considerar la neurodivergencia para hacer nuestros montajes. Creo que es algo que instalamos.
FICHA TÉCNICA
Título: El niño de los fósiles
Dirección y dramaturgia: Scarlett Carrasco
Asistencia de dirección y dramaturgia: Ignacia Agüero
Producción: Thais Zúñiga
Elenco: Valesca Díaz, Macarena Fuentes, Felipe Valenzuela y Nicolás Vergara
Diseño integral: Carola Sandoval
Diseño iluminación: Matías Segura
Musicalización: César Pacheco
Mediación: Ignacia Goycoolea y Constanza Leiva
Sonido: Sergio González
Diseño y realización de marionetas marotes: Camila Cuesta y Valesca Díaz
Realización escenografía: Taller El Litre
Realización de dispositivos escénicos y objetos: Carola Sandoval y Felipe Conejeros
Asistencia de realización: Teodoro Schmidt
Realización vestuario: Javiera Labbé
Fotografías: César Pacheco
Duración: 45 minutos
Edad sugerida: 5 años
COORDENADAS
26 de Jul al 10 de Agosto
Sábados y Domingos 17:00 hrs
$8.000 General / $5.000 Estudiantes o personas mayores
Centro Cultural GAM / Sala B1 Av. Libertador Bernardo O’Higgins 227, Santiago